Nashville

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Nashville en Nashville


Hace ya casi dos semanas que se despidió de sus espectadores el culebrón country por excelencia, la para muchos necesaria Nashville. Afortunadamente el adiós no es definitivo y la serie creada por Callie Khouri regresará el próximo otoño para seguir sumergiéndonos en los entresijos de la industria musical y enseñándonos las vidas de dos divas que nunca dejan de sorprendernos. Pero la producción de ABC también nos ha servido para conocer un poco más la capital del estado de Tennessee, que da nombre a la serie. También denominada “Ciudad de la Música” o la “Atenas del Sur”, Nashville fue fundada en 1806, y tal y como el propio Charles Esten comentaba hace unos meses en una presentación, se ha visto muy beneficiada por el escaparate que la televisión le proporciona cada semana a través de la serie. Aunque su paso por la pequeña pantalla pueda ser breve, son multitud los lugares de la ciudad que podemos reconocer en la producción, y que los más fanáticos pueden visitar en su viaje a esta ciudad inevitablemente vinculada a la música. A pesar de que, obviamente, no están “todos”, he realizado una selección y un mapa con los lugares más interesantes, ya sea para la serie o para la historia de la ciudad.

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- Grand Ole Opry. 2802 Opryland Dr. La localización más al norte del recorrido acoge todas las semanas uno de los programas de radio más veteranos de la historia del medio desde 1925, The Grand Ole Opry. Con actuaciones todos los martes, viernes y sábados, esta institución de la música country realiza además visitas diarias por los interiores del backstage, permitiendo a los visitantes conocer una de las grandes catedrales del estilo de música tan sureño. Durante la serie podemos ver el escenario del Orpy en numerosas ocasiones, entre ellas en el episodio piloto, cuando las dos estrellas, Rayna y Juliette, se encuentran por primera vez.

- Bluebird Café. 4104 Hilsboro Pike. Una de las localizaciones más utilizadas en la serie, aunque el interior del local no es, como suele pasar en estos casos, el original, sino una réplica exacta del negocio que en 1982 fundó Amy Kurland y que pertenece a la Asociación Internacional de Compositores de Nashville desde enero de 2008. Sus apariciones televisivas no han hecho sino aumentar el interés de los turistas por conocer de primera mano un negocio por el que han pasado numerosas estrellas musicales e incluso ha servido para descubrir nuevos talentos, como es el caso de Taylor Swift, que en 2004 actuó por primera vez en el Bluebird y consiguió llamar la atención de una discográfica.

- The Five Spot. 1006 Forrest Avenue. Otro de los locales de la ciudad que aparece mucho en la producción  de ABC es este negocio en el que no predomina necesariamente el country, sino que está abiertos a cualquier género musical, aunque son varias las estrellas locales que han actuado aquí. The Five Spot aparece especialmente en la primera temporada de Nashville, cuando Avery era un músico odioso con un estilo más rockero de lo que es habitual en la zona. En el local, que también sirve comidas, se programan actuaciones todos las noches y se realizan jornadas temáticas centradas en algún estilo musical concreto.

- Country Music Hall of Fame and Museum. 222 5th Avenue South. Más de tres mil metros cuadrados sirven para documentar la historia de la música country y homenajear a los artistas y cantantes que durante años han sido estrellas del género. Además del salón de la fama, en el que se encuentran las principales figuras de la música country, este espectacular edificio que en su exterior se asemeja al teclado de un piano, también acoge un museo, abierto en 2001, y por supuesto organiza visitas guiadas en las que se muestran al visitante videoclips y grabaciones históricas de las principales figuras del country. A pesar de que en la serie no se muestra la espectacularidad del edificio, también podemos encontrarlo en el primer episodio de Nashville.

