NBC

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Pena, penita, pena, todos los años alguna pena…


Dentro de unas horas dará comienzo la semana de los Upfronts, esa cita ineludible que cada año une a las cadenas de la televisión en abierto (por decirlo así) y las marcas, y que sirve para conocer las producciones que los espectadores podrán ver la temporada que viene. En realidad, en los últimos años, las sorpresas suelen desvelarse en los días previos y este año no ha sido una excepción. Desde el jueves, y con mucha tranquilidad para desesperación de los fans, hemos ido conociendo las series que la ABC, NBC, CBS, CW y FOX han decido abandonar y aquellas en las que siguen confiando. Y a la vista del resultado final, a las cadenas no les ha temblado la mano.

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En la noche del viernes al sábado, mientras aún masticaba mi enfado contra la NBC y la ABC por quitarme dos de mis series (nada serio, Revolution y Trophy Wife, (aunque el segundo me duele especialmente), me encontré éste tuit del prestigioso crítico televisivo Alan Sepinwall. En el mensaje Sepinwall comenta que le explicó a una vecina qué eran los Upfronts y ella le preguntó por dos de sus series, Believe y Surviving Jack. El crítico le respondió que estaban canceladas y ella le contestó que iba a dejar de ver nuevas series. Y a la buena mujer no le falta razón. Haciendo un repaso básico entre las cinco cadenas principales de los cuarenta y siete estrenos previstos en el comienzo de la temporada*, con tres de ellos por estrenar, treinta y uno han sido cancelados. Hemos derrochado líneas por Hostages, Intelligence, la llegada de Robin Williams a la tele o el regreso de Michael J.Fox con serie propia. Hemos probado comedias familiares hasta la extenuación: Growing Up Fisher, Trophy Wife, Welcome To The Family o Back In The Game. Y coqueteado con la ciencia ficción gracias a Intelligence y Almost Human. Y con algunas cosas inclasificables como Crisis, Believe, Dracula, Ironside (felicidades NBC) Killer Women, Betrayal o Bad Teacher. Y todo para nada. O más bien para que esas series pasen a la historia de la televisión como esos productos fugaces que cada temporada se pierden en la inmensidad de la producción televisiva.

Y quizá deberíamos emprenderla con las cadenas no porque nos las quiten, sino porque nos las den. Es cierto que las parrillas televisivas son lo que son, y duran lo que duran, pero quizá, para los frágiles corazones de los espectadores, sería más recomendable que las series durasen más para que las producciones fuesen menos. Y así habría creaciones que ni siquiera habrían visto la luz, porque de lejos no lo merecían. Simplezas aparte, la tensión económica con la que vive la televisión provoca que no haya tiempo para desarrollar una serie con tranquilidad y la psicosis que crean las audiencias termina provocando que al más mínimo síntoma de flaqueza una producción desaparezca. Resulta cuanto menos curioso que cadenas como la NBC y la ABC, de los doce proyectos que han estrenado esta temporada, sólo han sobrevivido tres series en cada uno, About A Boy, Chicago PD y The Blacklist en la cadena del pavo real y S.H.I.E.L.D, Resurrection y The Goldbergs en la del abecedario. Si bien es cierto que la primera aún tiene dos estrenos pendientes, Crossbones y The Night Shift, no lo es menos que también se ha llevado por delante, tras cinco temporadas y para desgracia de sus acérrimos fans, Community.

