True Blood

Cabeceras con arte


Como mucho son noventa segundos. Minuto y medio para situar al espectador frente a una serie, sugerir su temática, presentar a los personajes y despertar interés. Desde hace algunos años las productoras de series de televisión convierten su tarjeta de presentación en refinados  cuadros dignos de todas las atenciones. El ritmo de montaje, el estilo visual y musical, las tipografías o los contenidos de las imágenes y su puesta en escena, son estudiados con detenimiento por destacados diseñadores, animadores o directores de arte. La importancia de cuidar al máximo cada detalle lleva a las productoras a invertir parte del presupuesto de la serie en estudios creativos y de producción que aseguren una cabecera a la altura de las circunstancias. Y como sucede con las series todo amante de la televisión tiene sus “opennings” favoritos y también son merecedores de análisis.

Dos de los títulos de crédito más valorados tienen un elemento en común, la sangre. Tanto en el comienzo de True Blood como en la presentación de Dexter, el tejido líquido salpica las imágenes e incrementa su originalidad. Por un lado la serie de Showtime describe la rutina mañanera al detalle del personaje interpretado por Michael C. Hall. Comenzando con  un inoportuno mosquito, el espectador contempla detalladas imágenes del protagonista, de su menú matutino, su afeitado y e incluso de su cuerpo. Los intrigantes y curiosos compases de la música de Rolfe Kent revalorizan unas imágenes que finalizan con la mirada cómplice de un hombre que encara con una sonrisa su jornada laboral.

Por otro lado, las introducciones de las series de Alan Ball no dejan indiferente a nadie y si ya causó sensación con la carta de presentación de Six Feet Under, años después hizo lo propio con su serie de vampiros. Los títulos de crédito de True Blood entremezclan imágenes de aspecto onírico con el ambiente del sur de Estados Unidos, animales muertos, cuerpos sugerentes y una extrema  devoción religiosa. El tema de Jace Everett “Bad Things” y una cuidada tipografía en rojo son algunas de las señas de identidad de esta cabecera que algunos no han tardado en imitar. Sólo hay que recordar los títulos de crédito de Crematorio, con sus evocadores escenarios de la Comunidad Valenciana y Loquillo poniendo el ritmo, y el mensaje.

El chisporroteo difuso previo a la aparición del logo de HBO ya es para muchos un sinónimo de calidad. En la cadena de cable propiedad de Time Warner son conscientes de ello y cuidan con mimo las cabeceras de sus series. Una de las últimas en aparecer es la de Boardwalk Empire, una valiosa colección de imágenes de gran factura artística con el azul oceánico omnipresente y la espuma de mar y el contrabando  tiñendo el paisaje de Atlantic City. La potente guitarra eléctrica de una banda experta en series como es The Brian Jonestwon Massacre,  sirve para reforzar un openning impecable y tremendamente seductor.

Todo ello no ha pasado desapercibido para  la Academia de Artes y Ciencias de la Televisión americana, que desde los años noventa  se encarga de premiar con un Emmy la cabecera más atractiva del año. Boardwalk Empire es una de las nominadas para la próxima edición, al igual que Juego de Tronos, cuya secuencia de apertura ha conseguido despertar interés desde su estreno. En ella, tras la potente aparición de un astrolabio de fuego, los televidentes viajan por los territorios en los que transcurre la serie, con maquetas de las ciudades de Poniente que se mueven y adaptan a las circunstancias. La mecanización de las miniaturas, convirtiendo las ciudades en fortalezas, y los saltos geográficos en un plano que parece real,  son acompañados por la música de Ramin Djawadi y hacen de esta secuencia de apertura una de las más innovadoras de los últimos tiempos.