- Musicians Hall Of Fame and Museum. 417 4th Avenue N. Similar a la parada anterior, esta institución tiene como meta reconocer la labor de todos los músicos, eso sí, sin importar el género musical al que pertenezcan o el instrumento que toquen. En su interior alberga infinidad de instrumentos que han hecho historia gracias a sus propietarios o su participación en grabaciones antológicas.    Tal y como vemos en la serie, cuando Gunnar celebra su primer número 1, el museo, además de su labor divulgativa, también sirve para  acoger fiestas privadas que obviamente, suelen estar vinculadas al mundo de la música.

- Ryman Auditorium. 116 Fifth Avenue North. Abierto en 1892 bajo el nombre de Union Gospel Tabernacle, esta es otra de las vistas imprescindibles para los amantes de la música que podemos encontrar en la serie. Dotado de una acústica excepcional por el escenario del Ryman, además de Juliette y Rayna, han pasado todo tipo de personalidades, musicales o de otro ámbito, desde Charlie Chaplin  hasta Enrico Caruso, pasando por el Gran Houdini, Katherine Hepburn, Bob Hope, Elvis Presley, Johnny Cash, Louis Armstrong… Protegida como Marca Histórica Nacional, la institución realiza visitas guiadas que incluso permiten al turista fotografiarse sobre el escenario.

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- Loews Vanderbilt Hotel. 2100 West End Avenue. Uno de los alojamientos más prestigiosos en la Ciudad de la Música es este hotel de alto standing que durante casi tres décadas ha sido distinguido con la designación de cuatro diamantes por parte de la AAA, algo así como la Guía Michelín norteamericana. Además de acoger las reuniones entre Lamar, Teddy y Coleman en algunos capítulos de la primera temporada, el hotel fue utilizado en buena parte del séptimo episodio de la segunda entrega, cuando se celebra el enlace Conrad-Kenter.

- Lower Broadway/ Honky Tonks. En la zona denominada “Bajo Broadway” podemos encontrar varios negocios denominados “Honky Tonks”, en los que tan importante como la bebida es la presencia de la música, utilizados en varias secuencias de la serie. Will Lexington por ejemplo, actuó en el Rippy’s, mientras que Avery hizo lo propio en el Tequila Cowboy, en la primera temporada. En el prestigioso Tootsie’s Orchid Lounge,  quizá uno de los más famosos en su estilo en Nashville, pudimos ver una noche de micro abierto a Gunnar y Will, mientras que en el Layla’s Bluegrass Inn, la acompañante del primero fue Scarlett, que trataba de superar su ruptura con Avery. Todos ellos se encuentran a escasa distancia del Ryman Auditorium.

- Percy Warner Park. 7311 Highway 100. Uno de los momentos más relevantes de la primera temporada fue el encuentro que Rayna y Deacon tuvieron en las escaleras de este enorme parque situado a las afueras de la ciudad. Con un tamaño de más de dos mil acres, esta es una de las zonas verdes más importantes de Nashville, y cada año recibe la vista de más de medio millón de personas, gracias a la multitud de actividades que propone, desde senderismo a equitación, pasando por el golf o los siempre imprescindibles picnics familiares.

- Shelby Street Pedestrian Bridge. Otro de los grandes momentos de esta pareja, que lo mismo se quiere que se odia, transcurre en este puente peatonal que permite a los usuarios atravesar el rio Cumberland y acceder desde la zona este de la ciudad a la calle Broadway. Inaugurado en 1909, Rayna y Deacon comentan aquí, en el primer episodio, su posible gira conjunta. Y también hemos podido ver esta bella estructura en alguna de las numerosas tomas aéreas que utiliza la ficción en las transiciones entre escenas.

- Two Old Hippies. 401 12th Avenue South. ¿Cómo es posible que todavía no hayamos encontrado una tienda de instrumentos, con lo importante que es la música en la serie, o de ropa, con lo presumidas que son sus protagonistas? Pues dos en uno, e incluso tres, porque también venden complementos y objetos de decoración, y todo lo podemos encontrar en esta tienda que aparece un par de veces en la serie, en la primera temporada en el concierto en el que queda atrapada Lennon, y en la segunda, en un evento similar aunque con menos problemas. La filosofía del negocio, que es toda una institución en la ciudad, es el siempre socorrido “Peace, Love and Rock’n Roll”.

