Weeds

W-ends

Querida Nancy Botwin:


Hace ya un mes que te despediste, desde los escalones del porche, de la audiencia de la serie que te ha convertido en la madre más molona, y deseada, de la televisión moderna. Hace un mes que terminó Weeds, una producción que muchos pensamos que debería haberse acabado hace tiempo, ante el errático y circular divagar que fueron tomando las tramas. Y por ello la despedida ha sido más bien obligada, y la emoción esperable ha quedado ensombrecida por la necesidad de decir adiós. Porque en mi opinión, si nos hubiésemos quedado en la mitad, tampoco habría pasado nada. Pero en estos siete años hemos tenido tiempo de disfrutar de tus abiertas sonrisas, tus refrescos con pajita mordisqueada, tu entrecejo fruncido y tus consejos de madre circunstancial. Entre muchas otras cosas.

En 2005 llegaste a Showtime con una audiencia dispuesta a enamorarse de una serie con un plantemiento muy novedoso: la historia de una madre de familia que repentinamente se queda viuda y se ve obligada a traficar con marihuana para mantener su tren de vida. En ese camino, que acumula más baches de los esperables por culpa de tu forma de ser, te acompañan desde el principio tus dos hijos, Shane y Silas, Andy, tu cuñado, y Doug, un amigo de toda la vida. En las tres primeras temporadas tu campo de acción fue Agrestic (renombrada como Majestic y luego Regrestic) una localidad imaginaria en la que todos aparentan ser familias ejemplares, estando lejos de serlo. Allí la política mostraba sus absurdos recovecos mientras las vecinas falseaban sus envidias tras tramposas sonrisas, los mas jóvenes buscaban su lugar en el incómodo entorno del instituto y los más mayores sorteaban a las mafias con la menos recomendable de las compañías.

El fuego tuvo sus efectos purificadores y en la cuarta temporada, con la intención de reinventarse y abrir nuevos, y peligrosos frentes, la acción se traslada a la idílica Ren Mar, en la costa del Pacifíco cerca de la frontera entre San Diego y Tijuana. Nuevo escenario, nuevos medios, nuevos vecinos, aunque por fortuna el incombustible Doug y la sufrida Celia, acompañada de su “adorada familia” siguen acompañándoles mientras rehacen su vida en negocios de “profunda” importancia. Y es a partir de aquí cuando, para mí, la historia pierde el rumbo, dividiendo su fuerzas en demasiados frentes, iniciando una huída que se extiende durante la quinta y la sexta temporada en la que los acontecmientos menos sopechados se suceden. Los aires del este de las dos siguientes temporadas le sientan bien a la serie, aunque es como la última vez que un enfermo muestra un aspecto decente, tan bonito como desconcertante.

Así que Weeds se ha ido casi por la puerta de atrás, gracias a la absurda necesidad de mantener en antena una de las comedias más exitosas de Showtime o la terrible imposibilidad de poner fin a una historia que comenzó siendo muy novedosa y se volvió repetitiva. Un mal que, tristemente, tarde o temprano, padecen demasiadas series. Pero no me rasgaré las vestiduras, porque también ha habido buenos momentos, y muchos. Y hemos visto crecer a Silas y Shane (y a sus actores), hemos querido a Andy, quizá demasiado, y hemos admirado la fidelidad, habrá quien diga que obligada, de Doug. De tí sólo puedo decir que quien te interpretó nunca será visto con los mismos ojos que antes de hacerlo.

Me despido, por primera vez para siempre, señalando el placer de haberte conocido, reconociendo el hueco que ocupas en mi estantería de series (y en la de gente que conozco a la que recomendé Weeds) y recordando los buenos momentos que viví mientras me sumergía en tus locas aventuras. Ya fuera sola o en compañía. Como tú.

Cabeceras con arte


Como mucho son noventa segundos. Minuto y medio para situar al espectador frente a una serie, sugerir su temática, presentar a los personajes y despertar interés. Desde hace algunos años las productoras de series de televisión convierten su tarjeta de presentación en refinados  cuadros dignos de todas las atenciones. El ritmo de montaje, el estilo visual y musical, las tipografías o los contenidos de las imágenes y su puesta en escena, son estudiados con detenimiento por destacados diseñadores, animadores o directores de arte. La importancia de cuidar al máximo cada detalle lleva a las productoras a invertir parte del presupuesto de la serie en estudios creativos y de producción que aseguren una cabecera a la altura de las circunstancias. Y como sucede con las series todo amante de la televisión tiene sus “opennings” favoritos y también son merecedores de análisis.

