HBO

justin

Bandas Sonoras: The Leftovers


Aunque como ya he dejado escrito por aquí la nueva serie de Damon Lindelof no parece destinada a pasar a la historia de la televisión, The Leftovers puede ayudarnos a hacer más llevadero el verano gracias a las locuras que cabrían en esperar en un producto como éste y a las teorías especulativas de los espectadores que no tardarán en llegar. Pero mientras tanto podemos deleitarnos con la curiosa y variada selección musical con la que cuenta la serie en la que se combina el trabajo del compositor británico Max Richter. Por un lado, Richter, con amplia experiencia cinematográfica, ha compuesto para su debut televisivo varios temas al piano, con violines o electrónicos. Por otro, a lo largo de los capítulos podemos escuchar diversas canciones, de estilos y épocas diversas, que invariablemente forman parte de la narración o no lo hacen. Aquí podéis encontrar la lista de Spotify con casi todas las canciones que suenan en The Leftovers, una recopilación que crecerá conforme avance la serie.

the-leftovers-hbo-damon-lindelof

Capítulo 1. Piloto.

El primer tema de esta selección es una canción de los años sesenta, Why Can’t He Be You de Patsy Cline, cuando Tom Garvey espera en su ranchera al congresista Witten, y en la radio Dusty Bob dedica este tema a una tal Boon. En el mismo lugar, poco después, cuando Witten y Garvey charlan mientras se dirigen a la casa del “iluminado” en la radio suena I Can’t Find The Time, de Willie Nelson. En otro coche, en este caso el que conduce el prometido de Meg Abbot (Liv Tyler) mientras se dirigen a casa después de la cena, escuchamos la canción de Al Green Let’s Stay Together. Y continuando con la música diegética, podemos escuchar Darkest Eyes de la banda californiana Colleen Green cuando Jill Garvey, la hija de Kevin, sale de la habitación después de “ayudar” a uno de sus compañeros de juegos. De manera no diegética escuchamos el famoso tema de James Blake Retrogade, cuando Kevin Garvey se dirige a la celebración del Día de los Héroes, un festejo que termina en batalla campal y en el que escuchamos Sweet Love For The Planet Earth de Fuck Buttons y el Andante/Reflection de Richter. El compositor afincado en Berlín también es responsable de Vladimir’s Blues cuando Kevin trata de hablar con su esposa, y The Twin’s que suena en el flashback que abre el episodio. Para terminar, cuando los perros callejeros se cenan el oso blanco ciervo, escuchamos Are You Satisfied? de Reignwolf, nombre artístico del canadiense Jordan Cook.

Capítulo 2. Penguin One, Us Zero

La selección musical del segundo episodio depende mucho más del trabajo de Max Richter, que prácticamente suena durante todo el capítulo con breves melodías. A pesar de que muchas de ellas no son distinguibles, o son las mismas que en el piloto, si que puedo decir que cuando Meg Abbott regresa al bosque para enfrentarse con el árbol, suena el tema November, presente en el disco de 2012 titulado Memoryhouse. Además podemos escuchar otros dos temas, que en este caso forman parte de la acción: las dos canciones que suenan en el coche de los gemelos mientras Jill y Aimee espían a Nora, ambas del mismo cantante, Ty Segall. Primero se escucha de fondo Thank God for Sinners, del disco de 2012 del multinstrumentista californiano titulado Twins (que no está en Spotify y por tanto no aparece en la lista) y después Alone presente en su trabajo de 2010 Melted.

Capítulo 3. Two Boats and an Helicopter

En el sorprendente tercer episodio de la serie podemos encontrar, además del ya incluído previamente November de Max Richter, dos canciones más. La primera cuando Matt Jamison, el personaje de Christopher Eccleston, regresa del casino, y se empeña en quitar el nombre de una calle dedicada a un juez. El tema, que termina sonando en el coche es Love Will Keep Us Together escrito en los años setenta por Neil Sedaka y Howard Greenfield e interpretado en este caso por Captain & Tennille, una pareja pop que en 1975 conquistó al mundo con su versión. En lo que respecta a la segunda, se trata de la canción Take Me To Church del músico irlandés Hozier.

Capítulo 4. B.J. and the A.C.

Mientras observamos el proceso de producción de los bebés de juguete, suena, como primer tema del episodio, la canción I’m Not The One de los Black Keys. En los siguientes minutos podemos encontrar en la ficción de Damon Lindelof I don’t want no Bloodstains de Smokey Hogg,  All These Lights por The Grouch & Elligh o el tema que suena en los créditos, I Must See Jesus for Myself de la cantante de jazz famosa en los años 50, Lil Greenwood. Pero antes de terminar, y como ya es habitual, también suenan tres canciones de Richter: Organum, Last Days y The Twins, que también se escucha en el episodio siguiente.