- Musica. En la rotonda Music Row, conectando Demonbreun con las avenidas 16 y 17. El espectacular monumento en la que Juliette graba el vídeo de “Telescope” en el primer capítulo de la serie, y que molesta especialmente a Rayna porque le retrasa y le hace ver que hasta sus hijas adoran a su archienemiga, se llama Musica y es un homenaje a la importancia que la música tiene en la ciudad y en sus habitantes. Inaugurada en 2003 y creada en bronce por el prestigioso escultor local Alan Quire, y se encuentra en el corazón del Music Row, una de las zonas con mayor presencia artística de la ciudad.

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 - Tennessee State Capitol. 600 Charlotte Avenue. El Capitolio del estado acoge la oficina del gobernador y pudimos verlo también en el primer capítulo, en el homenaje al padre de Rayna, Lamar. El edificio construido en 1845 por William Strickland es uno de los ejemplos más destacados de la ciudad de la arquitectura del renacimiento griego y uno de los once capitolios del país que no cuentan con cúpula.

- Centennial Park. 2500 West End Avenue. El principal parque de la ciudad ha sido utilizado en varias ocasiones en la serie. En la segunda temporada pudimos verlo en el concierto de Juliette mientras Rayna estaba convaleciente, ubicado junto a uno de sus monumentos más importantes y espectaculares, el Parthenon. En la primera son Juliette y Gunnar quienes lo utilizan, en una de las secuencias del final de la temporada. Otros de los atractivos del parque son el Lago Watauga que se encuentra situado al norte, o el centro de actividades artísticas, que podemos encontrar al sur.

- Choque coche Rayna-Deacon. Confluencia de Battlefield Dr con Granny White Pike. Este es el lugar en el que termina la primera temporada y que durante la segunda se convierte en lugar de peregrinaje para los fans de Rayna. El coche conducido por la artista termina empotrándose contra uno de los árboles del Battle of Nashville Monument Park, que fue levantado en honor a la batalla que enfrentó a los estados confederados con los de la Unión y que terminó con la victoria de éstos últimos tras dos días de enfrentamientos.

- Casa Rayna. 1358 Page Rd. Si el hogar de la estrella del country ya nos parece espectacular en la serie, con su espaciosa cocina y sus vistosas habitaciones, no hay que echar más que un vistazo a las noticias que recogen su puesta a la venta, para darse cuenta de que los espectadores estamos dejando de disfrutar de muchas de sus estancias más llamativas. La casa está situada a las afueras de la ciudad, muy cerca del Percy Warner Park, y en noviembre de 2012 su precio rondaba los veinte millones de dólares.

- Casa Juliette. 917 Overton Lea Rd. Con un estilo diferente, más moderno, aunque igualmente vistosa, la casa de la joven solista también ha salido al mercado en la vida real, durante la grabación de la serie. Construida en 2008, esta elegante vivienda de quinientos metros cuadrados fue puesta a la venta en septiembre por algo más de dos millones de dólares. También situada a las afueras de la ciudad, entre los principales atractivos de la casa se encuentran su enorme piscina o las espectaculares vistas de Nashville.

- Casa Deacon. 619 Boscobel St. Mucho más sencilla que sus predecesoras, el hogar del personaje interpretado por Charles Esten está situado en el barrio denominado East Nashville, una zona elegida frecuentemente por artistas y músicos para vivir. Con un tamaño aproximado de 160 metros cuadrados, la casa cuenta con cinco habitaciones y tres baños,  y curiosamente en la misma calle podemos encontrar la casa de Scarlett, su sobrina, una trampa de la realidad, ya que en la serie se hace ver que viven en barrios diferentes.

