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El inesperado regreso de Ripper Street


El asesino en serie más desconocido de la historia de la humanidad es una excusa tan buena como otra cualquiera para crear una serie. Y los crímenes que perpetró Jack el Destripador a finales del siglo XIX fueron la excusa perfecta para crear Ripper Street, una producción interesante y atractiva que se centra en el trabajo de los comisarios y policías de uno de los barrios más pobres de Londres, Whitechapel, que tienen que vivir con el estigma de no haber capturado al hoy todavía desconocido criminal. Emitida por la BBC, y su filial norteamericana, la serie creada por Richard Warlow fue cancelada tras dos temporadas, pero regresará éste viernes, 14 de noviembre, gracias al fervor creativo de Amazon, que además de sus propias series ha decidido apostar por el regreso de esta producción que para muchos fue injustamente cancelada.

Y es que las andanzas del metódico y reservado Inspector Reid, su fiel compañero el detective Drake y el descarado Matthew Judge, médico y forense para la ocasión, encontraron en los fans de las series policíacas, los seguidores de las de época o en aquellos que simplemente buscaban una buena producción, un público fiel que cada semana esperaba saber más de las vidas de estos tres hombres. Porque a pesar de que nada más se supo del temido Jack, seguía habiendo criminales en las calles de Londres, y juntos trabajan para ponerlos entre rejas. Pero además, cada uno de ellos tiene que lidiar con sus vidas, que no son especialmente tranquilas. El Inspector Reid, interpretado por Matthew Macfadyen, trata de revivir su matrimonio, en crisis desde que desapareciera su única hija. Reid no pierde la esperanza de encontrarla con vida, pero su mujer no lo cree posible y se dedica por completo a ayudar a mujeres maltratadas. El veterano Drake, Jerome Flynn, representa la fuerza bruta del equipo, pero cuando se encuentra fuera de servicio trata de encontrar una mujer con la que compartir su vida. Por último, Judge es un norteamericano vividor lleno de vicios, que se une a Reid a regañadientes, porque obviamente cualquier cosa es peor que pasar el día en el burdel que dirige Long Susan, su mujer.

Dos temporadas y dieciséis episodios después, Ripper Street regresa para alegría de sus seguidores, que en su día pensaron que no volverían a ver el semblante serio de Reid paseando por las oscuras calles de Whitechapel. La acción se retoma cuatros años después del final de la segunda temporada, y el trío de protagonistas hace tiempo que dejó de ser tal. Y a la vista del trailer y de las primeras críticas, parece que la producción regresa en buena forma, y que nunca estuvo en el cajón de las series suspendidas. El mal que campa a sus anchas por las calles de este peligroso barrio volverá a unir a Reid, Drake y Judge y parece que los tres están dispuestos a darlo todo para terminar con la violencia y el crimen. Desde aquí sólo nos queda agradecer a Amazon la apuesta y esperar que el regreso esté a la altura de las expectativas, esas que se crean cuando te dicen que regresa algo que creías que no volverías a ver.

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Sherlock en la pequeña pantalla


Entre las variadas efemérides literarias que hemos celebrado este 2012 que ya termina, una de la últimas en llegar ha sido el 125 aniversario de la publicación, en el Beeton’s Christmas Annual británico, de Estudio en Escarlata, la obra con la que el mítico Sherlock Holmes llegaba al mundo literario. Escrita por Sir Arthur Conan Doyle, la novela ha sido adaptada en dos ocasiones para la gran pantalla y otras dos para la televisión. La última de ellas a cargo de Steven Moffat, que hizo una adaptación libre que Benedict Cumberbach y Martin Freeman llevaron a la televisión gracias a la BBC. Pero el detective más conocido de la literatura mundial ha aparecido en la pequeña pantalla en más ocasiones, e incluso hoy, a la vista del éxito obtenido por la producción de la cadena británica, es un recurso para las cadenas, confiadas en su éxito intrínseco.

Sherlock: A Study In Pink

La última cadena en subirse al carro de la deducción, la observación, las pistas y los detalles ha sido la CBS, con Elementary. La serie protagonizada por Lucy Liu y Jonny Lee Miller, da una vuelta de tuerca más al personaje creado por Sir Arthur Conan Doyle en la Inglaterra de finales del siglo XIX, y lo sitúa en el Nueva York del siglo XXI, donde Watson es una mujer, y el excéntrico protagonista, un hombre brillante que acaba de salir de rehabilitación. Las buenas críticas cosechadas por la adaptación británica, han puesto aún más alto el listón para la serie de la CBS, y numerosos medios de comunicación se hicieron eco de las declaraciones de Benedict Cumberbatch sobre Elementary. A pesar de que posteriormente rectificó, diciendo que lo que detestaba era el hecho de que les comparasen porque son amigos, el intérprete comentó en una entrevista que las razones por las que Miller aceptó el personaje fueron puramente económicas.