Pero además de las audiencias influyen otros factores, como el coste de la producción y si no que se lo digan a Parenthood que ha estado en el precipicio hasta última hora y tendrá una temporada más (la última) más corta. O el aval internacional con el que cuente, algo con lo que quizá ha contado la NBC para mantener Hannibal, que sin cosechar grandes audiencias en Estados Unidos, se emite en más de una docena de países. Sean cuales sean las razones el caso es que los espectadores hemos perdido, otra vez, una o varias series a las que, a lo largo de casi nueve meses, les hemos cogido cariño. Y dan ganas de cerrar los ojos esta semana y no saber nada de las nuevas propuestas que las cadenas nos ofrecerán y dentro de un año nos quitarán. Pero claro, qué sería de los seriéfilos sin la emoción de los estrenos, las nuevas series que añadir al visionado semanal, el reencuentro con nuestros intérpretes favoritos en nuevas producciones… Qué cruel la vida del amante de las series de televisión, que se encariña y poco puede hacer por que su nuevo objeto de interés se mantenga a su lado y esté ahí cuando necesitemos nuestra dosis de acción, ciencia ficción o de historias que nos reconcilien con la vida. ¡Ay!

 

* En el enlace hay cuarenta y nueve producciones, entre las cuales se encuentran algunas que no son estrictamente series de televisión, al igual que hay algunas ausencias. La lista en la que me he basado la podéis encontrar aquí.

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Querido Ron Swanson:


Querido carnívoro mío, no sé si podré recuperar el sueño hasta que alguien de la NBC salga a dar la cara y confirme que a partir de septiembre podremos seguir disfrutando de tu sabiduría, tu desempeño laboral, tu enorme capacidad física y mental y, por que no, de la nueva mujer que esta temporada ha llegado a tu vida y parece hacer feliz. Porque Parks & Recreation se ha despedido, pero los telespectadores, y fans, nos agarramos a la lógica, cuando quizá sólo eso no sirva tratándose de la televisión. Aunque supongo que las cabezas pensantes de la cadena querrán renovar sólo por saber cómo te desenvuelves después de hablar con tu princesa guerrera… ¡¡Eso es un cliffhanger y no los de Lost!! Con la esperanza de volver a vernos tras el verano, te escribo para felicitarte por esta última entrega, en la que tú y tus amigos habéis evolucionado haciéndonos pasar grandes momentos televisivos, dignos de la gran comedia que Parks & Recreation es, y pocos reconocen.Ron-Swanson_510x317

Parece que fue ayer cuando comenzaba esta nueva entrega entre Pawnee y Washington, un cambio que duró lo estrictamente necesario y tu te disponías a encargarte de la fiesta anual de inabarcable nombre preparando una barbacoa justo después de presentar a los comensales el animalito que se iban a comer, llamado Tom. De la forma menos esperada, ya ves, haciendo tu trabajo, llegó a tu vida Diane, y sus ruidosas y gamberras chiquillas, que han hecho de tí el más adorable de los canguros. Y mientras tratábais de construir una relación a tu alrededor también se producían cambios, la mayoría de ellos de esos que te hacen soltar un cariñoso “oooohhh”. Leslie y Ben se prometieron, (“Espera un momento, espera”) y se casaron, Tom se ha convertido en un imaginario hijo del que estar orgulloso y April está sacando a relucir la talentosa joven que lleva dentro. Por su parte Andy fue capaz de presentarse al examen para policía, que lógicamente suspendió, Ann y Chris han retomado una relación que no tengo claro que sea muy lógica y Jerry ha alcanzado el dorado retiro, aunque ya te has encargado tú de que por momentos siga siendo el acostumbrado mono de feria. De la pobre Donna me gustaría saber más, a mi modo de ver es un personaje al que, sin caer en el tópico se le puede sacar más partido.

