Wendell Pierce

6496350909_6105a40c0c_z

Empresarios e intérpretes


A pesar de que la vida de las estrellas de la televisión parece, en muchas ocasiones, una carrera de obstáculos entre rodajes, promociones, acuerdos publicitarios y entregas de premios, hay quien todavía tiene tiempo de emprender y destinar parte de sus ganancias a abrir nuevos negocios. El último en unirse a esta corriente ha sido el actor Wendell Pierce, protagonista de series como The Wire y  Treme.

Precisamente ha sido en el rodaje de esta última, donde el intérprete nacido en Nueva Orleans ha tenido la oportunidad de conocer, de primera mano, la situación de su ciudad natal tras el paso del huracán Katrina en 2005. La carencia de productos saludables en los barrios periféricos ha llevado a Pierce a preparar la apertura de una cadena de supermercados con productos de calidad y a bajo precio, que revitalice las zonas y se preocupe por la salud de los vecinos.

De apariencia menos sana son los nuevos negocios que prepara el productor de Entourage y Boardwalk Empire, Mark Wahlberg. El también actor ha reconocido recientemente que entre sus próximos planes está abrir una cadena de hamburgueserías en Reino Unido. Wahlberg ha tomado esta decisión a la vista de la buena acogida de  su restaurante en Massachusetts, el Wahlburger,  que vende más de mil hamburguesas diarias. Sin embargo, las incursiones en otros negocios de actores se ha saldado con numerosos fracasos. En el negocio de la hostelería, que en los años 90 vivió su momento su momento álgido entre las estrellas de Hollywood, han probado suerte Eva Longoria, Woody Harrelson o Kevin Costner, entre otros. Si la protagonista de Mujeres Desesperadas tuvo que cerrar sólo un mes después de la inauguración, el actor de Cheers no corrió mejor suerte con su bar de óxigeno en Sunset Boulevard. Por su parte Costner, que próximamente protagonizará un drama histórico en History Channel, ostenta el dudoso honor de ser uno de los empresarios más exitosos del panorama audiovisual, gracias a The Clubhouse, que funcionó durante una década.

Empresarios de televisión y directores también tienen tiempo de invertir en restaurantes a los que imprimen su marca personal. Por un lado, Ted Turner posee la cadena Ted´s Montana Grill, restaurantes especializados en carne de bisonte presentes en dieciséis estados. Por otro, Steven Spielberg, que en 1994 probó suerte con Dive! un restaurante temático con forma de submarino, en Los Ángeles. Un año después abrió en Las Vegas y Barcelona, pero el descenso de las ventas obligó a cerrar en 1999.  Pero los negocios de los actores no giran únicamente entorno a la comida. Natalie Portman probó suerte en el año 2008 con una línea de calzado respetuoso con los animales junto al diseñador Té Casan, pero los altos precios de los zapatos provocaron el cese del negocio en diciembre. Por su parte Mandy Moore fundó en 2005 su propia línea de ropa, que en 2009, y a pesar de venderse en tiendas de todo Estados Unidos, cerró sus puertas porque la actriz quería centrarse en su carrera musical.

Las estrellas también tuitean


Hace un par de meses la mítica revista SuperPop anunciaba que dejaba de publicarse en papel, y fuimos muchos los que, a base de tweets, comentarios o conversaciones de máquina de café rememoramos aquellos tiempos en los que corríamos al kiosco. Después de salir de clase muchas rebuscábamos en el bolsillo de la mochila lo que quedaba de la paga semanal para conocer las últimas novedades de nuestras series favoritas Berverly Hills 90210, Melrose Place o nuestros los cotilleos de nuestros actores preferidos John Stamos en Full House o Kirk Cameron y Leonardo Di Caprio en Growing Pains.

Más allá de las razones ya sabidas de éxito de otras publicaciones y enfermedad del papel, el mundo digital puede ser la más grande de todas ellas, como de tantas otras cosas. Y es que además de las publicaciones especializadas, los foros y lugares como en el que ustedes se hayan, los amantes de las series pueden estar al tanto de las últimas noticias de sus series o sus actores favoritos gracias a las redes sociales.Y en un intento de rizar el rizo en la HBO, que siempre van por delante, se han puesto a ello y han creado su propia red social. Pero  yo quiero centrarme en todos aquellos se que preocupan, más o menos, por comunicarse con sus fans y por enamoramiento profesional, lo hacen en 140 caracteres.

