Boardwalk Empire

Tengo ganas de….


Tras un inesperado e indeseado parón estival, retomo el sano hábito de aburriros con mis fijaciones seriéfilas. Y dado que acaba de dar comienzo de la temporada 2011-2012 y alcanzará su punto álgido en las próximas semanas, hoy os dejaré por aquí mis impresiones sobre las series que más me apetece ver dentro de la gran avalancha de estrenos y regresos.

Estrenos:

- The Playboy Club. NBC. 19 de septiembre. La serie dirigida por Alan Taylor levantó expectación desde que fue aprobada allá por el mes de mayo. El cansino Parents Television Council y otras voces discordantes ya han puesto el grito en el cielo preguntando la cantidad de carne que se verá en la recreación de las vidas de las concejitas playboy en el primer club abierto, allá por 1963, en Chicago. Atractivo: Eddie Cibrian (Third Watch y Samantha Who entre otras) Amber Heard, sin experiencia en papeles principales, o Leah Renee como protagonistas y la curiosidad por la recreación de la época. Miedo: Que por culpa de la censura resulte cursi o vacía.

- Person of Interest. CBS. 22 de septiembre. Jim Caviezel se estrena en la televisión, Michael Emerson regresa tras el inquietante Ben de Lost y J.J Abrams y Jonathan Nolan se encargan de la producción del proyecto más ambicioso de la CBS para la próxima temporada. La serie narra las “aventuras” de un multimillonario (Emerson) que gracias a un novedoso software de vigilancia que permite saber qué personas están a punto de cometer un crimen, algo que tratará de impedir el ex agente de la CIA encarnado por Caviezel. Atractivo: Los actores y JJ Abrams. Miedo: Después de leer el argumento queda la molesta sensación de que podría ser uno de los fiascos de la temporada.

- Pan Am. ABC. 25 de septiembre. Y hablando de proyectos ambiciosos éste es el de la cadena de Manhattan que también se apunta a la moda retro y recupera la historia de la aerolínea americana desde los brillantes años sesenta. Christina Ricci es otra de las actrices de cine que se ha pasado a la televisión y se ocupará del papel principal. Estará acompañada de Margot Robbie, Kelli Garner , Michael Mosley (Justified) y el mítico Goran Visjnic (ER) entre otros. Atractivo: Thomas Chlamme (The West Wing) en la dirección y Jack Orman (ER) en el guión. Miedo: Que quizá nos aburramos de volver a los sesenta.

- Homeland. Showtime. 2 de octubre: Claire Danes repite en la tele después de la película de HBO Temple Grandin junto al polifacético Damian Lewis y Morena Baccarin sin ratones de por medio en este thriller de Showtime que se surmergirá en la guerra de Irak y sus consecuencias. Atractivo: La curiosidad de saber cómo se defenderá esa cadena en ese berenjenal. Miedo: creo que el mismo.

- American Horror Story. Fx. 5 de octubre. Con un reparto espectacular compuesto por  Connie Briton, Dylan McDermott y Zachary Quinto, Fx ha tirado la casa por la ventana con este thrileer psicológico y de terror de Ryan Murphy y Brad Falchuk. Su trabajado e inquietante entramado de promos, páginas y demás artilugios que contribuyen a elevar las expectativas del producto la sitúan como uno de los estrenos más esperados del otoño. Atractivo: el ambiente creado y el regreso de Frances Conroy y Connie Briton. Miedo: Que en el intento de resultar novedosa resulte excesivamente rara.

Regresos

- Downton Abbey.  ITV. 18 de septiembre. Una de las sorpesas británicas de la pasada temporada regresará esta misma semana y yo me muero de ganas de volver  las intrigas señoriales de la campiña inglesa, las puyas fraternales, el día a día del servicio y el brillo de Maggie Smith, además de la llegada de la Primera Guerra Muncial.  Atractivo: El más que brillante final de la primera temporada y la curiosidad de saber como introducirán la contienda mundial en la trama. Miedo: Que se enrede sobre si misma y haya que reconocer que es un culebrón.