Otra de las cabeceras nominadas a un Emmy es la de la desaparecida Rubicon. Claves, números, códigos y mensajes encriptados se entremezclan y unen con mapas, crucigramas y fotografías, insinuando al espectador el hilo argumental de la trama.  La secuencia evita las imágenes propias de la serie e introduce al espectador en el espíritu de la misma. Al igual que ya hiciera  (y hace) Mad Men, esbozando el estado psicológico del protagonista y el ambiente en el que se mueve.  Alabada por su estilo visual y sus  acertadas referencias, la cabecera de la serie de Matthew Weiner  ha conseguido convertirse en la imagen icónica de la misma.

Otra de las secuencias de títulos de crédito más interesantes de AMC es la de The Walking Dead. La serie basada en el comic de Robert Kirman sorprende por su espíritu apocalíptico a la vez que relajado. Sin violencia, sin sangre y sin mostrar a los causantes de la situación,  esta cabecera ofrece imágenes de ciudades desiertas, calles tomadas y supermercados vacíos que invitan al espectador a imaginar el más espeluznante de los escenarios.

La cadena de cable californiana ha decidido prescindir en los últimos años, y sin razón aparente, de las cabeceras de algunas de sus series estrella. Como sucedió con la secuencia de apertura de Weeds, con sus ciudadanos “copia” y el tema de Malvina Reynolds “Little Boxes” versionado por un sin fin de músicos a los largo de cuatro temporadas, desde Elvis Costello a Randy Newman pasando por Michael Franti. A partir de la quinta temporada, la cabecera es sustituida por cuidadísimos y originales cortinillas que dejan entrever la esencia del capítulo. Otra de las damnificadas es United States of Tara, que “perdió” su perspicaz y trabajada apertura en su última temporada. La cabecera comenzaba con un libro tridimensional en el que aparece una bonita casa en el campo. En su interior, los habitantes son recortables de papel que representan las diferentes personalidades de la protagonista, cuyo rostro dibujado surge en la noche.  El ingenio de otorgar movimiento a un elemento tan soso como los recortables y su cuidada adaptación artística son dos de las cualidades más destacables de esta cabecera, a la que puso música Tim DeLaughter.

Al igual que sucede con la calidad de sus series, las secuencias de títulos de crédito de las series británicas también cuentan con ejemplos destacables. La primera de ellas es la de Downton Abbey, que aunque sólo dura treinta segundos conquista con su elocuente capacidad fotográfica y su acertadísima elección musical, a cargo de John Lunn. Radicalmente diferente es la cabecera de Luther, que también encuentra en la elección musical uno de sus mayores aciertos. En esta ocasión se debe a Massive Attack y su televisivo tema “Paradise Circus”, que acompaña, seduciendo, dibujando un hombre solitario en los escenarios más reconocibles, y los más conflictivos, de Londres. Lugar en el que se desarrolla  otra de las series con cabecera destacable, Misfits. Al ritmo de los neoyorquinos The Rapture y su tema Echoes, los personajes se adentran en un mundo oscuro y lleno de peligros gracias al extraño poder de un rayo. El ambiente de la serie, así como su toque transgresor, se  transmite con acierto en cuarenta ruidosos segundos.

(Este post fue publicado el 13 de agosto en el suplemento de la televisón de La Vanguardia, TvManía)

Bandas sonoras para ambientar la semana


Entiendo que los que os pasáis por aquí de vez en cuando no necesitéis explicaciones, quizá los habituales tampoco, pero el caso es que tengo ciertos empeños por crear secciones fijas y creo que éste es un buen momento para empezar. Para afrontar con alegría la semana me parece que la música es la mejor idea. Y es que las bandas sonoras son tan importantes en las series como los actores o la ambientación, y aunque hace unos meses, como podréis comprobar en esta misma categoría, ya intenté dejaros por aquí vídeos de algunos temas, la falta de imágenes con lo que ilustrarlo lo hacía poco viable. Pero antes de que terminase 2010 descubrí Spotify, y las posibilidades han aumentado hasta hacer posible que cree mis bandas sonoras sin necesidad de soportar canciones innecesarias.

Mi nombre de usuario es AloFer, (buscar así: “spotify:user: Alo Fdez Larrechi”) y la primera lista de reproducción que os dejo lleva el simple y claro título de “BSO 1″.

