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Bandas Sonoras: Better Call Saul


Entre las muchas virtudes de la serie madre, Breaking Bad, se encuentra su excelente banda sonora, y vistos los dos primeros episodios parece que también escucharemos buena música en la producción protagonizada por Bob Odenkirk. Así que cada semana podréis encontrar aquí los temas que suenan en cada nuevo episodio de Better Call Saul, que como es costumbre también formarán parte de una lista en Spotify, ésta. La primera de las canciones, el tema escrito por Junior Brown en honor del abogado, aún no ha sonado en la serie pero no podía faltar en la lista y la encabeza. El resto son los siguientes:

S01E01. Uno.

En el brillante comienzo del episodio piloto, en blanco y negro, no escuchamos una palabra hasta que aparece la cabecera. Y a cambio podemos escuchar el tema de The Ink Spots, Address Unkwon, que en 1939 alcanzó el número 1 en las listas de temas pop norteamericanas. Cuando Saul y los gemelos ejecutan su plan contra Betsy Kettleman podemos escuchar el tema Milestones, presente en el disco del mismo nombre del grupo de música electrónica y funk Shook. Para finalizar, cuando Saul llega al salón de belleza de la Sra. Nguyen de fondo se escucha al cantante italiano Massimo Ranieri cantando Se bruciasse la città.

S01E02. Mijo.

Durante la cita en la que el bueno de Jimmy no puede dejar de pensar en los grisines del compañero de barra, y en las piernas de los dos gemelos, suena el tema compuesto en 1958 por el pianista mexicano Juan Gª Esquivel, que lleva por título Boulevard Of Broken Dreams. Posteriormente, mientras la ficción nos muestra como se adapata McGill a su papel de abogado de oficio, y se mueve como pez en el agua por la corte, esuchamos una de las partituras más conocidas de Las Cuatro Estaciones de Antonio Vivaldi, el Concierto “alla rustica” para cuerda y continuo en sol mayor RV 151.

S01E03. Nacho.

Cuando Jimmy McGill se adentra en el desierto de Nuevo México, convencido de que los Kettleman en realidad no se encuentran en peligro, podemos escuchar el Find Out What’s Happening, compuesto por Jerry Crutchfield en los años sesenta y grabado por Elvis en 1973. Antes de que el rey del rock lo incluyese en uno de sus álbumes, fue inmortalizado tal y como lo escuchamos en la serie, interpretado por Bobby Dare, que llegó a alcanzar el número 15 en las listas de éxitos country en 1968 con éste tema. (En la lista de Spotify he incluido la versión de Elvis ya que la de Dare no aparece en la aplicación.)

S01E04. Hero.

En su lucha por mantener en pie su valla publicitaria, Jimmy McGill no renuncia a ninguna medida y queda muy claro en este episodio. Cuando se encuentra al teléfono tratando de eliminar la orden de cese escuchamos Unsquare Dance de Dave Brubeck, mientras que cuando le vemos calculando los beneficios que le reportará su plan, suena Battle Hymn of The Republic, interpretada por Herbie Mann. En el momento de relax de Jimmy, escuchamos de fondo Listen de la mítica banda de los setenta Chicago.

S01E05. Alpine Sheperd Boy. 

Ahora que ya ha conseguido darse a conocer, Jimmy tiene nuevos clientes y durante su reunión con el independentista, suena Mozart para el drama jocoso estrenado en 1790 Cosí fan tutte. Mientras el protagonista visita el geriátrico e intercambia unas palabras con los residentes suena el tema instrumental The Third Man, de la Malcolm Lockyer Orchestra.

S01E06. Five-O.

En este episodio tan especial en el que por fin conocemos un poco mejor el pasado de Mike escuchamos un par de temas. El primero de ellos, cuando Mike entra en el bar, es Hold On Loosely de la banda de rock sureño 38 Special. En el flashback en el que el personaje de Jonathan Banks se cuela en el coche de policía, suena de fondo el tema de la Creedence Clearwater Revival It Came Out of the Sky.

