Chicago Fire

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Chicago Fire: Hombres (y alguna mujer) contra el fuego


La relación de amor y odio que viven la televisión y las historias sobre las fuerzas del orden es casi tan antigua como el propio medio. Ese vínculo ha sido especialmente estrecho con la policía, pero en las últimas seis décadas no han faltado en la pequeña pantalla producciones que se centran en el día a día de una estación de bomberos. Y en 2012 la NBC decidió cumplir con lo que ya parece una tradición y estrenó Chicago Fire, una producción que se encuentra en su tercera temporada en Estados Unidos y que AXN España estrenará el próximo miércoles 4 de febrero en nuestro país. Creada por Derek Haas y Michael Brandt, la serie dramática cuenta con el respaldo en la producción del todopoderoso Dick Wolf, responsable entre otras de la exitosa franquicia creada en torno a Ley y Orden. Y eso se nota en la factura de Chicago Fire, en la que acción y drama se combinan hasta conformar una historia atractiva y entretenida que logra enganchar al espectador.

Protagonizada por Jesse Spencer, que se dio a conocer hace unos años con el rol del Dr. Chase en House, y Taylor Kinney, un guaperas habitual en papeles secundarios, Chicago Fire narra el día a día del parque de bomberos número 51 de la ciudad de Chicago. Allí hombres y mujeres trabajan y conviven hombro con hombro enfrentándose a los más variados peligros. Hasta que termina su guardia, momento en el que los bomberos regresan a sus vidas que sin duda se ven afectadas por la que es su vocación. A lo largo de los veinticuatro episodios que componen la primera temporada los protagonistas de Chicago Fire, y los hombres que tienen a su cargo, se dejan la piel apagando peligrosos incendios, realizando arriesgados rescates, ayudando en accidentes de tráfico o enfrentándose a temibles delincuentes. Y a través de sus tramas, aunque sin profundizar en exceso, la serie trata de reflejar la complicada rutina a la que se enfrentan los bomberos. Además, a partir de las características de cada personaje, se introducen en las tramas otros aspectos interesantes de sus vidas, dando lugar así a un retrato heterogéneo sobre una profesión que pocas veces logra el reconocimiento que se merece.

A pesar de que Chicago Fire no es un producto excepcional que merezca ser parte de conversaciones profundas, la producción de Dick Wolf es una serie atractiva y adictiva que hará las delicias de aquellos que disfruten con las historias centradas en las fuerzas del orden. Y es de agradecer que entre las escenas de acción y las secuencias que en ocasiones pecan de sentimentalismo, el espectador pueda conocer un poco mejor las dificultades a las que se enfrentan los bomberos cuando un accidente les impide continuar con su trabajo, se ven envueltos en ridículas disputas políticas o deben ceñirse a unas exigencias cuando las necesidades en la calle son otras. Eso sí, sin dejar de tener presente que la de bombero es una profesión tan machista como noble y arriesgada.

Como no podría ser de otra forma tratándose de una serie de Wolf, este producto de entretenimiento dio lugar a una serie derivada, Chicago P.D, que se centra en la unidad de inteligencia criminal del Distrito 21 y cuya historia se inicia en la primera temporada de Chicago Fire. Una muestra más de la confianza que la NBC tiene en las creaciones de Dick Wolf, que si bien no pasará a la historia de la televisión como un productor de series excepcionales, si lo hará siendo uno de los más prolíficos y exitosos. Un privilegio al que aspiraban muchos no hace demasiado tiempo, cuando la televisión sólo se preocupaba por entretener y no por sentar cátedra permanentemente.

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Chicago y las series


La ciudad del Viento es la tercera con mayor número de habitantes en los Estados Unidos, por detrás de Nueva York y Los Ángeles, y para la industria televisiva también parece ser una de las localizaciones más apetecibles por detrás de la ciudad de los rascacielos y la meca del cine. Situada en la orilla suroeste del Lago Michigan, la ciudad de Al Capone y Eliot Ness acogió los exteriores de la mítica Hill Street Blues, y entre sus habitantes contó con los Winslow de Family Matters, los Bundy de Married with Children o Balki Bartokomous y el primo Larry de Perfect Strangers. A la tramposa The Good Wife, que en realidad se rueda en Nueva York, ER o más actualmente The Chicago Code se unen otras series con localizaciones interesantes que quiero comentar.