BSO 1: Big Love, Boardwalk Empire, True Blood, Mad Men, Weeds, House y Downton Abbey.

1.- God Only Knows. Beach Boys. BIG LOVE. Utilizada en la intro de la serie de Bill Paxton, es la octava canción del álbum Pet Sounds y una de las más célebres del grupo californiano.

2.-Strict Machine. Goldfrapp. BIG LOVE. El grupo de música electrónica formado por Alison Goldfrapp y Will Gregory incluyó este tema en su segundo álbum de estudio Black Cherry. Este tema también sonó en CSI: Miami y en las promos americnaas de Nip/Tuck.

3.- I can see clearly now. Jimmy Cliff. BIG LOVE. Aunque la canción fue escrita originariamente por Johnny Nash para el álbum al que dio nombre, os dejo la versión que Jimmy Cliff realizó en los 90 y que conquistó el Billboard americano.

4.- Straight Up and Down. The Brian Jonestown Massacre. BOARDWALK EMPIRE. La canción de la intro de la serie de Scorsese no es la primera que este grupo de San Francisco coloca en una serie. Californication, Buffy, la inglesa Skins o Fringe ya han contado con ellos.

5.-Paradise Circus. Massive Attack. LUTHER, MISFITS Y TRUE BLOOD. Tema para la intro de Luther, hizo doblete inglés al sonar también en la primera temporada de Misfits y en la tercera temporada de la sangrienta True Blood

6.-Bad Things. Jace Everett. TRUE BLOOD. La intro de la serie de Anna Paquin y Stephen Moyer (y las imágenes que la acompañan) son para mí lo más atractivo de la misma. Y eso que siempre quise ser vampíricamente eternizada.

7.-A beautiful mine. Aceyalone y RJD2. MAD MEN. El tema de apertura de la serie de AMC tiene muchas y diversas versiones, aquí os dejo una con la promesa de que es una banda sonora en la que profundizaremos. Porque se lo merece.

8.-Ganja Babe. Michael Franti & Spreadhead WEEDS. Al hilo de la temática de la serie, la canción del poeta, músico y activista Michael Franti revela el espíritu verde de la serie de Showtime.

9.- Little Boxes. Malvina Reynolds.  WEEDS. Canción original de la intro de la serie que en la segunda temporada, y siguientes, fue versionada por Elvis Costello, Randy Newman o el propio Franti entre otros. El tema, cerca de cumplir los cuarenta años.

10.- If I ever live this world alive. Flogging Molly. WEEDS. El canto a la amistad por excelencia compuesto por la banda celta-irlandesa de Los Ángeles Flogging Molly e incluido en su disco Drunken Lullabies.

11.- None of Us Are Free. Solomon Burke. HOUSE. Es por todos conocida la melomanía del doctor House, y aunque los temas son muchos y diversos, os dejo una de mis favoritas incluida en el álbum de 2002 Don´t Give Up on Me

12.- STRING QUARTET-No 2 “Company”: II. Philip  Glass. HOUSE. Para cerrar con poco de música clásica, os dejo este tema creado por  el compositor  americano Philip Glass  e interpretada por el cuarteto de cuerda Kronos Quartet.

13.- Downton Abbey. John Lunn.DOWNTON ABBEY. Tema apertura de la serie británica, compuesto por el escocés John Lunn, que por cierto cuenta con una amplia experiencia televisiva.

Espero que la disfrutéis, y que podáis escucharla ya que esto de la interconexión Spotify/Blog está en periodo de pruebas. En cualquier caso, funcione o no, quiero dar las gracias a @serenad7 y @JVillaluenga por sus clases teóricas by Twitter. Quién tiene un follower tiene un tesoro.

Que la música os acompañe!!

