Six Feet Under

800px-ESB_Elevators-Fletcher6

Ascensores en Serie


Será por que lo más alto que he vivido en la última década es un cuarto, porque para mí siempre han sido lugares en los que quería estar poco tiempo, porque de vuelta a casa necesitaba llegar al baño, o porque ahora en el trabajo tampoco son imprescindibles. Y mientras en mi vida el ascensor se convierte en un elemento secundario que siempre puede ser sustituido por unas escaleras, en la ficción, este el milenario invento es un interesante y claustrofóbico escenario en el que se desarrollan todo tipo de tramas e historias, un lugar de paso, normalmente concurrido, puntualmente poco transitado, que lo mismo sirve para robar unos besos, que para dejarle a nuestro compañero de viaje las cosas claras, para desahogarse con él o para prepararse en solitario para lo que nos espera cuando finalice el viaje vertical. El caso es aprovechar el tiempo que los personajes pasan entre piso y piso, siempre preciso, sin interrogantes de más ni palabras de menos, situándolo en un ambiente que no requiere de grandes florituras a la hora de grabar. Si preguntamos a un seriéfilo por su escena televisiva en un acensor estoy casi segura de que más de la mitad de ellos se referirían al furtivo, largo y provechoso viaje de Will y Alicia (3:50) hacia la habitación de un hotel en The Good Wife.

 

 

Aunque yo soy más fan de la “versión” de los creadores de Nashville, que poco a poco y gracias a una gira compartida, fueron cebando los encuentros de Rayna y Deacon hasta que el guitarrista se cansó y le dijo a su ex novia con hechos lo que ya había intentado decirle con palabras… ¿O no? En cualquier caso tan simpática como la respuesta del vaquero,  es la cara de la reina del country, que estira su brazo para continuar con su viaje con cara de “¿qué demonios acaba de suceder?”.  Aunque por lo visto Charles Esten, el actor que interpreta al guitarrista y compositor, tiene amplia experiencia en las escenas de ascensor, pero no siempre son tan agradables. Porque no es lo mismo besar a Connie Britton que encontrarte a Laura Dern, en Enlightened fuera de sí.

 

 

Más o menos como está la pobre Debra Morgan en el quinto episodio de la séptima temporada de Dexter, en el que la podemos encontrar expresándose con su “fineza” habitual, aunque con menos público al que sorprender, y tomándola con un archivo, a falta de seres vivos a los que golpear. En el capítulo final de la primera temporada de Fringe, nos encontramos con otro personaje sólo, y entre las cuatro paredes de un ascensor, aunque mucho más calmada que su antecesora. Se trata de Olivia Dunham, que tras un extraño inexplicable decide seguir adelante en busca de respuestas. Pero además de los hechos paranormales, en los ascensores televisivos también suelen suceder hechos anormales. Y si no que se lo digan a Jerry Seinfeld en su particpación en 30 Rock, cuando Kenneth no pudo contener la emoción al compartir elevador con semejante estrella y se atrevió a “interpretar” una de las sintonías que se escuchaban en la famosa serie del cómico a la que daba nombre.

 

 

Pero los ascensores además de para desahogarse, ya sea física, mental o sexualmente, también sirve para realizar estudios de mercado, tal y como demuestra Pete Campbell al preguntar al ascensorista que le facilita su llegada al trabajo, preguntándole por la marca de su televisor. Menos entrometido, aunque más enfadado, se muestra Don Draper en otra de las muchas escenas en el ascensor que podemos ver en Mad Men, cuando cansado de la charla de sus acompañantes reprende a uno de ellos por su falta de educación ante la compañía de una dama. Esa tensión tan molesta que en un espacio reducido y temporalmente sin salida crece y crece hasta que el elevador se detiene, las puertas se abren, y cada uno es libre de continuar su camino. Peor aún es cuando esperando al dichoso medio de transporte encuentras dentro a alguien que preferirías no ver. Y si no que se lo digan al pobre McNulty, que en el último episodio de The Wire se encuentra con Daniels, que se despide con una paradójica expresión.