Pero dejando las pequeñas pegas a un lado, he terminado la quinta temporada muy satisfecha con lo que he visto, y es probable que hasta que regreséis (dedos cruzados) se me haga muy largo. He disfrutado mucho con episodios como el de las bebidas azucaradas, la semana sin pantallas de Tom, la boda, el regreso a la antiguedad con el artículo dos y el esperemos que “retornable” Garth Bludin o viendo a los chicos pidiendo, y suplicando, donaciones al despreciable Feinstein. Casi tanto como disfruté aprendiendo a hacer anillos, hablándome de la leche desnatada que tomo todos los días o viéndote comer, con todo el sufrimiento del mundo (“Ladies, ladies“), un plátano. Todo sea por el amor de los que más quieres. Y hablando de los que más quieres, me encantó descubrir hace unos días que la temida Tammy Swanson (II) es Megan Mullaly, en la vida real tu feliz, paciente y comprometida pareja. En Vulture lo cuentan, como es habitual, con mucha gracia. En definitiva, querido mío, parece que la vida te sonríe, aquí en la realidad y allá en la ficción, donde pase lo que pase seguirás siendo mi jefe y mi colega favorito, sabedora quizá de que es difícil encontrarse con un especimen como tú.

Hace tiempo que Parks & Recreation no es esa imitación de The Office que los primeros episodios quiso ser, y en mi opinión las rarezas de cada personaje, aquello que hace la serie algo tan especial, ha encontrado el equilibrio añadiendo madurez y estabilidad a cada uno de ellos. Son los mismos que hace dos o tres temporadas, donde todo podía ser más hilarante y menos familiar, y mientras que han crecido y sus deseos y aspiraciones han cambiado, la historia continua resultando interesante, y por supuesto divertida. Si contamos con la renovación, las dudas que se plantean de cara a la sexta temporada son interesantes, aunque quizá no cuenten con cameos tan políticos como los de esta última entrega, con John McCain y el amado Joe Biden como estrellas estelares. La paternidad obtenida y la deseada, el regreso a la vida laboral de April, las aspiraciones empresariales de Tom, o el devenir de esa envidiable pareja que son Ben y Leslie son algunas de las dudas que la próxima temporada tenemos derecho a disfrutar. Yo aquí estaré, con una botella de buen whisky y un buen par de chuletones en el congelador, esperando a que regreses para disfrutar de uno de los personajes más característicos y singulares que ha dado recientemente la televisión. Mi gurú.

Próximamente, en sus (pequeñas) pantallas


La vida en los despachos de los estudios de televisión y de las productoras no se detiene, y mientras las series apuran sus tramas hasta llegar al mes de mayo, las cadenas ya han anunciado numerosos proyectos para la temporada 2012-2013. Más allá de que algunos puedan quedarse en el camino o retrasarse, hay un buen puñado de proyectos que podrían amenizar una temporada en la que también habrá importantes regresos. Aunque hay que reconocer que las networks tampoco pueden presumir de derroche de creatividad. En cualquier caso os dejo por aquí los trabajos que me han parecido más curiosos, para bien o para mal.

ABC

La cadena madre de Modern Family, tiene una docena de proyectos encima de la mesa entre los que destacan la nueva serie de Sarah Chalke (Scrubs) que con el escueto título How to Live With Your Parents for the Rest of Your Life a una madre divorciada que se ve oblogada a vivir con sus padres o el nuevo trabajo de Portia de Rossi, The Smart One, en el que interpreta a una brillante mujer que se ve obligada a trabajar para su hermana, la descerebrada alcaldesa de la ciudad.

Mucho más apetecible me han parecido los proyectos dramáticos, que también son bastante numerosos. Si hablamos de tramas interesantes   una de ellas podría ser Americana que se centrará en la vida y negocio de un diseñador de moda, con Anthony LaPaglia y Emilie de Raven en el reparto y Phillip Noyce (Revenge, Luck) en la dirección. Y otra Gotham, un drama con tintes futuristas dirigido por Francis Lawrence, responsable de Soy Leyenda. Por su parte Shonda Rhimes prepara una serie de época, que narrará la apertura de un hotel de lujo en el Nueva York del siglo XIX en Gilded Lilys y Shawn Ryan produce un thriller con submarino nuclear incluido, que protagonizaría Scott Speedman. Por si esto fuese poco, Natalie Portman se ha sumado a la moda de la producción con la adaptación de la novela de Judith Krantz, titulada Scruples y situada en el Beverly Hills de los 70, que recientemente ha confirmado la participación de Karine Vanasse (Pan Am).