Los libros no son sólo para el verano


Las listas de libros recomendados por grandes figuras de la política, la literatura o el periodismo son tan típicas, y tan tópicas, como las páginas de regalos pre-Navidad o los reportajes a todo color de lugares vacacionales preciosos pero económicamente imposibles. Entiendo que llenar horas de programación, ya sea radiofónica o televisiva, y publicar cierto número de páginas a diario resulta difícil cuando “La Roja” descansa tras el mundial y sólo los toros ocupan las páginas de política (sic), pero caer siempre en los mismo resulta pobre, y más aún cuando las formas de ocio se han ampliado y el interés social por las series ha crecido notablemente. Así que no me tomaré la libertad de crear mi propia lista de series que uno no se puede perder, esa se deduce post a post, pero si quiero hablaros de los pequeños productos que la televisión creó a partir de los libros… Para los amantes de la literatura, ya sea veraniega o no.

El pasado 23 de julio, por comenzar con la última adaptación, la cadena americana Starz, culpable de la ya comentada Spartacus, estrenó la esperadísima The Pillars of the Earth, que cuenta en su elenco con actores de la talla de Donald Sutherland, Ian McShane o Rufus Sewell. La novela publicada en 1989 por el galés Ken Follet y editada en nuestro país por Plaza & Janés, es uno de los libros más vendidos de la historia de la literatura y su adaptación televisiva ha generado mucha expectación. Para los amantes de este extenso y apasionante libro, la serie será emitida en nuestro país en Cuatro, muy probablemente en el próximo mes de septiembre.

Pero no sólo de best-sellers se alimenta la caja tonta, grandes obras de la literatura universal también tienen su versión televisiva, como es el caso de “El Conde de Montecristo” de Dumas, o “Sherlock Holmes“, de Sir Arthur Conan-Doyle tamnbién han cobrado vida en la pequeña pantalla. El primero fue llevado a la televisión por la cadena gala TF1, la germana Satt1 y la italiana Mediaset en 1990, mientras que el segundo, además de ser recientemente llevada a la gran pantalla con Jude Law y Robert Downey Jr como protagonistas, se encuentra pendiente de estreno en la parrilla televisiva de la BBC británica.

La investigación, los crímenes y los misterios también están presentes en novelas como en las que se basaron títulos como Dexter, Bones o Wallander. El primero, encarnado por Michael C.Hall en la serie de Showtime, fue creado por Jeff Lindsay en 2004 y bajo los títulos The Darkly Dreaming Dexter, Dearly Devoted Dexter y Dexter in the Dark (en la editorial Umbriel en España) podemos encontrar los orígenes de este inquietante personaje. Por su parte la irritante antropóloga Temperance Brenan, interpretada por Emily Deschanel en Bones, nació en la imaginación de la también antropóloga Kathy Reichs, quién en muchas ocasiones ha manifestado que el personaje es su alter-ego. Los diversos libros que la novelista estadounidense ha publicado podemos encontrarlos en nuestro país en Planeta y RBA. Y para los amantes del sueco Henning Mankell y su recientemente terminada serie de novelas  basadas en el inspector Kurt Wallander, la BBC estrenó hace un par de años seis episodios en los que Kenneth Branagh interpreta el exitoso papel protagonista. Para los curiosos, la sueca TV4 lo hizo en 2005, con una duración de 26 episodios.

Aunque la lista es más amplia de lo que cabría esperar, por la eterna lucha cultural entre la pequeña pantalla y la literatura, no quiero dejar de señalar dos adaptaciones, una por su éxito, otra por cuestiones más banales. La primera es la serie de Alan Ball, True Blood escrita desde 2001 por Charlaine Harris que bajo el título Southern Vampire Mysteries ha creado una interesante saga de siete libros de los cuales en España se han publicado seis en las editoriales La Factoría de las Ideas y Pandora. La segunda es Empire Falls, el último trabajo, y los últimos premios, del nunca suficientemente reconocido y ampliamente venerado Paul Newman. El libro, escrito por Richard Russo en 2001 y ganador del Premio Pulitzer de ese año, fue adaptado a una miniserie en 2005 por la HBO y contó con un interesante reparto que completaban Ed Harris, Helen Hunt, Philip Seymour Hoffman y Joanne Woodward.