- The Good Wife. CBS. 25 de septienbre. Alicia Florrick regresa, al parecer con flequillo, con la intención, esperemos, de mantener el nivel de la temporada anterior en la que casos, personajes secundarios y tramas se resolvieron con brillantez. Además hay que sumarle la incorporación de Lisa Edelstein (House).  Atractivo: Para todos, el morbo de saber qué pasó el día después, para mí además, recuperar interesantes conversaciones tuiteras con curiosos, y desenfrenados, comentarios de los capítulos. Miedo: Que por no ser idealista se convierta en previsible.

- Boardwalk Empire. HBO. 26 de septiembre. La única razón por la que deseo el regreso de la serie protagonizada por Steve Buscemi en el papel de Nucky Thompson es para ver si descubro aquello que aún no he encontrado y que hace que todo el mundo la alabe y me mire como un bicho raro cuando digo que no es para tanto. Atractivo: su brillante recreación y la prometida aparición de Dominic Chianese, Corrado Soprano. Miedo: Que no lo encuentre

- House. FOX. 4 de octubre. El sorprendente final de la séptima temporada, el adiós de la doctora Cuddy, la nueva “casa” de House y la participación de Wenworth Miller (Prison Break) y Jaleel White (Family Matters) son alugunos de los alicientes de esta nueva temporada de la que poco más se sabe. Atractivo: Que puede ser la última temporada. Miedo: Que no lo sea.

- Misfits. ITV. 11 de noviembre. La ausencia de su mayor atractivo, Robert Sheenan, en su papel del engreído Nathan resta atractivo a esta tercera temporada que podría fracasar precisamente por esa razón. Sin embargo la curiosidad por saber cómo continúan las vidas de los delicuentes/superhéroes la sitúa como uno de los regresos más esperados. Atractivo: el futuro de Simon y el acento de Kelly. Miedo: que eche demasiado de menos al personaje principal.

Si queréis comentar vuestros estrenos o regresos más esperados, ya sabéis que vuestras opiniones y comentarios son bienvenidos!!

Cabeceras con arte


Como mucho son noventa segundos. Minuto y medio para situar al espectador frente a una serie, sugerir su temática, presentar a los personajes y despertar interés. Desde hace algunos años las productoras de series de televisión convierten su tarjeta de presentación en refinados  cuadros dignos de todas las atenciones. El ritmo de montaje, el estilo visual y musical, las tipografías o los contenidos de las imágenes y su puesta en escena, son estudiados con detenimiento por destacados diseñadores, animadores o directores de arte. La importancia de cuidar al máximo cada detalle lleva a las productoras a invertir parte del presupuesto de la serie en estudios creativos y de producción que aseguren una cabecera a la altura de las circunstancias. Y como sucede con las series todo amante de la televisión tiene sus “opennings” favoritos y también son merecedores de análisis.

Dos de los títulos de crédito más valorados tienen un elemento en común, la sangre. Tanto en el comienzo de True Blood como en la presentación de Dexter, el tejido líquido salpica las imágenes e incrementa su originalidad. Por un lado la serie de Showtime describe la rutina mañanera al detalle del personaje interpretado por Michael C. Hall. Comenzando con  un inoportuno mosquito, el espectador contempla detalladas imágenes del protagonista, de su menú matutino, su afeitado y e incluso de su cuerpo. Los intrigantes y curiosos compases de la música de Rolfe Kent revalorizan unas imágenes que finalizan con la mirada cómplice de un hombre que encara con una sonrisa su jornada laboral.

Por otro lado, las introducciones de las series de Alan Ball no dejan indiferente a nadie y si ya causó sensación con la carta de presentación de Six Feet Under, años después hizo lo propio con su serie de vampiros. Los títulos de crédito de True Blood entremezclan imágenes de aspecto onírico con el ambiente del sur de Estados Unidos, animales muertos, cuerpos sugerentes y una extrema  devoción religiosa. El tema de Jace Everett “Bad Things” y una cuidada tipografía en rojo son algunas de las señas de identidad de esta cabecera que algunos no han tardado en imitar. Sólo hay que recordar los títulos de crédito de Crematorio, con sus evocadores escenarios de la Comunidad Valenciana y Loquillo poniendo el ritmo, y el mensaje.