CBS

La comedia de la CBS no me ha resultado especialmente llamativa, será por mi falta de gracia y experiencia, aunque resultan destacables los nuevos proyectos de dos maestros del humor, Conan O´Brien y Louis C.K. El primero producirá Super Fun Night, sobre un grupo de amigas, mientras que el segundo escribirá sobre un grupo de jóvenes que trata de alcanzar sus sueños.

Jaume Collet Serra, que ya ha participado esta temporada en The River, dirigirá el drama producido por Joel Silver centrado en una joven hacker a la que la policía de Oakland pedirá ayuda a la hora de resolver los casos. También resulta llamativa la incursión televisiva de Mira Sorvino, cabeza visible del nuevo proyecto de Jerry Bruckheimer, Troopper. Por su parte Dennis Quaid protagonizará junto a Michael Chiklis la historia de Ralph Lamb, un cowboy convertido a sheriff de Las Vegas, que tendrá que hacer frente a un poderoso criminal. La historia está escrita por Nicholas Pileggi, responsable de los guiones de  Uno de los nuestros  o Casino.

NBC

De la veintena de proyectos que tiene encima de la mesa la National Broadcasting Company, resultan más destacables las comedias, aunque los dramas cuentan con presencias interesantes. Para comenzar 1600 Penn, una comedia en la que, como ya hiciera en Independence Day, Bill Pullman volverá a ser presidente de los Estados Unidos, eso sí, con una familia un poco particular. John Goodman y Roseanne Barr protagonizarán uno de los regresos más esperados de los últimos años con Downwarly Mobile, desde que en 1997 finalizase la exitosa Roseanne. Allison Janney y Matthew Perry, que en la temporada pasada fracasaron “gracias” a Mr.Sunshine, tienen previsto  participar en sendos proyectos. Por un lado la actriz nacida en Ohio interpretará a la madre de una peculiar familia judía que se reúne todos los viernes para cenar en Friday Night Dinner.  Por otro Perry dará vida, en Go On,  a un periodista deportivo que acude a terapia para superar un trauma personal. Marcia Gay Harden, Minnie Driver y Sarah Silverman son otras de las actrices que en la próxima temporada llegarían a la parrilla de la NBC

En lo que respecta al drama, la cadena vuelve a confiar en temáticas habituales de la pequeña pantalla: bomberos, médicos y policías con Chicago Fire, County,  protagonizada por Jason Ritter y Michael B.Jordan y Midnight Sun,  en la que participa Titus Welliver. También es destacable la nueva serie del creador de Supernatural, Eric Kripke, que protagonizará Giancarlo Esposito (Breaking Bad) y producirá J.J Abrams, Revolution.

FOX

Las comedias de FOX que más me han llamado la atención, por razones totalmente diferentes, que quede claro, son Little Brother y Living Loaded. La primera estará protagonizada por uno de los llena-carpetas de los noventa John Stamos. A pesar de sus papeles en Urgencias y Glee, el actor californiano no protagonizaba una serie desde 2006, con la fallida Jack in Pogress. Por su parte Mike Vogel (Pan Am) podría protagonizar junto a Donald Sutherland la novedosa Living Loaded, sobre un blogger al que repentinamente le cambia la vida.

En cuanto al drama, donde gracias a Homeland  el listón de la caden se encuentra bien alto, podemos encontrar tres producciones con interesantes tramas y protagonistas. Bradley Whitford participará junto a Ali Larter (Héroes) en The Asset una serie de espías creada por Josh Friedman.  Por otro lado Kevin Bacon será el protagonista en el nuevo proyecto de Kevin Williamson, una serie sobre un criminólogo del FBI que, a punto de jubilarse, deberá enfrentarse a un asesino en serie. Para terminar, Cuba Gooding Jr. prepara su debut en la televisión como protagonista con Guilty en la que encarnará a un abogado acusado de fraude.