S01E07. Rico.

Mientras Jimmy se encuentra enfrascado en la investigación de los papeles de sus clientes, que le llevarán a una sorprendente y fantástica conclusión, suena la pieza instrumental de Galt MacDermot, Coffe Cold.

S01E08. Marco.

Despedimos la temporada con el episodio más musical hasta ahora. En el arranque del episodio, con la escena del bar, de fondo podemos escuchar Polk Salad Annie de Tony Joe White, y Mercy, Mercy, Mercy de The Buckinghams. Cuando regresa, unos años después, al mismo lugar en el que se despidió de Marco, la canción que escuchamos es Season of the Witch con Al Kooper, Mike Bloomfield & Stephen Stills. Para ambientar el montaje de escenas en las que la pareja de amigos retoma su carrera delictiva, el tema utilizado es Banzai Pipeline de Henry Mancini, y para cerrar el episodio escuchamos, primero en boca de Jimmy, los acordes iniciales de la archiconocida Smoke on the Water.

 

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Better Call Saul: los fundamentos de Goodman


Una sala de vistas de un juzgado norteamericano repleta de gente en silencio. El fiscal, inquieto, mira al juez buscando explicaciones. Los miembros del jurado permanecen sentados a la espera de que algo termine con el mutismo reinante. Pero no hace falta. Con un simple gesto del juez, el alguacil de la sala se levanta de su silla. En la siguiente secuencia la acción se traslada a un baño público, donde un hombre trajeado ensaya sus argumentos mientras parece esperar la respuesta de su sombra, que se refleja en los urinarios. En apenas unos segundos es evidente que estamos frente a un individuo inseguro, capaz de detener el ritmo de la Corte para asegurarse de que su trabajo es eficaz, aunque simplemente se quede a la altura del caso.

Éste infeliz abogado, que luce un peinado cuidado hasta el milímetro y viste un traje que no parece suyo, es un personaje conocido para los amantes de las series de televisión, es Saul Goodman. Pero el ambiente que el envuelve está lejos de ser el de la producción que le vio nacer, Breaking Bad, en la que se encargaba de ser el componente cómico de la historia. Y eso es porque una vez terminada la exitosa y premiada serie, AMC, su cadena responsable, ha decidido apostar por el peculiar picapleitos creando una producción sobre él, Better Call Saul. Como es evidente, el Saul que nos encontramos en la nueva creación de Vince Gilligan y Peter Gould, no es el Saul que los espectadores conocimos en el octavo episodio de la segunda temporada de Breaking Bad.

“Hola, soy Saúl Goodman ¿sabía que usted tiene derechos? Lo dice la Constitución y yo también. Creo que hasta que se demuestre la culpabilidad cada hombre, mujer o niño de este país es inocente. ¡Y por eso lucharé por ti, Albuquerque. ¡¡Mejor llama a Saúl!!”

La serie, que se estrenó anoche en Estados Unidos y hoy ya estará disponible en Movistar Series, se traslada al año 2002, seis antes de conocer a Walter White. Por aquel entonces Saul Goodman era, en realidad, Jimmy McGill. Y es que, tal y como confiesa el abogado en su primer encuentro con el poderoso narcotraficante, un buen día Jimmy McGill decide dejar de ser él, para convertirse en el letrado de los anuncios, Saul Goodman. Pero ¿qué provoca éste cambio? ¿fue siempre tan deslenguado y cínico? ¿cómo aprendió a tratar de tú a tú a los criminales más peligrosos?

En Better Call Saul el espectador se encuentra con una cara conocida pero una personalidad difícilmente reconocible, que además lleva una vida diferente a la que nos tiene acostumbrados. McGill se mueve por el Albuquerque colorido y luminoso de su serie madre, pero lo hace llevado por la desesperación, en un coche destartalado que ensombrece aún más su fachada gris y taciturna. La metamorfosis que experimenta éste ser deprimente hasta convertirse en el abogado exitoso y criminal es el eje conductor de la serie, que no duda en recurrir al universo de Breaking Bad para mantener el nexo común y satisfacer a los más fanáticos.