 

 

CONNIE BRITTON, CHARLES ESTEN

Nashville, anatomía del culebrón country


Hace unos días andaba yo esperando a que terminasen los anuncios de cierta cadena de televisión “destinada al público femenino” y horrorizada, contemplaba como buena parte de ellos se centraban en promocionar las telenovelas que la cadena emite cada tarde de lunes a viernes. Pensé que habría que ser un verdadero experto para distinguir una de otra, ya que todas, a simple vista, tenían elementos comunes: una protagonista guapa, un romance imposible, un malo muy maloso, mucha lágrima y una factura visual verdaderamente mejorable. Entonces pensé que aunque compartían el medio, las telenovelas están, supuestamente, bastante alejadas de mis queridísimas series norteamericanas, con su complejidad intrínseca, sus giros de guión, su dramatismo contenido y sus envidiables localizaciones. Poco después, en el mismo sofá, frente a la misma tele, hice un pequeño maratón con el final de Nashville, y tuve que resignarme y reconocer que entre la serie de ABC y cualquier culebrón sudamericano sólo hay unas cuantas canciones country y el encantador paisaje de la capital del estado de Tennessee. Veréis como sí.

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Aunque no hay que ser muy espabilado para deducirlo, ni llegar a ver los veintiún episodios que componen la primera temporada,  a mí personalmente me ha dolido un poco que los cinco últimos capítulos de la serie protagonizada por Connie Britton y Hayden Panettiere sean una evidente oda a los elementos naturales del vulgarmente llamado culebrón. Y mientras se retorcía la trama, el sufrimiento crecía y los personajes avanzaban a sus propios abismos resultaba difícil recordar la contención y la seriedad (o formalidad) que nos llevaron a admitir esta producción en el pequeño grupo de las elegidas entre las series nuevas de esta temporada que ya termina. Una vez reposado el atracón sólo queda reconocer que, con los elementos propios de una telenovela en la mano, resultaba difícil definir Nashville sin utilizar, antes o después, la palabra culebrón.

- Casting. Las protagonistas femeninas de las telenovelas son bellezones indiscutibles que con una mirada, una sonrisa o una forzada expresión de sorpresa se ganan el favor de la cámara. Y aunque no sea mi estilo, en la versión masculina las producciones sudamericanas también se preocupan por buscar verdareros ejemplares de machos latinos que se ganen los suspiros de las más fieles espectadoras. Respecto a Nashville si bien lo primero se cumple a rajatabla, y siempre es más criticable la capacidad artística que la belleza de las actrices, lo segundo me lleva preguntarme por la vista, o el gusto, del director de casting. Porque aunque Deacon haya sido aceptado como “el hombre” de la serie, no puedo dejar de comentar que ni él, ni el resto de sus compañeros serían candidatos a participar en ningún concurso de belleza. Lo cual no deja de ser paradójico teniendo en cuenta el target de la serie.

- Historia de amor truncado. Cambiemos el origen pobre-rico habitual en las tramas hispanas del género por una escala de popularidad en la que Rayna está en el escalón más alto, y Deacon unos pasos por detrás. La perfección de la vida de la veterana diva del country contrasta con la sombra en la que vive el guitarrista, que aunque es reconocido por sus compañeros de escenario, no arrastra legiones de fans allá por donde va.  Pero el destino, de muy variadas formas, hace que una y otra vez el amor sea imposible, y los enamorados no puedan compartir su amor por razones laborales, familiares, sociales y de otra índole.

- Mujer incomprendida. En el personaje de Juliette encontramos a la joven que lucha por alcanzar el amor ideal, pero a la que su carácter, su precipitación y sus ganas de sentirse querida llevan a tomar decisiones equivocadas y volcar su amor en las personas que no lo merecen. Si esto fuese poco dramático de por sí, con esa boda que al final terminó en una desagradable despedida, los guionistas de Nashville han hecho que la joven diva reincidiese en el error de una forma tan acelerada como trágica. Y porqué no decirlo, a mi parecer, también bastante forzada.