Y es que Michael Chiklis, tuiteador de tan adorable imagen es uno de los muchos actores, actrices, creadores o directores que ya tiene cuenta en la red social del pajarito. Aquí constan los que me han llamado la atención, y he encontrado. Si queréis añadir los vuestros podéis hacerlo en los comentarios, se agradece.

- Shawn Ryan y allegados: El director de The Shield y The Chicago Code @ShawnRyanTV se marcó hace unas semanas unos #FF muy completitos y dejó para los fans y mitómanos un montón de perfiles: los actores  y los guionistas de The Shield, los actores de Terriers y parte del reparto y el equipo de The Chicago Code.

- Todos menos House: A pesar de que la actualización de los perfiles es más bien desigual, buena parte de los compañeros de Hugh Laurie en la serie de Fox tienen voz propia en Twitter. Entre los ex-trabajadores del Princeton Plainsboro se encuentran Jenniffer Morrison y Kal Penn y entre los todavía empleados Olivia Wilde, Jesse Spencer, Omar Epps y, como no, la jefa, Lisa Edelstein.

- Los losties también: Aunque parece que ninguno de los perfiles de J.J Abrams son suyos, Damon Lindelof si se ocupa de mantener informados a sus más de 133.000 seguidores y algunos actores hacen lo propio: el casi hawaiano  Daniel Dae Kim, el joven Ian Somerhalder o la guapa Evangeline Lilly, aunque los de ésta última están protegidos.

- Los hijos de David Simon: Porque a pesar de que casi todos estén centrados en nuevas, e interesantes producciones, a algunos siempre los recordaremos por The Wire. Y es que Michael K. Williams que ahora participa en Boardwalk Empire, Idris Elba, que los hace en Luther o Wendell Pierce, que se busca la vida en Treme, siempre serán tres de los inolvidables personajes de la serie de Baltimore. Su compañera Sonja Sohn, actualmente en personajes episódicos, lo utiliza como altavoz para causas solidarias. De Treme, además de Pierce, Lucia Micarelli parece ser de las pocas presentes en la red social.

- Los graciositos: En este apartado faltan muchos pero la capacidad creativa de los humoristas y/o actores de comedia es inabarcable y su perfiles en Twitter también. Pero no quiero dejar de señalaros que podéis encontrar por aquí a la desvergonzada Sarah Silverman, el incorregible Charlie Sheen, el extraño Rainn Wilson y su compañero en The Office Brian Baumgartner  o el muchas veces chistoso Matthew Perry.

- Al otro lado de la cámara. Productores, directores y creadores también tienen cosas que decir ya sea sobre sus próximos estrenos, sus opiniones o su vida personal: el omnipresente  Jerry Bruckheimer, el  productor y también actor Tom Hanks, el guionista Seth MacFarlane, el creador de Sons of Anachy Kurt Sutter o el de The Walking Dead Robert Kirkman.

- Nostálgicos: Los fans de la mítica Berverly Hills 90210 podemos encontrar en Twitter a los principales protagonistas de esta serie de los noventa: el guapo Jason Prestley, su “hermana” Shannen Doherty  y la a veces amiga, a veces enemiga Jennie Garth. Para los que también quieren saber del deseado Luke Perry, aquí pueden encontrar un perfil creado por sus fans. Respecto a John Stamos, y Leonardo Di Caprio, parece que también estamos de enhorabuena, aunque sus trayectorias profesionales hayan sido tan dispares.

- Un poco de todo: Sin nexo de unión, también se mueven en la red Eva Longoria,  el guapo Rob Lowe, el últimamente cómico Alec Baldwin o el concejal Darren Richmond en The Killing, Billy Campbell. Julie Benz, de Dexter, el adorable Freddy Rodríguez o una de las estrellas de Héroes, Greg Grunberg son algunos más de los actores de series que podemos seguir en Twitter.