“Te proporcionaré la mejor defensa penal que ese dinero (cuatro mil dólares) puede comprar.”

La apuesta de Vince Gilligan y Peter Gould por regresar al pasado reinventa un personaje al que su carácter protagónico le otorga un universo propio hasta ahora desconocido. Siendo un personaje secundario, en Breaking Bad no había tiempo (ni necesidad) de contarle al espectador de donde venía o con quién vivía ese abogado que sin miramientos se atrevió a decirle a White que quería hacer para él lo que hacía “Tom Hagen para Vito Corleone”. Pero todo el mundo tiene su historia, que está determinada por las circunstancias en las que se ve obligado a vivir.

En el primer episodio de la nueva producción de AMC, McGill bordea los límites de la desesperación con cada uno de sus actos, dibujando una atmósfera oscura y lastimera que se acerca al extremo de la vulgaridad cuando el protagonista regresa a casa. Hasta ese momento el abogado ha peleado por sus cheques, ha perseguido a posibles clientes y ha comprobado como, día a día, las facturas se acumulan. De mal en peor.

Walter White – ¿Y si le conseguimos un abogado de verdad? ¿Qué diablos es esto? ¿Este es a quien vamos a contratar?

Jesse Pinkman – ¿Me tomas el pelo? Este es el tipo que necesitas. Este es el abogado que contraté. ¿Te acuerdas de Emilio? Este tío le sacó de la cárcel ¡¡dos veces!! Es como Houdini. En serio, cuando las cosas se ponen difíciles no necesitas un abogado criminalista ¿vale? Necesitas a un abogado criminal. ¿Sabes lo que digo?

Para Gilligan, su nueva creación es “una forma muy divertida de llegar al fondo de un personaje.” Para Gould “no es una serie de abogados, es una serie criminal.” Y es en los matices, como en el de las palabras de Jesse cuando trata de convencer a Walter de que es el abogado que necesitan, donde reside la capacidad de la producción de ser algo más que una serie derivada o la historia de un peculiar abogado. Porque lo criminal, además de ser aquello destinado a perseguir y castigar un crimen, también define a aquel que lo ha cometido.

Al igual que Breaking Bad narró el descenso a los infiernos de Walter White, es lógico pensar que Better Call Saul emprenderá el mismo viaje con Jimmy McGill, encontrando en Saul Goodman su propio Heisenberg. Pero en la televisión de hoy en día eso no es un problema, y ahí están Vic Mackey, Don Draper y el propio White para confirmarlo. Gilligan y Gould manejan con destreza las artes de la evolución en personajes poco comunes, y han visto en Goodman un aspirante solvente a ese grupo tan querido como moralmente reprobable.

La AMC, ansiosa por encontrar el relevo de sus grandes series, también creyó en el proyecto, que cuenta con el respaldo de la legión de seguidores de la serie madre. Pero todos ellos son conscientes de lo difícil que será cumplir con las expectativas propias de una producción derivada de una serie de éxito. Por delante quedan diez episodios y una segunda temporada confirmada. De momento, en su arranque, Better Call Saul no es mejor (ni peor) que Breaking Bad. Pero sí parece que se vale por sí misma con eficacia y funciona. Que, para empezar, es todo lo que necesita una buena historia.

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Bandas Sonoras: The Divide


A pesar de que The Divide ha sido uno de los estrenos más discretos e incomprendidos de 2014, la producción de Tony Goldwin y Richard LaGravenese relata una interesante historia y cuenta además con una interesante banda sonora que quiero compartir con vosotros. A pesar de ser sólo ocho episodios, en cada capítulo podemos encontrar temas atractivos y a menudo poco conocidos. Los podéis encontrar en ésta lista de Spotify, y por capítulos, a continuación. ¡¡Espero que os guste!!!