 

 

A pesar de su aspecto manso, su empeñada música relajante y la comodidad que nos proporciona durante unos segundos a nuestras vidas, los ascensores también entrañan ciertos peligros. Sirva de ejemplo el vídeo anterior que pertenece al comienzo de uno de los episodios de la magnífica serie creada por Alan Ball, Six Feet Under. Casi tan atemorizante como el que pudimos ver casi dos décadas antes en L.A Law cuando a modo de broma interna los guionistas terminaron con la vida de Rosalind Shays haciéndola caer en el hueco del ascensor, que se había abierto por error. La misma forma en la que perdió la vida el Doctor Ramoray papel que el Joey Tribiani de Friends interpretaba en una telenovela. Pero la provisional privacidad que proporciona un ascensor también lo convierte en un buen lugar para llevar a cabo todo aquello que no puedes hacer ante miradas ajenas. Y ahí estaba el Dr. Greene aprovechando su única oportunidad para ejercer de Dios e impartir justicia divina con un moribundo asesino.

 

 

Pero como no quiero terminar con la sombría imagen de la muerte en un ascensor, lo haré con otras tres grandes secuencias que hacen de este instrumento, al que sólo le falta estar ahí cuando lo necesitas para ser perfecto, un lugar en el que pasar gratos, y no suficientemente breves, momentos. Como por ejemplo hacen Daphne y Martin en el ascensor de su edificio, que deciden utilizar para burlarse de sus vecinos con “intimidantes” historias. O David y Maddie, de la mítica Moonlight que condenados por un ascensor que primero no llega y luego se atasca tratan de sobrevivir a su encierro a base de desasosiego, maletines destrozados, cariño y canciones. Menos grata resulta la compañía que tienen Brian Chewbacca Griffin en la versión que Seth MacFarlane hizo de Star Wars a partir de Padre de Familia, en la que Peter y Chris escoltan al animal en un musical y moderno elevador. ¿Cuál es vuestra de ascensor favorita?

 

the-dare-05-1024

La Navidad podría ser peor


El primer asalto de las fiestas navideñas ha terminado y quién más y quién menos ha conseguido sobrevivir a los encuentros forzados, las mesas repletas de comida y los brindis a destiempo. En éstos días tan familiares, en las que todos nos reencontramos con “gente” que hace meses que afortunadamente no vemos, es difícil no preguntarse si estas fechas en las que el calendario obliga no podría habernos tocado en suerte otro cuñado, otro tío, otra parentela. A falta de respuesta me he lanzado a la ficción, y he buscado entre los muchos personajes que las series nos regalan algún tipo de consuelo. Y lo hay. Porque siempre podemos encontrar seres de todo tipo y condición con los que compartir una noche adornada por espumillones y árboles de navideños, y animada por legendarios villancicos, sería más infernal de lo que cualquier humano pudiese soportar. Juzguen ustedes mismos.

kelsey-grammer-as-mayor-tom-kane_original

El padre sin escrúpulos: Tom Kane

El personaje interpretado por Kelsey Grammer en Boss no es plato de buen gusto aunque no sea parte de tu familia, ya que casi sin despeinarse consigue humillar y destrozar psicológicamente a cualquiera que se encuentre a su lado. Si a esto le añadimos la calidad de su labor política y la rapidez con la que demostró ser capaz de llevarse por delante su propia sangre para salvarse a sí mismo, ciertamente tenemos un ser al que sería éticamente difícil de soportar en la misma mesa, por mucho que los manjares sean inigualables.

Moira_Queen

La traidora madre veleta: Moira Queen

Estirada como ella sola, la madre del héroe televisivo del momento no es para mí la invitada más deseada del momento. Aunque todavía queda mucho por descubrir el personaje interpretado por Susanna Thompson en Arrow ya ha presentado sus credenciales a bruja del año, y aunque me falta experiencia en el género (no veo Revenge) sus artes para traicionar a todo aquel que se interponga en su camino son de sobra conocidas. Pero Queen no llega al nivel de Kane porque, aunque sean escasas, aún le queda ese instinto maternal que de vez en cuando saca a pasear y le lleva a compartir una hamburguesa con sus retoños.

carl2

Hermanos, Hijos y demás infantes: Carl Gallagher, Shane Botwin y Violet Harmon

Ethan Cutkosky, Alexander Gould y Taissa Farmiga encarnan (o han encarnado) en la pequeña pantalla a jóvenes que sin ser odiosos, resultan molestos, y poco indicados para una Noche de Paz, que diría el villancico. Shameless, Weeds y American Horror Story han tenido el honor de contar, respectivamente, con el hermano violento e irracional de muchas familias, el respondón sabihondo, que aprovecha la mínima oportunidad para expresar sus reproches, y la adolescente atormentada e incomprendida a la que uno no sabe si abofetear o poner una camisa de fuerzas. Estos tres particulares seres han sido elegidos al azar, pero bien podríamos quedarnos con el (innecesario) hijo del Sargento Brody, las niñas bien del Conde de Grantham o cualquiera de los vástagos de los protagonistas de Mad Men para apreciar a la joven de pavo incontrolado del otro lado de la mesa.