Dos de los títulos de crédito más valorados tienen un elemento en común, la sangre. Tanto en el comienzo de True Blood como en la presentación de Dexter, el tejido líquido salpica las imágenes e incrementa su originalidad. Por un lado la serie de Showtime describe la rutina mañanera al detalle del personaje interpretado por Michael C. Hall. Comenzando con  un inoportuno mosquito, el espectador contempla detalladas imágenes del protagonista, de su menú matutino, su afeitado y e incluso de su cuerpo. Los intrigantes y curiosos compases de la música de Rolfe Kent revalorizan unas imágenes que finalizan con la mirada cómplice de un hombre que encara con una sonrisa su jornada laboral.

Por otro lado, las introducciones de las series de Alan Ball no dejan indiferente a nadie y si ya causó sensación con la carta de presentación de Six Feet Under, años después hizo lo propio con su serie de vampiros. Los títulos de crédito de True Blood entremezclan imágenes de aspecto onírico con el ambiente del sur de Estados Unidos, animales muertos, cuerpos sugerentes y una extrema  devoción religiosa. El tema de Jace Everett “Bad Things” y una cuidada tipografía en rojo son algunas de las señas de identidad de esta cabecera que algunos no han tardado en imitar. Sólo hay que recordar los títulos de crédito de Crematorio, con sus evocadores escenarios de la Comunidad Valenciana y Loquillo poniendo el ritmo, y el mensaje.

El chisporroteo difuso previo a la aparición del logo de HBO ya es para muchos un sinónimo de calidad. En la cadena de cable propiedad de Time Warner son conscientes de ello y cuidan con mimo las cabeceras de sus series. Una de las últimas en aparecer es la de Boardwalk Empire, una valiosa colección de imágenes de gran factura artística con el azul oceánico omnipresente y la espuma de mar y el contrabando  tiñendo el paisaje de Atlantic City. La potente guitarra eléctrica de una banda experta en series como es The Brian Jonestwon Massacre,  sirve para reforzar un openning impecable y tremendamente seductor.

Todo ello no ha pasado desapercibido para  la Academia de Artes y Ciencias de la Televisión americana, que desde los años noventa  se encarga de premiar con un Emmy la cabecera más atractiva del año. Boardwalk Empire es una de las nominadas para la próxima edición, al igual que Juego de Tronos, cuya secuencia de apertura ha conseguido despertar interés desde su estreno. En ella, tras la potente aparición de un astrolabio de fuego, los televidentes viajan por los territorios en los que transcurre la serie, con maquetas de las ciudades de Poniente que se mueven y adaptan a las circunstancias. La mecanización de las miniaturas, convirtiendo las ciudades en fortalezas, y los saltos geográficos en un plano que parece real,  son acompañados por la música de Ramin Djawadi y hacen de esta secuencia de apertura una de las más innovadoras de los últimos tiempos.

Otra de las cabeceras nominadas a un Emmy es la de la desaparecida Rubicon. Claves, números, códigos y mensajes encriptados se entremezclan y unen con mapas, crucigramas y fotografías, insinuando al espectador el hilo argumental de la trama.  La secuencia evita las imágenes propias de la serie e introduce al espectador en el espíritu de la misma. Al igual que ya hiciera  (y hace) Mad Men, esbozando el estado psicológico del protagonista y el ambiente en el que se mueve.  Alabada por su estilo visual y sus  acertadas referencias, la cabecera de la serie de Matthew Weiner  ha conseguido convertirse en la imagen icónica de la misma.

Otra de las secuencias de títulos de crédito más interesantes de AMC es la de The Walking Dead. La serie basada en el comic de Robert Kirman sorprende por su espíritu apocalíptico a la vez que relajado. Sin violencia, sin sangre y sin mostrar a los causantes de la situación,  esta cabecera ofrece imágenes de ciudades desiertas, calles tomadas y supermercados vacíos que invitan al espectador a imaginar el más espeluznante de los escenarios.