Capítulo 5. Gladys.

Cuando Patti se pasa por el hospital a recoger a Laurie, suena de fondo Kiss On My List, del grupo de los 70, Hall & Oates, formado por la pareja Daryl Hall y John Oates. Cambiando de personaje, cuando Garvey no encuentra lo que busca en la morgue la escena la ambienta What a Fool Believes de los Doobie Brothers, mientras que cuando le vemos comprando una cerveza se escucha Warrior de Terry Divine-King & Winston Francis. En cuanto a las creaciones de Ritcher, además de The Twins, también volvemos a escuchar November.

imrs

Capítulo 6. Guest.

Muy apropiadamente, cuando Angel dispara a Nora escuchamos Angel Of Death de Slayer. Al final del episodio el tema elegido es Pass Them By de Agnes Obel, mientras que en la fiesta oímos A Taste of Silver de Until the Ribbon Breaks, que no aparece en la lista porque no está presente en Spotify. Over The Rulez de Braghetz y Don’t Dream It’s Over de Crowded House son las dos canciones que completan la lista musical de este capítulo.

Capítulo 7. Solace for Tired Feet.

Tras la huida del padre de Kevin, y durante y después de la pelea en el bar, escuchamos Miserere Mei Deus, una composición del siglo XVII. Mientras Jill está estudiando en la cocina el tema de fondo es Moaning Lisa Smile de Wolf Alice, mientras que en la escena con la segunda mujer embarazada se puede escuchar The Love You Save (May Be Your Own) de Joe Tex. Going Out de Hospitality y Love That’s Gone de La Sera también suenan en éste episodio, que termina con Pass Them By de la danesa Agnes Obel.

Capítulo 8. Cairo.

I’ve Got Dreams to Remember, del solista y compositor Otis Redding, es la canción elegida para la cena de Nora en casa de los Garvey. Para cerrar el episodio el tema escogido es All My Trials, un tema folk cantado por la solista llamada Odetta. Como no aparece entre las canciones de la artista en Spotify, he añadido a la lista la versión de la neoyorquina Joan Baez.

Capítulo 9. The Garveys at their best.

La canción elegida para la escena de apertura es The Girl from King Marie de Jody Reynolds, mientras que cuando Jill trabaja en su proyecto de ciencias suenan Punching in a Dream y Young Blood de la banda neozelandesa de rock alternativo The Naked and Famous. De camino a casa desde la escuela, podemos ver a la joven interpretada por Margaret Qualley escuchando Without You (feat. Usher) de David Guetta. Para ambientar la fiesta al comienzo suena Only a Fool Would Say de Steely Dan, y posteriormente Shotgun de Junior Walker & The All Stars.

Capítulo 10. The Prodigal Son Returns.

La versión de la excepcional Nina Simone del tema de Jacques Brel, Ne Me Quitte Pas sirve para abrir el último episodio de la temporada, en el que también se escucha otra versión, la de Apocalyptica de la canción de Metallica, Nothing Else Matters, cuando Jill trata de hablar con Nora. Mientras Kevin y Matt conducen de vuelta a la ciudad suena Dream de Al Green, y mientras están en el diner escuchamos Sleepwalk de Johnny & Santo.

John+Adams+004

Woodhull, Crane y Adams, patriotas televisivos por la Independencia


Aunque no es muy difícil encontrar una producción norteamericana con un alto nivel de patriotismo, (y esto no es una crítica) en días como hoy, en el que los estadounidenses celebran su Independance Day, algunas series de televisión resultan idóneas para conocer un poco más cómo fue el nacimiento de Estados Unidos y su ruptura con el Imperio Británico. Han pasado ya más de doscientos años desde que se pusiera fin al conflicto que enfrentaba a las colonias británicas de América del Norte contra el Reino de Gran Bretaña, y aunque las creaciones artísticas en torno a este tema siempre han sido abundantes, la televisión no ha sabido, o no ha querido, explotar convenientemente éste filón creativo. Más allá de algunas películas para la televisión, y de no ser por un par de creaciones estrenadas este año, la verdad es que ésta época tan interesante de la historia no cuenta con demasiados productos televisivos que nos ayuden a conocerla un poco mejor.