Pero esta moda, como todas, no es nueva, y antes de que la BBC se interesase por recuperar las creaciones más conocidas de Sir Arthur Conan Doyle,  televisiones de todo el mundo ya habían buscado inspiración en sus libros. A finales de los años setenta, la Televisión Soviética emitió Las aventuras de Sherlock Holmes y el Dr. Watson, una serie compuesta por once películas para la televisión en la que Vasily Livanov daba vida al popular investigador. Por su parte, en 1984 fue la británica ITV la cadena encargada de emitir Sherlock Holmes, una adaptación compuesta por 41 episodios en los que, a lo largo de diez años, se trató de adaptar cada uno de los misterios publicados por el escritor escocés.

Las historias del investigador de Baker Street no solo han cobrado vida gracias a personajes de carne y hueso. A mediados de los ochenta, y de la mano de un estudio japonés, las aventuras de Sherlock se trasladaron a un mundo imaginario repleto de perros antropomorfos en Sherlock Hound. Precisamente en el país nipón no han permanecido ajenos al éxito del Sherlock de la BBC y recientemente se ha publicado un comic manga con ilustraciones de Cumberbatch y Martin Freeman, los actores protagonistas. Sea como fuere, quién le iba a decir a Doyle que más de un siglo después, su personaje más famoso iba a seguir estando de moda.

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Accused, la última joya británica


No sé vosotros, pero a mí cada vez me cuesta más encontrar una serie que me conquiste, me deje con la boca abierta y al finalizar me de ganas de aplaudir… E incluso podría atreverme a decir que en los últimos seis meses no ha habido ninguna producción nueva que me reafirme en ese mantra tan seriéfilo “Las series son mejores que el cine” y similares. Claro que si no estoy atenta, es posible que pase. Por fortuna, el destino quiso que la semana pasada, no sé gracias a quién pero desde aquí redundantes gracias, leí sobre Accused, la segunda entrega de una miniserie británica que fue emitida a mediados de agosto por la BBC. Cierto es que las producciones británicas tienen una dosis de dramatismo mayor que las americanas, pero la necesidad de probar no entiende de cielos plomizos, sentimientos contenidos y caracteres reservados. Afortunadamente.

Accused es una creación en formato miniserie de Jimmy McGovern estrenada en 2010 y que este verano ha contado con una nueva entrega, que paso a comentar. Formada por cuatro episodios, el primero independiente de los demás, esta producción plantea las historias de cuatro personas que están siendo juzgadas por diversos delitos. En cada capítulo el espectador descubre los hechos que llevan al protagonista a encontrarse entre rejas, mientras asistimos al juicio en el que se decidirá si continúa en prisión. El episodio finaliza con el veredicto del juez, el único personaje que aparece en todos ellos.

- Tracie´s Story. Un comienzo sorprendente en el que el espectador trata de asimilar que los míticos personajes a los que ha dado vida Sean Bean últimamente (Game Of Thrones), no tienen nada que ver con el profesor transexual (la rubia de la foto) protagonista de ésta historia a la que no puedes evitar engancharte. La personalidad de Simon, que así es como se llama el profesor, es tan atractiva como preocupante y gracias a un montaje que mantiene su calidad en el resto de los episodios, en los minutos finales es inevitable sentirse angustiado por el devenir de este hombre tan tozudo y como sensible. Tan brillante como la actuación de Bean es la de Stephen Graham (Snatch) aunque para mí es el primero el que gana la partida con la última secuencia dentro de la Corte. A pesar del sofocante paseo. Su fotografía y sus diálogos complementan esta maravilla que para mí es el mejor de los cuatro episodios.

- Mo and Sue´s Story. Otros sin embargo prefieren esta historia, asentada sobre dos mujeres, Mo y Sue, amigas y compañeras de trabajo, a las que el destino convierte, de la más estúpida y paradójica de las maneras, en irreconciliables enemigas. Al terminar el capítulo, resulta casi imposible no recordar que historias como las de Mo, las podemos encontrar en algunos de los peores asesinatos de éste o de cualquier otro país. El trabajo de las dos actrices principales, Anne-Marie Duff y Olivia Colman, así como el de Ruth Sheen, que encarna a la madre de la primera, dibuja un espléndido retrato del dolor, la condición humana y la amistad, sobre un paisaje desasosegante que ninguno querríamos para nosotros. Para finalizar, casi resulta imposible no enfadarse con lo injusto de un sistema en el que los instigadores de la situación siquiera llegan a sufrir levemente las consecuencias de sus actos.