La cadena de cable californiana ha decidido prescindir en los últimos años, y sin razón aparente, de las cabeceras de algunas de sus series estrella. Como sucedió con la secuencia de apertura de Weeds, con sus ciudadanos “copia” y el tema de Malvina Reynolds “Little Boxes” versionado por un sin fin de músicos a los largo de cuatro temporadas, desde Elvis Costello a Randy Newman pasando por Michael Franti. A partir de la quinta temporada, la cabecera es sustituida por cuidadísimos y originales cortinillas que dejan entrever la esencia del capítulo. Otra de las damnificadas es United States of Tara, que “perdió” su perspicaz y trabajada apertura en su última temporada. La cabecera comenzaba con un libro tridimensional en el que aparece una bonita casa en el campo. En su interior, los habitantes son recortables de papel que representan las diferentes personalidades de la protagonista, cuyo rostro dibujado surge en la noche.  El ingenio de otorgar movimiento a un elemento tan soso como los recortables y su cuidada adaptación artística son dos de las cualidades más destacables de esta cabecera, a la que puso música Tim DeLaughter.

Al igual que sucede con la calidad de sus series, las secuencias de títulos de crédito de las series británicas también cuentan con ejemplos destacables. La primera de ellas es la de Downton Abbey, que aunque sólo dura treinta segundos conquista con su elocuente capacidad fotográfica y su acertadísima elección musical, a cargo de John Lunn. Radicalmente diferente es la cabecera de Luther, que también encuentra en la elección musical uno de sus mayores aciertos. En esta ocasión se debe a Massive Attack y su televisivo tema “Paradise Circus”, que acompaña, seduciendo, dibujando un hombre solitario en los escenarios más reconocibles, y los más conflictivos, de Londres. Lugar en el que se desarrolla  otra de las series con cabecera destacable, Misfits. Al ritmo de los neoyorquinos The Rapture y su tema Echoes, los personajes se adentran en un mundo oscuro y lleno de peligros gracias al extraño poder de un rayo. El ambiente de la serie, así como su toque transgresor, se  transmite con acierto en cuarenta ruidosos segundos.

(Este post fue publicado el 13 de agosto en el suplemento de la televisón de La Vanguardia, TvManía)

Semana Santa, Semana de Maratón


Se asoma ya ese descanso entre trimestres que a los españoles nos sirve para salir corriendo de la ciudad, donde ya te puedes morir de calor, y largarte a un recóndito, y no precisamente solitario lugar, en el que llueva, o haga frío, o quizá nieve. Pero no todos podemos permitirnos el placer de volver cabreados de alguna escapada, por lo que aquí y más como plan propio que como proposición ajena, comentaré las sugerencias que el mundo tuitero me hizo llegar, ya que la de abajo será mi vista más preciada. Y me refiero al continente, no al contenido. Allá vamos.

Míticas e imprescindibles

Esas series de las que no dejas de oír hablar, te la recomienda tu novia, tu vecino, e incluso el friki de la oficina. Y aunque es precisamente por eso por lo que te niegas, un atracón de cuatro días y otras tantas (o más) temporadas, resultan reparadores.

* @Guyb: Frasier y Seinfeld, dos iconos de la comedia que ni mi economía ni mi ancho de banda me permiten rescatar todo lo gustosamente que quisiera. Si tuviese que elegir a uno de los dos, me quedaría con el cómico neoyorquino, que brillantemente acompañado por Kramer, Elaine y George Constanza se asoman al surrealismo en diversas ocasiones. Para los amantes de la finura, la psicología y las conversaciones trascendentales sobre ópera, sin duda Frasier.

* @rociovh: The West Wing y Northern Exposure (Doctor en Alaska), dos series con más de cinco temporadas (7 y 6 respectivamente) que aunque se antojan imposibles en cuatro días de asueto, son imprescindibles para cualquier seriéfilo de los de verdad. La serie de la NBC que descubre los entresijos de la Casa Blanca es uno de mis proyectos detenidos por otras fiebres, mientras que la vida del Dr. Fleischman es para mí un mundo desconocido pero que sin embargo recuerdo que mantenía a mi padre pegado a la televisión a las altas horas que La 2 la programaba.