turn-amc-tca

- Turn. AMC. 2014-… La serie protagonizada por Jamie Bell, ha sido renovada recientemente para una segunda entrega, una buena noticia que nos permitirá seguir conociendo a los primeros espías norteamericanos. La producción, creada por Craig Silverstein, se sitúa en el año de la Declaración de Independencia, 1776, y narra la historia de lo que posteriormente se conocería como el Anillo Culper, una asociación de informadores que trabajaron en favor de los independentistas y en contra de la opresora corona británica. A pesar de que se le podría achacar cierta falta de ritmo, Turn es sin ninguna duda la serie de referencia para conocer un poco mejor los acontecimientos posteriores a la Declaración de Independencia, cuando las colonias se unieron y la corona británica se vio obligada a replegar sufuerzas en el estado de Nueva York, ante la cada vez más evidente falta de apoyo de la población. Las actividades de los insurgentes para construir una fuerza que terminase con el dominio británico, así como las contradicciones a las que personas como el personaje de Bell, Abe Woodhull, deben enfrentarse para luchar por lo que cree, son algunos de los aspectos más interesantes de esta producción.

- Sleepy Hollow. FOX. 2014-… La producción protagonizada por Tom Mison y Nicole Beharie no es una serie estrictamente histórica pero sí que tiene referencias ineludibles a la Guerra de la Independencia y aunque no con la misma intensidad y seriedad que otras, sirve para arrojar luz sobre la situación social que se vivía en aquella época, así como las relaciones entre los leales a la corona británica y los insurgentes. La serie creada por Alex Krutzman y Roberto Orci narra la historia, por todos conocida, de Ichabod Crane, un soldado del general George Washington que muere en medio de una misión. Más allá de los eventos sobrenaturales que llevan a Crane a regresar a la vida en pleno siglo XXI, la producción nos muestra como éste importante personaje del imaginario colectivo norteamericano fue un profesor de historia que llegó a América con los británicos pero que se convirtió en espía, abrumado por lo que él consideraba injusticias del imperio británico. A pesar de ser menos trascendental, y rigurosa, que la anterior resulta curioso el encuentro entre la mentalidad del siglo XVIII y la del siglo XXI y cómo, por ejemplo, los impuestos en su época fueron una razón para la guerra y ahora son asumidos como algo inevitable.

- John Adams. HBO. 2008 Aunque esta serie protagonizada por Paul Giamatti y Laura Linney ya tiene seis años, es probablemente la mejor producción en torno a la época. Basada en el libro homónimo de David McCullough, la serie arranca en 1770 con los sangrientos eventos de lo que posteriormente sería conocido como la masacre de Boston y se centra en la vida del político nacido en Massachusetts que de 1797 a 1801 fue el Presidente de los Estados Unidos. A pesar de que quizá le sobre algo de trascendencia y le falte ritmo, a lo largo de los siete episodios que dura, John Adams es un retrato cuidado y certero de la vida de la época, las dificultades políticas a las que los dirigentes del momento debieron hacer frente y el ansia con la que luchaban por una nación propia que les permitiese ser libres y no tener que rendir cuentas ante nadie. Ganadora de cuatro Globos de Oro y trece premios Emmy, la producción dirigida por el inglés Tom Hooper recoge lo mejor de las miniseries históricas británicas, rigor, cuidada ambientación y buenas interpretaciones para contar la historia de uno de los padres de la Declaración de la Independencia.

 

 

SV

Silicon Valley: hacerse adulto en la meca de la tecnología


“La gente que construyó Silicon Valley eran ingenieros. Aprendieron sobre negocios, aprendieron un montón de cosas diferentes pero tenían una creencia real de que los seres humanos, si trabajaban duro junto a otras personas creativas, inteligentes, podían resolver la mayoría de los problemas de la humanidad. Estoy muy de acuerdo con eso.”  Steve Jobs, Wired, 1996.

El paso de los años ha terminado por confirmar lo que el gurú de la informática expresaba hace casi dos décadas en una entrevista, si bien es evidente que “la mayoría de los problemas de la humanidad” son muchos problemas. Y quizá no estén resueltos. Pero sí que es cierto que gracias a muchas empresas situadas en el Valle del Silicio, nuestras vidas son menos complicadas y el cambio que la humanidad ha dado en las dos últimas décadas ha sido extraordinario. Detrás de esas corporaciones, pequeñas, aspirantes a grandes y grandes, se encuentran las más diversas historias de emprendedores, de mentes brillantes y alianzas millonarias. Y también hemos podido encontrar recientemente relatos menos inspiradores en los que la crueldad y frialdad de la meca tecnológica universal queda patente, llevando a muchos a preguntarse cuál es el precio del triunfo.