1.- Boss, Starz (2011-2012)

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La serie que más nos ha permitido disfrutar de la ciudad que vio nacer a las televisivas Shonda Rhimes y Tina Fey, y a mi querido Zachary Gildford, es el último trabajo de Kelsey Grammer, Boss. La serie creada por Farhad Safinia ofrece en su opening, como en toda la serie, maravillosas fotografías de Chicago, entre las que podemos encontrar el Cloud Gate situado en el Millenium Park, la fuente Buckingham del Grant Park o la preciosa estatuta de los niños jugando (Children Playing Statue) emplazada en el parque del Navy Pier del barrio de Streeterville. Otras de las vecindades que acogieron la grabación de  la serie de Starz fueron Lincoln Park, Englewood, Pullman, West Town, Chinatown y Austin. Podemos encontrar los escenarios donde Tom Kane llevaba a cabo sus fechorías en el restaurante Shaw’s Crab House, los exteriores en el Lower Wacker Drive, la fachada del Spertus Institute y por su puesto, las estancias del Ayuntamiento, aunque el despacho del alcalde fue recreado en los Cinespace Film Studios. Resulta imprescindible recorrer el río que da nombre a la ciudad ya sea a pie o en barco, para poder encontrar diversos planos que nos resultaran conocidos, y entre otras cosas nos recordaran a los encuentros entre Kane y su doctora. Y si nuestro interés va más allá de los meramente turístico, y tenemos ganas de recorrer las calles que más problemas le dieron a Kane en la segunda temporada, en las Cabrini Row Houses del norte de la Avenida Chicago encontraremos las casas que Trey Rogers trataba de manejar.

2.- Shameless US, Showtime (2011-…)

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Un punto de vista muy diferente de la ciudad de Chicago nos lo ofrecen los Gallagher, que dicho sea de paso han vuelto con fuerza en su tercera temporada. Fiona, Lip, Ian, Frank y demás parentela no se mueven por los mismos barrios que las altas esferas políticas, más bien son escasas las escenas que se desarrollan en la ciudad de los Bulls. Aunque los interiores, así como las escenas de la discoteca en la que se conocieron Fiona y Steve o de la tienda en la que trabaja Ian, se ruedan en Los Ángeles, las casas que acogen a esta familia tan particular están ubicadas en el suroeste de la ciudad. Cerca del parque Douglas se encuentra el 2119 de S Homan Avenue, y la casita en la que viven los Gallagher, y en el 2113 viven los ineseparables, aunque lo intenten, Kev y V. Para encontrar a nuestra querida Sheila deberemos caminar dos calles hacia el este, y tras atravesar la W 21st Street y, como no, las vías elevadas del tren, llegaremos a la casa de esta buena mujer tan familiar como desequilibrada. La cercana W Ogden Avenue también ha acogido algunas de las escenas de Shameless Us.

3.- Chicago Fire, NBC (2012-…)

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La serie creada por Derek Haas y Michael Brandt centrada en el día a día de una estación de bomberos de Chicago transcurre, sin trampa, en la ciudad, y utiliza frecuentemente sus calles y sus instalaciones para rodar sus escenas. Uno de los escenarios que más vemos en esta producción de la NBC es precisamente la estación de bomberos, situada entre la 13th Street y la avenida Blue Island, cerca del barrio universitario. Pero como buenos bomberos que son recorren prácticamente todo Chicago para socorrer a sus ciudadanos, y son frecuentes las grabaciones en los barrios de Near West Side, Bucktown o Near North. Para terminar, dos curiosidades: algunas escenas de los capítulos finales de la primera temporada fueron grabadas al este del parque Douglas, mientras que los Gallagher viven al oeste. Y para aquellos fans de las rutas hosteleras, los bomberos han acudido en alguna que otra ocasion al Lottie’s Pub, situado en el 1925 de Cortland Street.