Treme: ese barrio, esa ciudad, esa serie.


Pasa el tiempo y aunque lo intenta no puede levantarse. Mejora, el agua ya no anega cada esquina de cada barrio, la muerte ya no impregna los oscuros rincones, el Mississipi trata de definir sus cauces. Hay gente que regresa, y gente que se tiene que ír, músicos con vocación a prueba de bombas, teclistas sin dinero ni piano, violinistas que inspiran sosiego y felicidad. Y fuera, fuera siguen siendo lo peor del país, aquellos que no merecen la pena. Pero mientras se pueda, siempre habrá alguna empresa dispuesta a hacer negocio con la desgracia ajena. Señores, la cruda realidad ha vuelto a HBO, David Simon a las calles de Nueva Orleans, la música y la vida a Treme.

Allá por el mes de agosto, cuando el pensamiento rumiante se apoderaba de todos nosotros al finalizar la primera temporada, el futuro de los habitantes de Nueva Orleans no era más certero que el de ahora. Catorce meses después del Katrina, las casas sin dueños siguen contándose por miles,  el número de desempleados se reduce al ritmo que los contratistas desean y “normalidad” es una palabra que ha perdido muchos de sus atributos en favor de un consuelo moral que no es suficiente. Se ha ido el agua y ha llegado la violencia, policial o de las bandas, con razón o sin ella, a instalarse donde puede, sin respetar las luchas que durante más de un año mantienen algunos con su propio destino.

El brillante elenco (bajas forzosas aparte) se mantiene sobre los mismos pilares: Antoine Batiste (Wendell Pierce) con sueños musicales y una mujer que trata de quitárselos, casi como Davis McAlary (Steve Zahn), Toni Bernette (Melissa Leo), con su incansable lucha por una justicia inexistente y una hija con la que sólo comparte el silencio, Albert Lambreaux(Clake Peters), que esta temporada rezuma conformismo y cansancio a partes iguales, Janette Desautel (Kim Dickens), lejos de presencia, cerca de corazón y la luchadora LaDonna Batiste (Khandi Alexander), que ya ha protagonizado, según mi parecer, otra de las escenas más duras de la temporada. El ya conocido Teniente Colson (David Morse) se convierte en un personaje más recurrente, y la  única incorporación es la de Nelson Hidalgo (Jon Seda), un empresario que mientras se ocupa de la reconstrucción disfruta, con muchas ganas, la cultura de Nueva Orleans.

Cuesta, por mucho cariño que le tengas o muy “Simonsiano” que seas, regresar al ritmo de Treme, donde conviven música y vida, donde las tramas se suceden sin prisa y los problemas llegan sin hacer ruido, en silencio. Y a pesar de la dureza de ciertas imágenes, de la desazón que el telespectador siente cuando el destino se empeña en golpear al mismo inocente, uno ama Treme porque ama su gente, porque se siente cerca de una realidad que nunca antes fue tan real, porque la telerrealidad no vive en una isla sino en los guiones que algunos se empeñan en escribir, a sabiendas de que buena parte de la audiencia nunca los sabrá valorar.

No se hizo la miel para la boca del asno. Pero no voy a ser yo quien lo lamente.

Treme, y lo que tras de si deja


Llevo posponiendo este momento varios días, y ya hay una parte de mi que se siente como cuando tenía once años y esperaba al domingo para entregar unas notas que desde el viernes quemaban en la mochila. El destino está ahí, quiero plasmarlo en el blog y el miedo a que dentro de unos meses alguien me llame y me diga que soy una exagerada es casi del mismo tamaño que la sensación de que por muchas líneas que aquí deje el sentimiento es difícilmente expresable. Pero voy a intentarlo.

El lunes pasado mi compañero de visionado (y de otras muchas cosas) y yo nos enfrentamos al último capítulo de Treme. Si, señores, aquí estoy de nuevo para alabar un “hijo” de David Simon, pero qué se le va a hacer, a mi también me cansa oír hablar bondades de Cristiano Ronaldo, y cuando eso ocurre cambio de canal. Así que ya saben. Digo nos enfrentamos porque es como una caja de bombones o el último trozo de pizza, que con lo bueno que te estaba sabiendo te da pena que se acabe. Esa fue la sensación. El problema de los productos de Simon es que además dejan cierto pensamiento rumiante, que cuando se repite trae con el muchos pensamientos.