BN-CJ095_SV0414_G_20140414081630

Así que era cuestión de tiempo que la televisión, que tanto tiempo invierte en noticias, reportajes o documentales de alguna de las muchas empresas de Silicon Valley, se preocupase por llevar a la ficción la vida de las mentes pensantes que trabajan en el nido empresarial californiano. Y la responsable ha sido HBO, de la mano de Mike Judge, padre de Beavis & Butt-head y El Rey de la Colina, con Silicon Valley, que se despidió de su audiencia el pasado domingo. Con Thomas Middleditch, T.J. Miller, Zach Woods, Kumail Nanjiani y Martin Starr en el reparto principal la serie ha trasladado a la pequeña pantalla las alegrías y las penas de unos jóvenes que tratan de encontrar su lugar en el competitivo mundo de la tecnología.

Todo comienza cuando Richard (Middleditch) crea un algoritmo de compresión de información tan potente que despierta el interés de su jefe, un excéntrico hombre de negocios, dueño de la multinacional Hooli, que se vanagloria de “construir un mundo mejor” y que está dispuesto a pagar por él una suculenta cifra. Este dinero le permitiría a Richard salir de la incubadora empresarial del irritante Elrich, el lugar en el que vive y trabaja junto a sus amigos Gilfoyle (Starr) y Dinesh (Nanjiani) a cambio de un porcentaje de participación en sus trabajos. La venta hubiera sido fácil de no ser por la aparición de Peter Gregory (genial el fallecido Christopher Evan Welch) inspirado en el cofundador de PayPal Peter Thiel, tan excéntrico como sabio, que le ofrece participar en la empresa que monte para desarrollar su logaritmo, no a comprárselo en sí. A pesar de que la cuantía económica es menor de la que le ofrecían por el logaritmo completo, Richard se ve con fuerzas como para levantar su propio negocio y alcanzar la cima empresarial con su esfuerzo, y apoyo económico de todo aquel que se preste a la aventura. Además de sus amigos y su “casero empresarial” se unira además el bueno de Jared (Woods), que abandona Hooli porque cree en el proyecto de Richard a pesar de que sentirse uno más del grupo parece realmente difícil.

A lo largo de los ocho episodios Silicon Valley descubre al espectador el día a día de las empresas tecnológicas que luchan para imponerse en un mercado cada vez más competitivo, y lo hace a través de bromas autoreferenciales, historias comunes y los siempre necesarios estereotipos sobre informáticos. Todo ello da lugar a una atmósfera en la que quizá uno pueda perderse en el lenguaje técnico de la materia, pero lo que no se escapa es ese humor a veces entrañable, a veces salvaje, que si bien no hace de este quinteto un grupo de personas con el que desearías pasar el resto de tus días, si te permite cogerles cariño. Porque más allá de tecnicismos, de códigos y de las diferentes etapas de la creación de un programa informático, quedan los inconvenientes de la madurez y del emprendimiento, lo complicado que es llegar arriba y la cantidad de personajes (jefes, abogados, competencia) con los que tienes que lidiar para llegar a algo y “no ser pobre.” Silicon Valley es una comedia HBO, una comedia cuya gracia no reside en el humor simple y fácil, sino que busca el guiño y la complicidad del espectador a través de lo grotesco, a veces molesto, con la intención de que el poso que quede vaya más allá de la simple sonrisa. Y mientras tanto hemos aprendido muchas cosas sobre económia y tecnología, de donde vienen las semillas de sésamo, y la economía que mueve, los peligros de los coches sin conductor, que existe gente a la que se le paga por no trabajar o que en Silicon Valley también se celebran (costosas) fiestas temáticas. La creación de Judge puede no ser una comedia al uso, pero sí es una gran serie: inteligente, interesante, bien hecha y casi obligatoria para aquel que vaya a atreverse con la suicida aventura de emprender.