- Terceras personas. A pesar de que no pueden querer a quien quieren, los protagonistas de las telenovelas siempre tienen a alguien dispuesto a compartir su vida, y su cama, con ellos. En Nashville voluntaria o involuntariamente Rayna y Deacon se topan con agradables y atractivos pretendientes en forma de dulces veterinarias o juveniles productores, que arrinconan el amor imposible, aunque sólo sea como medio de distracción. Luego ya llegarán los celos, las dudas y la inagotable lucha por lo que uno quiere.

- Orígenes humildes. Los comienzos de las protagonistas de las telenovelas son modestos y dramáticos: una niña pobre, una hija no reconocida de un terrateniente, una joven incomprendida… En Nashville este traumático comienzo, aunque Rayna tiene su propia cuota con la temprana muerte de su madre y los problemas con su padre, corresponde a la impertinente Juliette Barnes. Los graves problemas con las drogas que su madre arrastró durante toda su vida marcaron la infancia del personaje interpretado por Hayden Panettiere, y en su vida como adulta consiguen sacar lo peor de sí misma.

- Figuras paternas. El padre que dibujan las telenovelas forma el retrato de un hombre crítico y de carácter poco amigable, que ya sea por protejer a su pequeña o por pagar con ella cualquier causa perdida, acostumbra a estar en contra de los deseos de la protagonista, su hija. En la serie de la ABC, Powers Boothe en el papel de Lamar Wyatt desarrolla con solvencia esas características, y para redondear (y retorcer) la historia sufre un infarto que le reconcilia con su incomprendida primogénita y pone a disposición de ésta su larga lista de contactos.

- Hijos ilegítimos. La guinda del pavo, el retortijón final que retuerce un poco más el dramatismo de la historia de amor, con sus consecuencias, sus preguntas y la probable ausencia de respuestas. Las secuelas que puede tener la curiosidad de Maddie, que repentinamente decide hurgar en los armarios y las cajas de su madre y convertirse en la habitual niña odiosa imprescindible en cualquier serie, no las conoceremos hasta que regrese la segunda temporada, cuando descubramos como termina el cliffhanger final, que como era de esperar cubre la necesaira cuota de dramatismo. Aunque la revelación corresponde a la mitad de la temporada, la importancia que varios personajes dan a este acontecimiento cuando Rayna les comenta su nueva situación amorosa, hace previsible que esta circunstancia vaya a determinar el final de la temporada.

- Riqueza y poder.  No son los beneficios de una próspera hacienda, ni la continua lucha por salir adelante en el duro mundo de la cría de caballos o los más variopintos cultivos, pero en Nashville también podemos disfrutar de los entresijos del poder y el dinero. A pesar de que la trama política es muy discutible, tanto en su forma como en la necesidad de que exista, sirve para describir los vertederos de la política, las necesidades de una campaña, los sacrificios que se hacen por alcanzar ese poder, que corrompe y nubla la vista, y la larga extensión de los hilos que mueven el día a día de  una ciudad.

- Venganza. Tan importante como la historia de amor imposible es la presencia de un personaje que viva permanentemente en el rencor y el odio, y sólo aspire a vengarse, sea por la razón que sea… Me cuesta encontrar un personaje así en esta primera temporada de Nashville, aunque puede ser culpa mía, que no haya entendido del todo las dispersas intenciones de la molesta Peggy Kenter. Más claro me parece que la temporada que viene la hermana de Rayna, Tandy, pueda tomarse mal el cambio que a última hora su renacido padre ha realizado en la cúpula empresarial, y más allá de su temperamental renuncia, se lance a los brazos de los agentes que, ¡oh casualidad!, le esperaban en el parking.