Joe-McCoy-friday-night-lights-5723592-500-335

Tíos y tías, las increíbles ramas del árbol genealógico: Jerry Gergich y Joe McCoy

Las posibilidades en esta forma de parentesco son tan variadas como la naturaleza haya querido permitir, y nosotros poco podemos decir sobre aquello que ya estaba unido cuando llegamos a la tierra o sobre el hombre que hizo que tu tía “la solterona” dejase de serlo. Porque Jerry Gergich, por ejemplo, podría ser uno de ellos. Este hombre en el que se confunde la simpleza y la bondad lo encontramos en Parks & Recreation en la piel de Jim O´Heir, casado con una mujer de las que nadie “logra explicarse” cómo ha podido ser. El perfil de tío odioso por contagio es para el padre al que D.W Moffet interpretaba en Friday Night Lights, que se encargaba de hacer la vida imposible a J.D, una figura asfixiante que sólo se dirige a sus hijos para exigir y a los demás para presumir de sus exigencias.

sopranos_1862190i

Carmela Soprano y Marie Schrader

La tía que cocina bien, como no podría ser de otra forma, la ponen Los Soprano. Ahí estaba Eddie Falco dando vida a una mujer sufrida, y menuda, que cocina como los ángeles y te recibe con complicidad, pero es muy probable que tras una charla con tu madre te despida con exigencias y “sabios” consejos. Y como siempre hay alguien a quién criticar cuando sale de la cocina, he elegido a la cleptómana tía Marie de Breaking Bad, Betsy Brandt, como la diana de hermanas y cuñadas que tratan de erigirse en seres ejemplarizantes entre canapé y canapé.

POWERS BOOTHE

El núcleo de la familia política, los suegros: Lamar Wyatt y Cersei Lannister

Powers Boothe encarnando al padre de Connie Britton en Nashville y Lena Headey como cerebro instigador de las maldades de la casa del león rampante son, para mí, la viva encarnación de la familia política a evitar. Maestros de la manipulación tanto dentro como fuera de su propio hogar, ambos demuestran estar necesitados de escrúpulos, corazón y alma, y sobrados de ambición e ínfulas de poder. Con estos moldes resulta difícil no sonreír ante las collejas, verbales o físicas, de la pareja que trajo al mundo a la persona con la que compartiremos el resto de nuestras vidas.

a_560x375

Los cuñados y sus peculiaridades: Ari Gold, Lisa Kimmel Fisher y Ellis Boyd

Últimamente me parece que esta parte de la familia sustituye a las suegras en el escalafón de famliares odiables en estas fechas. Las parejas de tus hermanos, los hermanos de tu pareja y sus contrarios son especies muy particulares con las que siempre acabamos pregúntandonos por qué son los elegidos. Por ello me he dejado llevar por los extremos y he escogido tres papeles muy diferentes pero igualemente irritantes. Por un lado está el cafre Ari Gold que Jeremy Piven bordó en Entourage, por otro la intensa y cansina esposa de Nate Fisher en Six Feet Under, interpretada porLili Taylor, y para terminar el insoportable lameculos chivato Ellis Boyd al que dio vida, o algo así, Jaime Cepero en Smash. A ver si nos quejamos ahora.

The.Good_.Wife_.S03E20.HDTV_.x264-LOL.VTV_.mp4.Still002

Los abuelos: Jackie Florrick y Hershel Greene

A pesar de que Mary Beth Peil,  ejerce con fuerza en The Good Wife de molesta suegra, me quedo con la figura de abuela que Zach y Grace sufren y  Dawsons Creek le otorgó. Esa figura cotilla, que siempre está dispuesta a criticar tus amistades o tus opiniones, que se atreve a comentárselo a tus padres mientras se comporta como una chiquilla sin ni siquiera saberlo. Para el papel de “abuelo batallas” he elegido el personaje de Scott Wilson en The Walking Dead, (en su estado actual), que sin ser odioso resulta cansino, y más aún si tenemos en cuenta a todos los anteriores.