 

 

L.D Girls

Querida Lena Dunham:


Ha pasado mucho tiempo desde la última vez que te escribí, quizá porque el final de la segunda temporada de la serie no logró motivarme demasiado. Tampoco digo que ahora lo esté, pero para mí esta ha sido una docena de capítulos por momentos emocionantes, por momentos desesperantes, y no quería dejar pasar la oportunidad de dejar por aquí mis opiniones sobre la tercera entrega, que terminó el pasado domingo. Los comienzos fueron esperanzadores, ya que la estabilidad sentimental había llegado a tu vida con el hombre que tanto habías perseguido, un hombre que se había mudado a vivir contigo y había decidido cuidar de tí y de tu trastorno. Mientras tanto Shoshanna y Marnie disfrutaban de su nueva situación sentimental, o más bien la sufrían. Porque mientras la primera estaba dispuesta a arrasar con todo a su paso, e incluso quemar algún puente que luego necesitaría, la segunda trataba de afrontar la realidad, soltera, sin trabajo y de vuelta a casa de su madre. Por último Jessa permanecía confinada en un centro de desintoxicación, molestando con su sinceridad y únicamente preocupada por salir del lugar fuese como fuese.

girls-beach-house

A pesar de que el episodio de la casa en la playa fue un enorme ejercicio de franqueza, poniendo a las cuatro jóvenes en situaciones que no habríamos imaginado, mi capítulo preferido es el segundo, Truth or Dare, cuando Hannah, Shoshanna y Adam contra su voluntad, van a buscar a Jessa, con la que el centro de desintoxicación ha decidido rendirse. Reconozco que fue entonces cuando Adam y yo nos reconciliamos, además de por ser franco con Hannah, por mostrarse, en su particularidad, como el más sensato del grupo. Si bien es cierto que los comienzos fueron difíciles, y al comienzo de la serie el rol interpretado por Adam Driver me parecía una bestia descerebrada, ahora, a pesar de sus disfuncionalidades laborales, es el único ser con el que los espectadores mortales, aquellos que no compartimos la grandeza de erigirse como “la voz de una generación”, podemos sentir cercano por momentos. A pesar del (incomprensible) amor que siente por la inestable aspirante a escritora, Adam es franco con ella, aunque, a veces, sea doloroso.

Otro de los episodios más interesantes de la tercera entrega es el noveno, que lleva por título Flo, y en el que el personaje interpretado por Lena Dunham, va a visitar a su abuela moribunda al hospital. En éste capítulo botella conocemos un poco más a la familia  materna de Hannah, especialmente a sus tías, tan diferentes como sorprendentes, y su prima, para la que es todo aquello que más odia de un ser humano. A estos buenos momentos es imprescindible unir las conversaciones de Hannah con su madre, que lo mismo le pide que mienta a su abuela moribunda, que le comenta, como quien no quiere la cosa, que Adam no es suficiente hombre para ella, sin importale si le hace feliz. Para entonces Hannah ya ha tratado de asumir que el spring a través del cual trata de llegar a las estanterías de las librerías, o a los libros electrónicos, se va a convertir en un maratón por culpa de la inesperada muerte de David. Y se ha convertido en una periodista-publicista que sin satisfacer sus necesidades, lo asume como una fase del camino. Hasta que, como era de esperar, Hannah estalla.

De regreso a Nueva York, tras la muerte de su abuela, Hannah vuelve a ser la misma joven caprichosa que busca la comprensión de su novio, o de sus amigos sin importarle cuáles sean las necesidades de éstos. La gota que colma el vaso llega en el penúltimo capítulo, cuando la siempre certera Shoshanna le pregunta como va a aceptar que Marnie y Adam se conviertan en estrellas mientras que ella se dedica a hacer publireportajes en una revista de moda y tendencias, bastante lejos de su pretencioso sueño. Lo que Shoshanna no sabe es que Hannah ya se ha convertido en un arma de destrucción masiva y ha comenzado forzando su propio despido unas horas antes. Poco después vemos como admite su capacidad para meterse en todo cuando antes de abrir la puerta y descubrir a Marnie con Ray reconoce con sinceridad y aplomo Everything’s my bussiness. Con Marnie y Shoshanna engañándose a sí mismas y Jessa tratando de volver a encauzar su vida, el necesario giro con el que cerrar la temporada llega en forma de carta, con unos planes inesperados y quizá necesarios.

Aunque aún queda mucho para que sepamos cuál ha sido la decisión de Hannah, y cómo influye en sus planes de futuro, es evidente que poco a poco, éstas cuatro jóvenes buscan su lugar en el mundo mientras el destino insiste en hacer de las suyas, tanto si les gusta como si no. A través de la muerte, cercana o lejana, los momentos familiares, y las historias de aquellos que han vivido más que ellas, Hannah, Marnie, Shoshanna y Jessa han descubierto que la vida no se construye sólo con sus pasos y sus anhelos y luchan por estar lo más cerca posible de la felicidad, aunque sea lejos de sus sueños o de aquello a lo que siempre han estado acostumbradas. A pesar de que esta temporada tampoco han faltado los berrinches y las peleas absurdas. Pero esto es de esperar, ya que pasa en las mejores familias y con las mejores amigas.