- Sufrimiento. Mucho sufrimiento, porque el destino siempre juega malas pasadas a las protagonistas, porque siempre hay un villano dispuesto a hacer el mal, y porque hacer un drama de cada fatalidad es sólo una cuestión de lágrimas, adecuado acompañamiento musical y gestos mohínos. Sin ninguna duda en la serie de ABC esta batalla la ha ganado, porque practicamente es la única que la ha librado, Juliette Barnes que en los últimos episodios ha conseguido aquello que tanto ansiaba, su premio a la mejor solista, mientras por el camino el mundo se derrumbaba, el amor se fugaba con la billetera llena, y esa madre que tantos y tantos problemas daba se inmolaba para evitar precisamente el eterno sufrimiento. Y con tanto padecimiento me parece cruel hacer que lo primero en lo que la joven piense cuando se encuentra el escenario final es que su madre estaba intercambiando unos gramos con el amor traidor.

Es de agradecer que nos vayamos a librar del incesto y el regreso del más allá, que también son habituales en los culebrones televisivos. Y si lo miramos con perspectiva, y recordamos los buenos momentos que hemos pasado con Nashville, lo justo sería decir que a la serie le falta profundidad de guión, algo menos de previsibilidad y unos personajes secundarios con más chicha. Porque en el fondo, el culebrón no es malo, y ya está en todas partes.

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Ascensores en Serie


Será por que lo más alto que he vivido en la última década es un cuarto, porque para mí siempre han sido lugares en los que quería estar poco tiempo, porque de vuelta a casa necesitaba llegar al baño, o porque ahora en el trabajo tampoco son imprescindibles. Y mientras en mi vida el ascensor se convierte en un elemento secundario que siempre puede ser sustituido por unas escaleras, en la ficción, este el milenario invento es un interesante y claustrofóbico escenario en el que se desarrollan todo tipo de tramas e historias, un lugar de paso, normalmente concurrido, puntualmente poco transitado, que lo mismo sirve para robar unos besos, que para dejarle a nuestro compañero de viaje las cosas claras, para desahogarse con él o para prepararse en solitario para lo que nos espera cuando finalice el viaje vertical. El caso es aprovechar el tiempo que los personajes pasan entre piso y piso, siempre preciso, sin interrogantes de más ni palabras de menos, situándolo en un ambiente que no requiere de grandes florituras a la hora de grabar. Si preguntamos a un seriéfilo por su escena televisiva en un acensor estoy casi segura de que más de la mitad de ellos se referirían al furtivo, largo y provechoso viaje de Will y Alicia (3:50) hacia la habitación de un hotel en The Good Wife.

 

 

Aunque yo soy más fan de la “versión” de los creadores de Nashville, que poco a poco y gracias a una gira compartida, fueron cebando los encuentros de Rayna y Deacon hasta que el guitarrista se cansó y le dijo a su ex novia con hechos lo que ya había intentado decirle con palabras… ¿O no? En cualquier caso tan simpática como la respuesta del vaquero,  es la cara de la reina del country, que estira su brazo para continuar con su viaje con cara de “¿qué demonios acaba de suceder?”.  Aunque por lo visto Charles Esten, el actor que interpreta al guitarrista y compositor, tiene amplia experiencia en las escenas de ascensor, pero no siempre son tan agradables. Porque no es lo mismo besar a Connie Britton que encontrarte a Laura Dern, en Enlightened fuera de sí.

 

 

Más o menos como está la pobre Debra Morgan en el quinto episodio de la séptima temporada de Dexter, en el que la podemos encontrar expresándose con su “fineza” habitual, aunque con menos público al que sorprender, y tomándola con un archivo, a falta de seres vivos a los que golpear. En el capítulo final de la primera temporada de Fringe, nos encontramos con otro personaje sólo, y entre las cuatro paredes de un ascensor, aunque mucho más calmada que su antecesora. Se trata de Olivia Dunham, que tras un extraño inexplicable decide seguir adelante en busca de respuestas. Pero además de los hechos paranormales, en los ascensores televisivos también suelen suceder hechos anormales. Y si no que se lo digan a Jerry Seinfeld en su particpación en 30 Rock, cuando Kenneth no pudo contener la emoción al compartir elevador con semejante estrella y se atrevió a “interpretar” una de las sintonías que se escuchaban en la famosa serie del cómico a la que daba nombre.