El futuro televisivo también tiene grandes esperanzas depositadas en la literatura, y si bien la adaptación de una de las últimas novelas de Tom Wolfe, I´m Charlotte Simmons es más bien un rumor que un hecho, dos de los nuevos estrenos de la Home Box Office son adaptaciones literarias. A la ya comentada Game of Thornes, de George R.R. Martin se une uno de los estrenos más esperados del otoño, Boardwalk Empire. Creada a partir del libro de Nelson Johnson titulado Boardwalk Empire: The Birth, High Times, and Corruption of Atlantic City, la serie ha sido adaptada por el escritor y productor de The Sopranos Terence Winter y cuenta en el reparto con caras conocidas del mundo de la mafia, como Steve Buscemi y Vincent Piazza, además de Michael Pitt y Michael Shannon.

En definitiva, cuando la imaginación se acaba, siempre queda la posibilidad de abrir un libro e inspirarse. Yo estoy con éste.

Si es bueno, tiene su parodia (porno)


Son muchas las varas de medir de la calidad audiovisual: están primero los críticos, luego el público, los premios llegan para confirmar el respaldo de los unos o de los otros, o para demostrar el tongo que la academia otorgante maneja (Marisa Tomei y Mi Primo Vinny, por poner un ejemplo) y más tarde la permanencia en la Historia, ya sea en la memoria colectiva o en las listas de las mejores. Pero creo que hay una prueba más de la calidad, y el éxito, de una película:  la existencia de su versión, o parodia, pornográfica. Pulp Friction, Edward Penishands o San Fernando Jones and the Temple of Poon son algunas de las versiones que el cine X ha hecho de películas más o menos serias. Bien, pues  ya son muchas las series que tienen su versión porno.

Desconozco si la llegada de las series televisivas al cine X es porque los productores tienen más vista que los programadores de televisión de muchas cadenas o porque la trama en sí misma da mucho juego, pero desde Cheers a The Big Bang Theory son varias las series que tiene su hueco en el ardiente mundo de la pornografía. Las ancianas retiradas en Florida, The Golden Girls se han convertido en un quinteto bien avenido desde el momento en el que Dorothy presenta a sus compañeras de piso a su amiga lesbiana, Jean, que se enamora de Rose, quién trata de convencerla de que la felicidad reside en los hombres musculosos, no en el sexo femenino. Si Sophia levantara la cabeza….

Los géneros televisivos tampoco son una barrera para los creadores del cine más caliente, y aunque no me consta que V o Fringe hayan sido llevados a la parodia, la ciencia ficción tiene su hueco en el mundo del porno de la mano de una pareja que en “su versión” eran insultantemente castos, Dana y Scully, o lo que es lo mismo, Expediente X. La serie de Alan Ball, True Blood, también ha sido versionada, pero el cambio resulta mucho menos evidente que en las anteriores ya que en la original ya muestran bastante carne… Vamos que aquí el trabajo seguramente sólo haya consistido en “alargar” las escenas.

Si por algo destacan las parodias es por su fidelidad visual, por la búsqueda de personajes similares que ayuden a reforzar la idea original. En este caso resultan especialmente evidentes, y sorprendentes, los trabajos realizados por los creadores de las versiones porno de Seinfield (aquí el trailer para todos los públicos) y 30rock, aunque ya querría para sí Tina Fey una delantera como esa. The Office gana (para mí) sin Steve Carrell y tanto en Scrubs como en Entourage, la presencia de despanpanantes actrices rubias es ligeramente superior a la de la versión original.

En definitiva, si alguna vez os preguntasteis como sería vuestra serie favorita si el sexo y el placer dominasen el mundo ya tenéis la respuesta, sólo hay que buscarla en la red. La culpable de buena parte de ellas la productora New Sensations. Cómo se iba a llamar si no.