Imprescindibles de la última década

Porque quizá ésta sea la época dorada de las series de televisión, porque se juntaron los astros y nos trajeron la calidad del cine a la cercana tele, porque nos gusta que (mayoritariamente) sea en color, poder encontrarlas en los grandes almacenes o con sólo teclear unas letras…

* @cakivi: Gilmore Girls, serie de Ami Sherman-Palladino emitida en Estados Unidos entre el año 2000 y el 2007 que narra la vida de Lorelai y su hija Rory en una ficticia ciudad del frío y húmedo estado de Connecticut. También la recuerdo de La 2, pero quizá el exceso de azúcar que destilaba mi querida Dawson´s Creek en su momento, me apartó de Stars Hollow. Familia, relaciones, amistad y saltos generacionales centran las tramas. Me la apunto.

*@Jaina_S: Alias y Orgullo y Prejucio, porque lo mismo nos da tiempo de ver cinco temporadas de la vida de una agente doble que versionar el famoso libro de Jane Austen La primera, protagonizada por Jenniffer Garner y creada por el todopoderoso J.J Abrams, dura cinco temporadas en las que CIA y crimen organizado se cruzan espías y agentes dobles. Cambiando radicalmente de género, y de duración, versión que la televisión británica produjo en 2005 y que está protagonizada por el recientemente oscarizado Colin Firth y que es considerada la mejor adaptación realizada de la obra. Para los que tienen mucho tiempo, y para los que no.

* @mlagoa: Battlestar Galactica y The Shield, ciencia-ficción y policías, dos de los géneros más habituales del formato. Por un lado las doce colinas de Kobol forman el universo de esta serie en la que se vive una continua lucha por la supervivencia. La misma preocupación de los policías de Los Ángeles que, encabezados por Michael Chiklis, tratan de hacer frente a la delincuencia y la corrupción. Especialmente recomendadas para los amantes del género, mi incapacidad para la ciencia-ficción me decanta por la segunda.

* @viajeroaitaca: Six Feet Under y Studio 60, probablemente situadas entre mis diez favoritas. La primera narra la vida de la familia Fisher, que poseen una funeraria en (otra vez) Los Ángeles. Con Alan Ball a los mandos y Peter Krause y Michael C. Hall como protagonistas principales, poco se puede decir ya de mi primer amor seriéfilo. La segunda, no caló tan profundamente gracias a su “end interruptus”, pero es la serie a la que recurro cuando trato de reírme y desconectar. Sin ser estrictamente una comedia, esta desprestigiada producción de mi estimado Aaron Sorkin, cuenta los interiores de un programa de televisión y de aquellos que lo llevan a cabo. Con Matthew Perry, Amanda Peet y Bradley Withford. Imprescindibles ambas.

Series “a tiempo”

Porque vuelve la temporada fuerte y muchas series retoman sus temporadas. Porque termina la midseason y algunas todavía están decidiendo si regresarán, porque nunca es tarde si la razón es buena, y porque siempre puedes engancharte a algo de la manera más inesperada.

* @Imanolneira: Fringe y Weeds, o como enloquecer por dos mujeres que, con toda seguridad, no tendrán nada en común. Olivia por un lado es una agente del FBI que vive extraños sucesos acompañada de particulares científicos. Con el sello J.J Abrams, la serie finalizará su tercera temporada el próximo 6 de mayo. Por su parte Nancy es una acomodada ama de casa que de la noche a la mañana enviuda y se ve “obligada” a vender marihuana. Creada por Jenji Kojan, la sexta temporada comenzó a emitirse en nuestro país el 26 de marzo, y la séptima llegará a Showtime el próximo 27 de junio. Con la segunda entre mis favoritas y media primera temporada de Fringe vista, quizá en verano me ponga al día con todo.

* @Ainhop: The Office,o como un aburrido mundo de oficinas y compañeros de trabajo puede hacer reír a mucha gente. Steve Carrel protagonizará hasta el próximo 19 de mayo esta serie que lleva siete temporadas en antena y a la que su protagonista siempre me ha impedido acercarme. Cuando comience la octava con nuevo protagonista, aún por determinar, quizá lo intente.

Además de alguna de la sugerencias, también me encargaré de empezar, por fin, las series Carnivale y  Nurse Jackie o las miniseries Empire Falls o Elizabeth I. Para aquellos que todavía no hayan encontrado su sugerencia ideal, mis recomendación de reduce a Friday Night Lights. Sí, ya lo sé, mi última ferviente recomendación. Pero como el argumento puede que no os parezca atractivo, a base de insistir y reconocer mi enganche quizá…. Es una joya que nadie debería perderse.