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S01E01. The Ways Men Divide. La primera canción que escuchamos en la serie, Quiet Dog, corresponde al cuarto disco del cantante neoyorquino de hip-hop Mos Def, titulado The Ecstatic y suena cuando Christine conduce mientras habla por teléfono con Danny. Posteriormente, cuando Clark y la joven aspirante se ocupan del caso de Bankowski y también utilizan el teléfono escuchamos Push Up the Beat, del disco de Lee Baker y Laura Vane perteneciente a la banda sonora del reality Dance Moms. Por último, en el primer episodio también escuchamos A Quiet Darkness del grupo indie de Chicago Houses, que suena durante la apelación a la pena de muerte.

S01E02. No Such Thing as Justice. En el segundo episodio, que originalmente se emitió junto a el primero, volvemos a escuchar la canción de Houses. Después, cuando Christine comenta con Clark los resultados de la prueba de ADN, suena Run Your Life Away, del grupo de rock The Romeos.

S01E03. Facts Are The Enemy. El ataque a las oficinas del Innocence Project, y la escena posterior, está ambientada con el tema That’s How We Do It, de la banda londinense denominada Us3. Posteriormente, cuando el personaje de Clarke Peters se encuentra frente a la chimenea junto a las cenizas de su mujer escuchamos Misty Blue, cantado por la inigualable Etta James.

S01E04. Never Forget. La escena en la que Christine se enfrenta a su examen está ambientada con el tema Ain’t No Love in the Heart of the City, una canción escrita por Michael Price y Dan Walsh que fue grabada por primera vez por el cantante de blues conocido como Bobby “Blue” Bland, y ha sido versionada por más de una veintena de artistas.

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S01E05. I’m For Justice. Al comienzo del episodio suena All Alone del compositor de folk experimental originario de Manchester David O’Dowda.

S01E06. And the Little Ones Get Caught. Mientras Christine y Terry comparten un paquete de tabaco en la puerta trasera del bar en el que trabajan, podemos escuchar de fondo I’ll Be Near del compositor angelino Casey Hurt. Posteriormente, cuando Clark es golpeado a la salida de las oficinas el tema elegido es Darkest Light del compositor inglés Jono McCleery.

S01E07. I Can’t Go Back. Adam sale a correr para olvidarse de los problemas y le acompaña el tema de Elizabeth Cook titulado If I Had My Way, I’d Tear This Building Down, presente en su disco de 2012 Gospel Plow.  También suenan en este episodio, aunque no están presentes en la lista de Spotify, Bad Indian de Lazer Crystal, mientras Eric Zale se coloca y Just Like That de Trump, cuando Terry se une a la pequeña fiesta.

S01E08. To Whom Evil is Done. Danny y el tío Bobby se reunen en el bar con Eric, y para deleite del personaje interpretado por Reg E. Cathey, en el local suenan famoso Use Me de Bill Withers y Whatcha See Is Whatcha Get, que el grupo de soul de Detroit The Dramatics situó en el número uno de las listas de R&B en 1971. Para finalizar, mientras Trey llama a su madre y Christine regresa a casa el tema escogido es You Love Will Blow Me Away When My Heart Aches de Son Little, anteriormente conocido (o no) como Aaron Livingston. En el capítulo también se escucha, aunque no está presente en la lista, Bobblehead Girl, del disco de Danny Chaimson & The 11th Hour titulado Young Blood, Old Soul.

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The Divide: la justicia en manos de los hombres importantes


“No me gusta cuando la ley es manipulada por hombres que se creen más importantes que otras personas. Como mi padre, como usted. Odio su arrogancia, odio que se sientan a salvo, odio que se sientan con derecho a sentirse a salvo. Quiero hacerlos sudar. Aunque ganen. ¿Usted no?”  Christine Rosa.

The Divide es una de esas producciones que van más allá de una simple sinopsis. Porque explicar su trama diciendo que es una serie sobre la aparición de nuevas pruebas en un importante caso de asesinato múltiple, es como tratar de explicar qué es una playa y quedarse únicamente con que hay arena. Es cierto que las nuevas pruebas son la razón por la que la vida de los protagonistas da un vuelco, pero para llegar hasta ahí ha habido que guardar muchos secretos, contar algunas mentiras y hacer sacrificios.