Treme nació mientras The Wire daba sus últimos coletazos. Simon, crítico con aquello que le rodea, no pudo cerrar los ojos ante las increíbles, y vergonzosas cosas que estaban pasando en su propio país, y cambió su Baltimore natal por la desvastada Nueva Orleans. A partir de ahí un buen equipo de documentación, unos cuántos, y no vendidos, medios de comunicación y la triste evidencia de una ciudad desolada, completaron las líneas de diez guiones que. afortunadamente, crecerán el próximo año. Si el Sr. Periodista-Productor-Guionista ya había demostrado su enorme calidad en la serie sobre las miserias de cualquier ciudad norteamericana, esta nueva criatura bautizada con el nombre de uno de los barrios de Nueva Orleans es el Cum Laude a la interpretación, los guiones, la fotografía, el montaje y la música de cualquier producto audiovisual que uno pueda encontrar en el mercado.

El simple hecho de narrar un hecho verídico, de hace tan sólo cuatro veranos, que todos vivimos y que simplemente olvidamos gracias a los mismos que nos lo trajeron, los medios de comunicación, es una ventaja importante pero no suficientemente válida. Porque para que lo que narras sea creíble necesitas interpretaciones como las de los actores, notables, o las de las actrices, simplemente sobresalientes. Porque si Creighton Bernette (John Goodman arriba saludando), Antoine Batiste (Wendell Pierce), Davis McAlary (Steve Zahn) o Albert Lambreaux (Clake Peters) son memorables, y adorables, interpretaciones llenas de sentimiento y credibilidad, las de las féminas Janette Desautel (Kim Dickens), LaDonna Batiste Williams (Khandi Alexander) y Toni Bernette (Melissa Leo) son tres retratos vivos, y dolorosos, de como sobrevivir a una catástrofe de semejantes dimensiones. Las dos últimas, especialmente, se encargan de las escenas más duras y más difíciles de la serie, y lo hacen con interpretaciones simplemente inolvidables.

Tan importante como los actores es la música, de la cual además de los tres últimos caballeros arriba mencionados, el guaperas Sonny (Michiel Huisman), su sufrida compañera Annie (Lucia Micarelli) y Delmond Lambreaux (Rob Brown) se encargan músicos de renombre que no dudaron un momento en colaborar con esta serie, que en definitiva era colaborar con su ciudad. De Kermitt Ruffins o Jimbo Walsh, al excéntrico Coco Robicheaux, pasando por Irma Thomas, John Magnie o los Jazz Vipers, la presencia de músicos de renombre en la serie ha sido constante, ya fuese en papeles más o menos trascendentes. Mención aparte merecen el archiconocido Elvis Costello, colaborando en el primer episodio, Steve Earle, que además de ser cantautor, escritor y activista político, encarnó al ex-adicto amigo de Bubbles en The Wire y ahora también ha dejado sus perlitas y John Boutté, encargado de curiosas escenas y canciones como la que sigue.

El vídeo anterior, que como habéis podido observar intercala imágenes históricas de los carnavales de Nueva Orleans con aquellas que muestran lo que dejó tras de si Katrina,(gracias D. por el rápido apunte de las paredes) es el llamativo de esta serie de la que poco más puedo decir sin empezar a ser redundante. Sólo un par de cosas más: cuando llegue a España sólo pido que el doblaje esté a la altura de la serie, no como The Wire. No lo digo por mí, si no por aquellos que se aburren de escucharme hablar de Treme y no la verán en versión original. Yo, bastante hago por la causa.

Y desearos unos felices pensamientos rumiantes. Porque yo no dejo de pensar en si la vida espera que decida qué voy a hacer frente a ella, ser como la cocinera, como la camarera o como la abogada. Y es una digestión difícil.

Disfrutad. Uuuh!!