Bandas Sonoras: Weeds


La serie de Nancy Botwin y sus locos compañeros de viaje y/o familiares es una de las pocas que edita las bandas sonoras temporada tras temporada, por lo que resulta relativamente fácil dar con los temas más interesantes. Sin embargo no me resisto a dejaros por aquí una selección propia, además del lugar (aquí) donde podréis encontrar fácilmente esa canción, de ese capítulo, de esa secuencia…. Otro día analizaré con más calma el interés que las productoras y cadenas de televisión ponen en acercar al espectador todo aquello que compone una serie, y que mientras para muchas es secundario, para otras es primordial. Cuestión de tacto.

Como siempre, los datos necesarios: mi nombre de usuario es AloFer, (buscar así: “spotify:user: Alo Fdez Larrechi”) y la tercera lista de reproducción es ésta. Vaya por delante que es tan alternativa y en ocasiones “extraña” como la propia serie, que las versiones de Little Boxes no están incluidas y que ya en la primera entrega de esta nueva sección estaban tres temas muy  importantes de la serie. En cualquier caso, let´s Play.

1.-Satan lend me a dollar. Hill of Beans. Tema con el que se cerró la primera de las cinco temporadas de la serie de Mary-Louis Parker y que ya ofrece una ligera idea del estilo musical que marca la serie, indie, folk y poco convencional. Del grupo, poco que decir después de ver éste video.

2.- All the trees of the field wil… Sufjan Stevens. Es junto a Michael Franti uno de los músicos omnipresentes a los largo de las cinco temporadas. En este caso, el tema que  nos ocupa es de la S01E02 y destila el universo onírico de Stevens por los cuatro costados.

3.- One thousand tears of Tarantula. Dengue Fever. Más propia de una película de Tarantino que de la viudita Botwin, el psicodélico tema de Dengue Fever sirve para acompañar las últimas, y trepidantes, secuencias del final de la segunda temporada. Dato: La banda está formada por una campeona de karaoke de Camboya y un grupo de indie-folk californiano. Tela.

4.- Vato. Snoop Dogg, B-Real. Aunque no recuerdo si fue en forma de cameo o como actor, el rapero Snoop Dogg participó en el S02E08 y es el culpable de la certera descripción que desde entonces acompaña a Nancy, “MILF” en inglés, “MQF” en castellano.

5.-Fuck was I. Jenny Owen Youngs. Al puro estilo Annie DiFranco, esta jovencita de New Jersey debutó en la música con un disco autoproducido justo un año antes de que el tema entrase a formar parte de la banda sonora. Gracias a esto Jenny reeditó el álbum un año después.

6.- You broke my heart. Lavender Diamond. Más música indie y alternativa de la mano de este grupo de Los Ángeles con seis discos en el mercado, la mitad de ellos autoeditados. Del S03E13.

7.- Let´s drive away. Eleni Mandell. Del S03E05, la compositora estadounidense Eleni Mandell tiene once discos en el mercado y, según los rumores de la red, es una de las artistas favoritas de un tipo llamado Tom Waits. Y nosotros sin conocerla…

8.- You Rock Spine. Great Lake Swimmers. Tan folk como el propio Stevens, los canadienses nadadores de los grandes lagos llevan en esto de la música desde 2003 y tienen cuatro álbums en su haber.

9.- Se puede. Los mono. Tal y como sucede en BrBa, Weeds también bebe las influencias musicales de sus localizaciones y en este caso es la banda chilena Los Mono el que pone el toque hispano a ésta banda sonora.

10.- New World. Devotchka. Este polífacético grupo de Denver lleva en la música desde el año 2000, pero alcanzaron fama mundial en el año 2006 cuando se hicieron cargo de la banda sonora de Little Miss Sunshine.

11.- My computer is funk. Dj Bitman. De raíces también chilenas, DJ Bitman tiene amplia experiencia en mezclar sonidos y crear conocidos temas en el país andino.

12.- Say Hey (I love You). Michael Franti. Culpable de la ya señalada Ganja Babe, Franti continúa con sus ritmos reggae en este disco de 2009 y que está presente en el primer episodio de la quinta temporada.

13.- Julia Florida. Norbert Kraft, Agustín Barrios. Para cerrar, tema instrumental, en este caso el tema de Agustín Barrios, un guitarrista guaraní nacido en 1885.