Si tenéis algún personaje más que creáis que deban estar entre aquellos que a la fuerza harían de nuestra Navidad algo peor, os invito a  dejarlos en los comentarios y compartir con los demás esos seres que nos deberían aliviar el próximo lunes, en el segundo asalto navideño.

Feliz década, Six Feet Under.


Ya que parece que las efemérides de este año se empeñan en un doloroso número redondo, 30*, yo me voy a decantar por la decena, que no deja de ser un bonito paso en la vida de cada uno. Y es que hoy, hace diez años, HBO estrenaba una de mis cinco, mi primer enganche de pago, mi estreno sin anuncios, ni esperas horarias, mi primera “seriéfila” vez. Aunque mi descubrimiento fue bastante posterior a la fecha de estreno, unos tres años después. Por aquel entonces, los Fisher ya eran una de las grandes series con las que la HBO nos ha obsequiado a lo largo de su historia, al lado de la familia Soprano o de los desconocidos policías de The Wire.

Comenzaré reconociendo que por muy fan que uno sea de la serie, cualquiera es capaz de admitir que Alan Ball se introdujo en el género del folletín durante la tercera y la cuarta temporada, y deslució el conjunto de los potentes argumentos existentes para ensalzar la serie. Porque, entre otros atributos, Six Feet Under fue la primera serie que nos enseñó a afrontar la muerte desde otro punto de vista, a interiorizar el fin de la vida como algo aleatorio, en muchas ocasiones falto de causas, gracioso en otras. Porque nos mostró que las familias disfuncionales se encuentran detrás de cualquier puerta, porque era la primera vez que a algunos nos enseñaban cómo era la vida fuera de las series de la adolescencia.

Allí estaba Nate, al que todas adorábamos, con sus problemas ante el destino y con las mujeres, David, con su secreto y su bondad a cuestas, Ruth, la eterna madre inestable y Claire, la hija rebelde que a veces todos queríamos ser. Tan importantes como ellos eran Rico, el fiel y espabilado “escudero”, Keith, el ideal novio policía y Brenda, tan imprevisible, tan sorprendente, tan condicionada por su pasado. Todos ellos sufrían, crecían y cambiaban, a la vez que lo hacía su entorno, y los años pasaban y conocíamos a la tía Sarah y su amiga Bettina, sufríamos a Billy, compadecíamos a Vanessa o disfrutábamos con las “visitas” de Nathaniel.

A pesar de que las series de televisión gozan de una excelente salud y casi todos los seriéfilos tenemos ya problemas para elegir nuestro póker de producciones, Six Feet Under ha envejecido bien y para muchos sigue estando ahí. Porque sus inicios serán únicos, porque tenía dialógos brillantes, porque aunque ha pasado tiempo, nunca dejas de esperar que se produzca uno de esos “desdobles” temporales en lo que haces con la imaginación aquello que la realidad no te deja hacer. Y porque te preguntas si los muertos se llevan a la tumba tantos secretos y tantos silencios, porque en cinco temporadas tuvimos tiempo para reírnos, para llorar y para pasar miedo, para amar y para odiar, para afrontar el futuro como un largo viaje que para todos tiene fin.

Feliz cumpleaños familia Fisher.

*Este año es el trigésimo aniversario del 23-F, del VIH, de la llegada a la música de Loquillo, Danza Invisible y Obús. Y alguno más que no recuerdo…

Bandas sonoras: HBO


Tras la interrupción del pasado lunes a causa de los innombrables (de momento) premios de la prensa extranjera de Hollywood, retomo mi intención de inaugurar la semana con la música de las series que más nos gustan. A la vista de las visitas de la entrada anterior, todos sentimos curiosidad por saber de quién es la sintonía de entrada de ésta o aquella serie, la canción de cierto capítulo o ese tema que tanto has oído pero no sabes dónde. Y la verdad es que es un placer saber que hay tanta gente para la que las series van más allá de las imágenes, las tramas y los personajes.