El chisporroteo difuso previo a la aparición del logo de HBO ya es para muchos un sinónimo de calidad. En la cadena de cable propiedad de Time Warner son conscientes de ello y cuidan con mimo las cabeceras de sus series. Una de las últimas en aparecer es la de Boardwalk Empire, una valiosa colección de imágenes de gran factura artística con el azul oceánico omnipresente y la espuma de mar y el contrabando  tiñendo el paisaje de Atlantic City. La potente guitarra eléctrica de una banda experta en series como es The Brian Jonestwon Massacre,  sirve para reforzar un openning impecable y tremendamente seductor.

Todo ello no ha pasado desapercibido para  la Academia de Artes y Ciencias de la Televisión americana, que desde los años noventa  se encarga de premiar con un Emmy la cabecera más atractiva del año. Boardwalk Empire es una de las nominadas para la próxima edición, al igual que Juego de Tronos, cuya secuencia de apertura ha conseguido despertar interés desde su estreno. En ella, tras la potente aparición de un astrolabio de fuego, los televidentes viajan por los territorios en los que transcurre la serie, con maquetas de las ciudades de Poniente que se mueven y adaptan a las circunstancias. La mecanización de las miniaturas, convirtiendo las ciudades en fortalezas, y los saltos geográficos en un plano que parece real,  son acompañados por la música de Ramin Djawadi y hacen de esta secuencia de apertura una de las más innovadoras de los últimos tiempos.

Otra de las cabeceras nominadas a un Emmy es la de la desaparecida Rubicon. Claves, números, códigos y mensajes encriptados se entremezclan y unen con mapas, crucigramas y fotografías, insinuando al espectador el hilo argumental de la trama.  La secuencia evita las imágenes propias de la serie e introduce al espectador en el espíritu de la misma. Al igual que ya hiciera  (y hace) Mad Men, esbozando el estado psicológico del protagonista y el ambiente en el que se mueve.  Alabada por su estilo visual y sus  acertadas referencias, la cabecera de la serie de Matthew Weiner  ha conseguido convertirse en la imagen icónica de la misma.

Otra de las secuencias de títulos de crédito más interesantes de AMC es la de The Walking Dead. La serie basada en el comic de Robert Kirman sorprende por su espíritu apocalíptico a la vez que relajado. Sin violencia, sin sangre y sin mostrar a los causantes de la situación,  esta cabecera ofrece imágenes de ciudades desiertas, calles tomadas y supermercados vacíos que invitan al espectador a imaginar el más espeluznante de los escenarios.

La cadena de cable californiana ha decidido prescindir en los últimos años, y sin razón aparente, de las cabeceras de algunas de sus series estrella. Como sucedió con la secuencia de apertura de Weeds, con sus ciudadanos “copia” y el tema de Malvina Reynolds “Little Boxes” versionado por un sin fin de músicos a los largo de cuatro temporadas, desde Elvis Costello a Randy Newman pasando por Michael Franti. A partir de la quinta temporada, la cabecera es sustituida por cuidadísimos y originales cortinillas que dejan entrever la esencia del capítulo. Otra de las damnificadas es United States of Tara, que “perdió” su perspicaz y trabajada apertura en su última temporada. La cabecera comenzaba con un libro tridimensional en el que aparece una bonita casa en el campo. En su interior, los habitantes son recortables de papel que representan las diferentes personalidades de la protagonista, cuyo rostro dibujado surge en la noche.  El ingenio de otorgar movimiento a un elemento tan soso como los recortables y su cuidada adaptación artística son dos de las cualidades más destacables de esta cabecera, a la que puso música Tim DeLaughter.

Al igual que sucede con la calidad de sus series, las secuencias de títulos de crédito de las series británicas también cuentan con ejemplos destacables. La primera de ellas es la de Downton Abbey, que aunque sólo dura treinta segundos conquista con su elocuente capacidad fotográfica y su acertadísima elección musical, a cargo de John Lunn. Radicalmente diferente es la cabecera de Luther, que también encuentra en la elección musical uno de sus mayores aciertos. En esta ocasión se debe a Massive Attack y su televisivo tema “Paradise Circus”, que acompaña, seduciendo, dibujando un hombre solitario en los escenarios más reconocibles, y los más conflictivos, de Londres. Lugar en el que se desarrolla  otra de las series con cabecera destacable, Misfits. Al ritmo de los neoyorquinos The Rapture y su tema Echoes, los personajes se adentran en un mundo oscuro y lleno de peligros gracias al extraño poder de un rayo. El ambiente de la serie, así como su toque transgresor, se  transmite con acierto en cuarenta ruidosos segundos.