 

 

Pero los ascensores además de para desahogarse, ya sea física, mental o sexualmente, también sirve para realizar estudios de mercado, tal y como demuestra Pete Campbell al preguntar al ascensorista que le facilita su llegada al trabajo, preguntándole por la marca de su televisor. Menos entrometido, aunque más enfadado, se muestra Don Draper en otra de las muchas escenas en el ascensor que podemos ver en Mad Men, cuando cansado de la charla de sus acompañantes reprende a uno de ellos por su falta de educación ante la compañía de una dama. Esa tensión tan molesta que en un espacio reducido y temporalmente sin salida crece y crece hasta que el elevador se detiene, las puertas se abren, y cada uno es libre de continuar su camino. Peor aún es cuando esperando al dichoso medio de transporte encuentras dentro a alguien que preferirías no ver. Y si no que se lo digan al pobre McNulty, que en el último episodio de The Wire se encuentra con Daniels, que se despide con una paradójica expresión.

 

 

A pesar de su aspecto manso, su empeñada música relajante y la comodidad que nos proporciona durante unos segundos a nuestras vidas, los ascensores también entrañan ciertos peligros. Sirva de ejemplo el vídeo anterior que pertenece al comienzo de uno de los episodios de la magnífica serie creada por Alan Ball, Six Feet Under. Casi tan atemorizante como el que pudimos ver casi dos décadas antes en L.A Law cuando a modo de broma interna los guionistas terminaron con la vida de Rosalind Shays haciéndola caer en el hueco del ascensor, que se había abierto por error. La misma forma en la que perdió la vida el Doctor Ramoray papel que el Joey Tribiani de Friends interpretaba en una telenovela. Pero la provisional privacidad que proporciona un ascensor también lo convierte en un buen lugar para llevar a cabo todo aquello que no puedes hacer ante miradas ajenas. Y ahí estaba el Dr. Greene aprovechando su única oportunidad para ejercer de Dios e impartir justicia divina con un moribundo asesino.

 

 

Pero como no quiero terminar con la sombría imagen de la muerte en un ascensor, lo haré con otras tres grandes secuencias que hacen de este instrumento, al que sólo le falta estar ahí cuando lo necesitas para ser perfecto, un lugar en el que pasar gratos, y no suficientemente breves, momentos. Como por ejemplo hacen Daphne y Martin en el ascensor de su edificio, que deciden utilizar para burlarse de sus vecinos con “intimidantes” historias. O David y Maddie, de la mítica Moonlight que condenados por un ascensor que primero no llega y luego se atasca tratan de sobrevivir a su encierro a base de desasosiego, maletines destrozados, cariño y canciones. Menos grata resulta la compañía que tienen Brian Chewbacca Griffin en la versión que Seth MacFarlane hizo de Star Wars a partir de Padre de Familia, en la que Peter y Chris escoltan al animal en un musical y moderno elevador. ¿Cuál es vuestra de ascensor favorita?

 

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Banda Sonora: Nashville


Antes de que regrese Smash para demostrarnos como no se debe hacer un musical, os quiero dejar por aquí algunas de las canciones que podemos escuchar en Nashville, uno de los estrenos más interesantes de la temporada 2012-2013. Para aquellos que se desaniman sólo con oír la palabra country, animarles a asomarse a esta producción de Callie Khouri en la que además de encontrar los temas que cantan los personajes durante la serie, se encuentran numerosas canciones del mismo género, el folk o el rock. Además cuenta con Connie Britton y Hayden Panettiere como protagonistas principales, y aunque en los primeros capítulos no comparten muchas escenas, conforme avanza la trama los espectadores podemos disfrutar de intensos duelos interpretativos que sin duda son uno de los alicientes de la serie.