The CW

Entre lo proyectos de la más joven de las networks, destacan cuatro proyectos. Aimee Teegarden protagonizará el drama romántico futurista The Selection basado en la novela de Kiera Cass y cuyo piloto dirigirá Mark Piznarski. Continuando con las adaptaciones, AnnaSophia Robb será la protagonista The Carrie Diaries,  la precuela de Sexo en Nueva York, mientras que Stephen Amell dará vida al personaje de comic Green Arrow. Para terminar, la cadena se sumará a la moda de los cuentos clásicos, con su versión de La Bella y la Bestia, que también será adaptada por la ABC.

Smash: la gran esperanza musical


El próximo lunes 6 de febrero la NBC estrenará (en televisión) una de sus grandes apuestas para este año, Smash. Sin embargo, el piloto de la serie creada por Theresa Rebeck, que por cierto tiene un curriculum más discreto de lo que esperaba, fue estrenada el pasado 23 de enero en el canal de Youtube de la cadena. Desde aquí mi más sincero aplauso a las cabezas pensantes de la NBC que, sabedores de lo que se traían entre manos, y en esta época en la que el boca-oreja se expande como la pólvora, lanzaron el anzuelo, sin engaños ni filtraciones. No sé si tú, lector, eres pez, pirata, o compañero de alguno de ellos, pero seguro que estás harto de oír hablar del musical ese sobre Marilyn Monroe. Si buscas mi opinión, seré rápida: si eres amante del género lírico, tienes que verla. Si los musicales te dan pereza,  también. Y si lo único que quieres es sentarte a ver algo interesante, bien hecho, con buenos personajes e, inexplicablemente luminosa, ésta es tu serie.

Vaya por delante que soy especialmente fan de este género que vivió su época dorada en hasta los años sesenta y recuperó su esplendor en el siglo XXI con películas como Moulin Rouge! y Chicago y series como High School Musical o Glee. Porque a pesar de ser de las que van por la calle tarareando lo que los auriculares ya dejan adivinar, mi cuadriculado razonamiento no concibe que alguien se ponga a cantar en medio de una conversación o en una aburrida tarde en la oficina. Los momentos musicales en Smash viene dados, ensoñaciones aparte, por el devenir de la propia historia y no resultan pesados o innecesarios, por lo que difícilmente puede disgustar a aquellos a los que el género ni fú ni fa.

El capítulo piloto de Smash narra de una forma ágil y creíble la aventura de diversos personajes unidos por un nexo común, un musical basado en la vida de la eterna tentación rubia, Marilyn Monroe. Por un lado Julia Houston y Tom Levitt son los creadores del libreto, nacido de la casualidad y sin demasiados apoyos, a los que acompaña sin querer, Derek Wills. Por otro Karen Cartwright, alma cándida natural de Iowa, e Ivy Lynn, una actriz veterana dispuesta a todo por un papel que parece hecho a su medida. Todos ellos dependen de la suerte de Eileen Rand, la productora musical que vincula el futuro de su próximo trabajo al devenir de su divorcio.

Con estas premisas, Smash ha dejado, entre aquellos que no han podido esperar al lunes, un excelente sabor de boca que el tramposo avance de temporada no ha hecho más que intensificar. Mi habitual y molesta prudencia cruza los dedos para que los próximos catorce capítulos mantengan un nivel similar al piloto, si no puede ser el mismo (o mayor, ¿por qué no?) Aunque debo de reconocer que yo misma he dejado de ver una serie por la que aquí mismo derroché unas líneas optimistas. No importa, si la suerte no acompaña, siempre nos quedará ese mágnifico episodio que cuenta con los ingredientes necesarios para procurarse la envidia de películas y series y enganchar a cualquier buen seriéfilo. E, insisto, dejar en el ambiente, esa sensación optimista, luminosa, diferente.