(Este post fue publicado el 13 de agosto en el suplemento de la televisón de La Vanguardia, TvManía)

365 días sin tí, Lost


Debo reconocer que la idea inicial, en un alarde de originalidad tal y como después se ha comprobado, era escribir un post sobre lo que hacen los losties un año después del final de la serie, algo similar a lo que ya escribí un mes después. Pero descarté la ocurrencia porque carecía de innovación, ypor falta de tiempo. Sin embargo, un día después del celebrado aniversario, especialmente en las redes, no puedo dejar de pensar que hay gente que no se ha repuesto de tamaña pérdida y aún busca un sustituto a los misterios de la isla. No lo hay, igual que nunca habrá otro Twin Peaks, otro Dallas, otro L.A Law. Pero en un año he tenido tiempo de encontrar capítulos, personajes, músicas y momentos que hacen que las historias de los pasajeros del vuelo Oceanic 815 se hayan quedado en lo que parecía que eran, un juego de niños.

- Por personajes: Las series con protagonistas para enamorarse son infinitas y cada uno tendrá sus favoritos. Yo por cuestiones cronológicas y de enamoramiento seriéfilo me quedo con dos. Yo, que adoraba a Jack Shepard y a ratos a Sawyer, encontré dos seres inigualables en Mad Men, con Don Draper, y Breaking Bad, con Walter White. Por convicciones, por sus acciones, por la determinación con la que caminan, ya sea al éxito o al fracaso, por sus intenciones y sus consecuencias, porque, cada uno a su manera, tratan de sobrevivir y seguir hacia delante en un mundo, o una vida, que muchas veces les es adversa.

- Por acción: Cierto es que tenía su aquel ver osos polares en medio de una isla, o al inexplicable y temible humo negro buscando una nueva e inocente presa, pero salvando las distancias entre géneros, carreras, intriga y peleas se pueden encontrar, y de buena calidad, en tierra firme. Acabo de descubrir The Shield, mucho más cruda, corrupta y veraz que cualquier misterio irresoluble de Lost. Enseguida llegará la segunda temporada de Luther, que si bien en su conjunto no luce demasiado tiene a Idris Elba poniendo buenas dosis de lucha y enfado a partes iguales. Si lo que “nos pone” es el misterio, el reciente estreno de AMC titulado The Killing, que es una versión de una serie danesa, cubre con creces la cuota de dudas, sospechas e intriga de cualquier ser humano.

- Por “recreación”: Si lo que nos gustaba de la producción de Abrams y Lindelof era su capacidad para dar saltos en el tiempo, Marchlands es nuestra serie. Si ya somos un poco más exquisitos y lo que gustamos es de recreaciones históricas dignas de mención, Downton Abbey y sus tejemanejes en la Inglaterra pre II Guerra Mundial o el Atlantic City de las primeras décadas del s.XIX en Boardwalk Empire son nuestros productos. Si lo que nos gusta es partir de cero y meternos de lleno en un mundo desconocido, y totalmente ficticio, donde la lucha entre el bien y el mal es la premisa de partida, Carnivale promete.

- Por mujeres: A pesar de que su indecisión me provocaba cierto enfado de manera regular, la señorita “Pecas” también contó con mi interés y mi ficticia preocupación hasta el final de la serie, cuando el destino le había jugado tantas malas pasadas que ni siquiera ella sabía quien era. Desde entonces he tenido el placer de conocer a LaDonna, Toni y Jeanette en Treme, Cathy Jamison en The Big C o Alicia Florrick en The Good Wife. Esas son mujeres con historias, con ganas de ser ellas mismas les pese a quien les pese, luchadoras, valientes y decididas, dispuestas a no dar un paso en falso por culpa de un hombre, de la vida o del destino.