Las canciones de Rayna, Scarlett, Deacon, Gunnar e incluso las de Juliette y Avery, han sido, inteligentemente, recopiladas en un disco que salió a la venta el pasado mes de diciembre, y que podemos encontrar en las tiendas americanas de iTunes y Amazon (y en otros lugares también, busquen). Pero aquellas que escuchan en un bar o en el coche, las que adornan escenas y acompañan la historia se han quedado fuera de este disco, y por ello las he querido recopilar en la siguiente lista de Spotify. Mi nombre de usuario es AloFer, (buscar así: “spotify:user: Alo Fdez Larrechi”) y la decimotercera lista de reproducción es ésta. Dada su extensión, dejo a la curiosidad de cada uno la búsqueda de más información sobre artistas y temas, si bien quiero destacar la presencia de Lindi Ortega, AgesandAges, Gary Clark Jr. The Cadillac Black, la televisiva Miranda Lambert o la mítica Tammy Wynette.

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Primer Episodio. Pilot.

- Even If It Breaks Your Heart. Eli Young Band.

- Sin for a Sin. Miranda Lambert.

- Stand By Your Man. Tammy Wynette

Segundo episodio. I Can’t Help It (If I’m Still in Love with You)

- Little Lie. Lindi Ortega.

- Hail Hail. Shovels & Rope

- If I Wanted Someone. Dawes.

- She’s Just A Girl I Used To Know. George Jones.

Tercer Episodio. Someday You’ll Call My Name.

- Got My Country On. Chris Cagle.

- Country Caravan. Biltzen Trapper.

Cuarto Episodio. We Live In Two Different Worlds.

- This Can’t Be The Last Time. Sugar & The Hi Lows

- Murder Of Crows. Lindi Ortega.

- Alright You Restless. AgesandAges.

Quinto Episodio. Move It on Over.

- Fairline. The Dirty Guv’nahs.

Sexto Episodio. You’re Gonna Change (Or I’m Gonna Leave)

- Gasoline and Matches. Buddy Miller & Julie Miller.

- Telephone. The Black Angels.

- You Ain’t Woman Enough To Take My Man. Loretta Lym.

- Don’t Owe You a Thang. Gary Clark Jr.

- Runner Ups. Kurt Vile.

Séptiomo Episodio. Lovesick Blues.

- Tennesse Mojo. The Cadillac Black

- I’m Rockin’. The Cadillac Black.

- Get Your Buzz On. The Cadillac Black.

- Midnight and Lonesome. Buddy Miller.

- Heart of Rythm. Ryan Bingham.

- 90 Miles an Hour. Brian Keane.

Octavo Episodio. Where He Leads Me.

Steal Black. Aunt Martha.

- Anything You Want Dear. Zeus.

Noveno Episodio. Be Careful of the Stones You Throw.

- Leading to Death. POLIÇA

- Returning To The Living Water. Buddy Miller.

Décimo Episodio. I’m Sorry for You, My Friend.

- I Made The Law. The Acorn.

- Would That Not Be Nice. Divine Fits.

- Catamaran. Allah-Las.

- Bright Lights. Gary Clark Jr.

- Takin’ Care Of Business. Batcham Turner Overdrive.

Undécimo Episodio. You Win Again.

- Workin’ Man Zombie. the 4onthefloor.

- Flowers of the Broken Hearted. Anderson East.

Bonus Track.

La canción que bordan Scarlett y Gunnar, Clare Bowen y Sam Palladio, If I Didn’t Know Better pertenece a The Civil Wars un dúo originaria de Nashville que el año pasado se hizo con el Grammy al Mejor Dúo y al Mejor Albúm de Folk gracias a su último trabajo Barton Hollow. En la actualidad la pareja ha decidido tomarse un descanso por las diferencias existentes entre ellos. Seguro que a los fans de la serie les suena todo esto.