Así que a no ser que estén dedicadas a una serie en particular, que las habrá, organizaré la sección por las cadenas de televisión. Y para empezar, la más grande, con permiso de la AMC, la HBO. Mi nombre de usuario es AloFer, (buscar así: “spotify:user: Alo Fdez Larrechi”) y la segunda lista de reproducción es ésta. Let´s Play.

HBO: The Wire, Six Feet Under, Entourage, The Sopranos, Sex and the City, Band of Brothers, The Pacific, Carnivàle.

1.- Way Down in the Hole. The Blind Boys of Alabama. THE WIRE. La canción que originariamente escribió Tom Waits en 1987  está presente en cinco versiones diferentes en la intro de The Wire. La de la primera temporada es la versionada por el grupo de Gospel de Alabama The Blind Boys, y posteriormente le sucedieron la de The Neville Brothers, el propio Tom Waits, Domaje y el también actor Steve Earle.

2.- Ayo. Bossman. THE WIRE. En las profundidades de Hamsterdam el rap era la música de fondo habitual, y que mejor que un rapero local para ambientar las calles de Baltimore. Este tema es una representación simbólica de “And All the Pieces Matter – Five Years of Music from The Wire” que se editó en enero de 2008 con buena parte de las canciones de la serie de Simon.

3.- Breathe Me. Sia. SIX FEET UNDER: La canción más importante de la vida de los Fisher, puesto que acompaña la secuencia más importante de la serie, la final. El tema de la australiana Sia Furler, una solista desconocida por estos lares  que se mueve entre el pop y el jazz.

4.-A Rush of Blood to the Head. Coldplay. SIX FEET UNDER. El tema de la banda de Londres hace una clara referencia al título de la serie y tarde o temprano entraría a formar parte de una banda sonora que en su segundo volumen dejó de lado la música clásica para centrarse en el pop y el rock de más actualidad.

5.- Theme Song. ENTOURAGE. El tema de entrada de la serie de Doug Ellin es una versión reducida del tema Superhero del grupo de rock alternativo de Los Ángeles  Jane´s Addiction.

6.- Gone Daddy Gone. Gnars Barkley. ENTOURAGE. El “particular” grupo estadounidense repite en esta sección, esta vez con un tema presente en primer disco de estudio y que también ha formado parte de campañas publicitarias en nuestro país.

7.- Woke Up This Morning. Alabama 3. THE SOPRANOS. El grupo británico Alabama 3 alcanzó la fama mundial con el tema de apertura de la serie de Tony Soprano. Como curiosidad, el cabecilla de la banda Rob Spragg cuenta que escribió la canción basándose en hechos reales ocurridos en 1996.

8.- I´ve Tried Everything. Eurythimcs. THE SOPRANOS. En representación de la excelente calidad de la banda sonora de esta serie, selecciono el tema de Lennox y Stewart, recogido en el primer disco recopilatorio de 1999 y que alcanzó el puesto 54 del Billboard americano.

9.-Sex and the City. London Music Works. SEX AND THE CITY. Originariamente escrito por el grupo inglés de música electrónica Groove Armada, la versión que aquí os dejo recoge exactamente la intro de la serie, ya que el original es un tema de seis minutos de duración.

10.- Main Title from HBO…. London Metropolitan Orchestra. BAND OF BROTHERS. Y siguiendo con los temas de corte instrumental, la intro de la miniserie de Hanks y Spielbreg fue creada por el compositor americano Michael Kamen.

11.- Main Theme. Hans Zimmer. THE PACIFIC. El archiconocido y multipremiado Hans Zimmer se ocupó, quién sabe si por el fallecimiento del anterior, de la música de la intro de la segunda serie producida por los ya mencionados Spielberg y Hanks sobre la II Guerra Mundial.

12.- Main Theme. Wendy Melvoin, Lisa Coleman. CARNIVÀLE. Muchos sitúan el punto de partida de las grandes series de la HBO en esta producción sobre la Gran Depresión americana, que para su banda sonora cuenta con las compositoras estadounidenses Wendy Melvoin y Lisa Coleman, que por cierto llegaron a formar su propio grupo.

13.- End Title. Jeff Beal. CARNIVÁLE. La banda sonora de la serie de Daniel Knauf esta compuesta por 24 temas más, todos ellos instrumentales. Del tema final se ocupa el compositor californiano nacido en 1963, con gran experiencia en poner música tanto a películas como series.