- Stephen´s Story. Los fans de la alocada Misfits pueden disfrutar en éste capítulo de Robert Sheehan y sus grandes dotes interpretativas. El carismático actor se hace cargo del papel principal, Stephen, un joven emocionalmente inestable al que la muerte de su madre sumerge en una profunda espiral paranoica. Otra actuación brillante en la que el desequilibrio emocional juega una importante baza a la hora de juzgar todo lo que pasa entorno al protagonista, una atmósfera asfixiante en la que resulta difícil no imaginarse un trágico final. Sin embargo ésto no juega en su contra, y al final del episodio resulta inevitable sorprenderse y volver a plantearse cada una de las secuencias a las que acabamos de asistir.

-Tina´s Story. Por si teníamos poco con los tres capítulos anteriores, en el cuarto nos sumergimos por completo en el sistema carcelario británico, de la mano de Tina, una oficial de una prisión de menores a la que un descuido ajeno le hace replantearse su trabajo, un hecho que puede acabar costándole la cárcel. Una vez más, la trama se construye sobre un personaje que parece indefenso, un simple espectador de los hechos que suceden a su alrededor. Y como no, la ética y la justicia se ponen sobre la mesa, planteando un interesante debate acerca del sistema judicial, las consecuencias de nuestros actos y la condición humana.

Accused es en definitiva esa serie imprescindible que todos los amantes de la buena televisión deben ver y que no debe faltar en esa carpeta en la que todos guardamos las recomendaciones con las que sabemos que no vamos a fallar. Y también es esa producción que, inevitablemente y una vez más, te lleva a preguntarte por qué nosotros, que sólo vivimos a unos miles de kilómetros de los británicos y disfrutamos de un mejor clima, no sabemos/podemos/queremos hacer “cosas” como ésta. Véanla, hagan el favor.

Querida Romola Garai:


En los últimos meses eres para las series de televisión británicas un ingrediente imprescindible que añade valor a sus ya de por si preciados productos. A pesar de tu juventud somos muchos los que admiramos tu extensa carrera que se reparte, con más aciertos que errores, entre el cine y la televisión: Vanity Fair, Atonement o el innecesario remake de Dirty Dancing te dieron a conocer en la gran pantalla, mientras que británicos y seriéfilos en general te conocemos por tus destacados papeles en Emma, The Crimson Petal and the White y The Hour. Con tu pelo rubio, tu  cara limpia y tus labios carnosos tan pronto interpretas a Cordelia, como te metes en la piel de Cassandra Mortmain o das vida a una joven productora de la BBC en la crisis del Canal de Súez.

Y es en esta última, en The Hour, donde me has ganado para la causa, interpretando a la perseverante y enamoradiza Bel Rowley. Con Ben Whishaw y Dominic West como compañeros de reparto destacados, la serie de seis capítulos de duración y que ya ha confirmado su segunda temporada, ofrece a los espectadores un interesante triángulo amoroso envuelto en intrigas políticas y misteriosas muertes. Si al cocktail se le añade un toque años cincuenta y el atractivo de los espías de la época, el último estreno del verano de la BBC se convierte en un producto que ha finalizado cumpliendo las expectativas. A pesar de no ser muy Mad Men y sí un poco Rubicon y Studio 60.

Un papel más que sumar a tu fructífera carrera en el mundo de las miniseries que inauguraste en 2005 interpretando a Mary Bryant, una convicta de Cornwall enviada a Australia en el siglo XVII, en la producción australiana The Incredible Journey of Mary Bryant. En 2008 participaste en Great Perfomances, un programa legendario de la PBS en el que interpretaste a Cordelia en el episodio correspondiente al Rey Lear de Shakespeare. Por aquel entonces ya eras conocida por los amantes del cine gracias a la adaptación cinematográfica de la novela de Ian McEwan, Atonement, que recibió muy buenas críticas. Un año después llegaría Emma, la adaptación de la novela de Jane Austen en la que compartías cartel con Jonny Lee Mille y Michael Gambon, y el comienzo del idilio con la BBC. En The Crimson Petal and the White rejuveneciste con maldad e inocencia, al igual con The Hour te conviertes en la productora que todas quisiéramos ser y la mujer que nunca seremos.

Celosa de tu intimidad como eres, poco se puede comentar de tu vida privada, como tampoco se puede hacer de tus próximos proyectos, que no parecen ir más lejos de un par de películas británicas. Y hasta que regrese The Hour supongo que te dedicarás a cultivar tus mayores aficiones, cocinar y viajar, mientras quizá descubras el guión o la historia que te gustaría dirigir algún día. Hasta entonces, take care Moneypenny.