- Por diversión: Aunque tenían su gracia las aventuras de Hurley y Jin, aunque Desmond y Charlie aportaban su buena dosis de “britanismo” nada es comparable a Shameless, en su versión americana (que es la que ha visto), o Misfits. La primera por su desvergüenza, por el surrealismo de ciertas  situaciones llevadas al límite más propias del descaro británico de la serie original, que de la corrección política que tanto se predica en los Estados Unidos. La segunda por su acento, y el de Lauren Socha, por su descaro y su juventud, por el deseo que por momentos sientes de tener tu propio superpoder o de no tenerlo.

- Por “la familia”: Aunque dependía mucho de la temporada y del lugar que los propios personajes deseasen ocupar, en ocasiones uno podía encontrar en Lost el reflejo de una familia, con su abuelo cascarrabias, su hija díscola y su tío sinvergüenza. Yo en un año he conseguido encontrar dos a las que aprecio y adoro sin comparación; los Taylor de Friday Night Lights y los Soprano de…. The Sopranos, of course. Vaya por delante que no he terminado ninguna de las dos series (3ª y 5ª respectivamente) pero que cualquiera de las dos me serviría como “grupo de gente a la que querrías como tu propia gente”. Sí, a los Soprano también ¿qué pasa?

Estos seis puntos se dividen en tres: el que no encuentra una serie es porque no busca lo suficiente y porque no es consciente de que al igual que no hay dos personas iguales, no hay dos series iguales; dudo mucho que nadie cree, mantenga y resuelva una serie como lo hicieron los creadores de Lost, para bien o para mal, y buena parte del éxito de la isla residió en su trascendencia, así que depende de nosotros mismos que vuelva a haberla.

Globos de Oro: Interrumpimos la emisión


Escribo esto mientras las buenas gentes del mundo de la televisión y el cine siguen en el Beverly Hilton aplaudiéndose cada cinco minutos, sin necesidad de saber porqué, sin posibilidad de comer algo de lo que valientemente les han puesto en la mesa. Y cuando no se ha cumplido la hora de ceremonia he decidido que me voy a la cama, y que no habrá post sobre premios, porque los premios no se lo merecen. Porque los premiados tampoco.

Como no tengo que rendir cuentas a nadie, alegremente voy a reconocer que la decisión de invertir mi tiempo en la cama la he tomado cuando Buscemi ha subido dos veces en cinco minutos al estrado, una por su reconocido trabajo como mafioso sin escrúpulos, personaje que no se parece en nada a ninguno de sus interpretaciones previas, y otra por Boardwalk Empire,  incomparable a cualquier otra serie del año, a cualquier otra historia de mafiosos…. Si, es cierto, me lleva la ira y en las últimas cuatro líneas sólo hay ironía y sarcasmo, pero es que me parece tan terrible que ni siquiera la prensa extranjera imparta cordura…. Aunque claro, con los últimos escándalos, ya estábamos prevenidos.

Para aquellos que esperaban el post sobre los premios, conozco un montón de webs a las que podéis acudir, yo os recomiendo a los chicos de vayatele que a estas horas están comentándolo en un entretenido y participativo chat. Para los que habéis entrado por la curiosidad de conocer mi opinión, añadiré que se han perdido grandes oportunidades para premiar grandes temporadas y mejores actuaciones. Me duele lo de la Marguiles (The good wife), pero no he visto Sons of Anarchy más allá del tercer capítulos y siempre he oido hablar bien de Katey Sagal. Pero lo de el actor de drama, desaprovechando a Cranston (Breaking Bad), a Hamm (Mad Men) o a Hall (Dexter) y lo de la serie, premiando (y nominando, que esto ya viene de lejos) a lo que se estrena en el último trimestre, olvidando todo lo anterior, simplemente dibuja a la industria televisiva como una empresa sin memoria y sin rasero. En fin, ahí les dejo, dándose
jabón y vanagloriándose de que la tele ha reconocido el talento de Scorsese más rápido de lo que lo hizo el cine. Y Sorkin recogiendo el premio al mejor guión de película. Me alegro por él.

Pero preferiría que cada uno volviese a su tarea.

P.D: Más allá de aprender a no perder el tiempo con estas cosas, los premios a mejor actor y actriz de miniserie o película para televisión son una razón más para ver a Claire Danes haciendo de Temple Grandin y al gran Al Pacino haciendo de Doctor Kevorkian en You don´t know Jack.

Desde el salón de su casa, con cariño, esta humilde y decepcionada fanática despide la conexión.