Christine Rosa es una estudiante de Derecho que emplea su tiempo trabajando en una organización caritativa que defiende a aquellos que no pueden pagarse un abogado, y lleva años leyendo las cartas que envía Terry Kucik, condenado hace más de una década por matar a una familia afroamericana de Philadelphia. Jared Bankowski, el compañero de aventuras de Kucik se convertirá en unos días en el primer ejecutado en el estado de Pennsylvania del siglo XXI, y la joven trata de encontrar una forma de detener el proceso y conseguir un aplazamiento. Pero el trabajo de Christine no es vocacional, no siente pasión por las leyes, sino que simplemente trata de conocerlas mejor para utilizarlas en favor de sus clientes. Y sin estar licenciada su cliente más importante es su padre, condenado a muerte por asesinar a su madre al marido de su exmujer en un presunto ataque de celos.

Adam Page es el fiscal de la ciudad de Philadelphia, un hombre con aspiraciones políticas que se hizo popular hace once años, cuando llevó a juicio a los asesinos de la familia Butler, Terry Kucik y Jared Bankowski. Page es un hombre importante en la comunidad afroamericana, que es mayoría en la ciudad y una de las más importantes del país, pero vive con el temor de que alguien quiera desacreditar su labor y terminar con su carrera. Por ello, lo que menos le apetece a este padre de familia casado con una abogada empresarial, es que el caso que le encumbró vuelva a ser noticia por la aparición de pruebas que perjudicarían su nombre y el de su padre. Isaiah Page, su padre, es tras una larga y costosa carrera en el cuerpo de policía, un importante  e inteligente comisario que nunca olvida las dificultades por las que tuvo que pasar por culpa del color de su piel.

Terry Kucik es el hijo único de una familia de clase media de Philadelphia, que ha pasado los últimos once años entre rejas, acusado de un crimen que dice no haber cometido. Allí Kucik tiene que elegir el bando al que pertenece, especialmente porque no es muy querido entre los presos afroamericanos, y una esvástica dentro de un trebol de cuatro hojas es la tarjeta de presentación que ofrece su mano izquierda. Pero Kucik no se rinde, y mientras trata de mantenerse con vida intenta llamar la atención de la Innocence Initiative, una organización (basada en una entidad real)  que se ocupa de aquellos que buscan un juicio justo. Su perseverancia, y la necesidad que tiene Christine de encontrar una causa por la que luchar, le permitirán, más que buscar justicia, plantear todos los interrogantes que le han acompañado durante su larga estancia en la cárcel.

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Aunque los deseos de justicia impregnan todas las historias que conforman la serie, The Divide, que podremos ver en España a partir del día 4 en AMC, es algo más que una serie de abogados, una crítica al mejorable sistema judicial norteamericano o un alegato contra la pena de muerte. La producción creada por Richard LaGravenese y Tony Goldwin plantea una historia interesante que indaga en las entrañas de la justicia lejos de los juzgados y los abogados, dominadas por las ansias de poder de dos hombres que en pleno siglo XXI se convierten en los señores feudales de Philadelphia, dispuestos a cualquier cosa con tal de seguir siendo invitado a fiestas de postín o fotografiándose con personalidades. Pero un joven ansioso por conocer la verdad once años después, siendo personas distintas en escenarios completamente diferentes, será el que haga temblar su poder y con ello el control de sus vidas.

Además de una historia atractiva que consigue atrapar al espectador desde el primer momento, otro de los aciertos de The Divide es su elenco, en el que podemos encontrar numerosas caras conocidas de la televisión. Marin Ireland, a la que recientemente hemos podido ver en Masters Of Sex o Homeland, interpreta a Christine Rosa, la joven apasionada que trata de encontrar un resquicio legal con el que cambiar el pasado. Chris Bauer (True Blood, The Wire) en el papel de Bankowski y Joe Anderson como Kucik son los hombres que fueron encontrados culpables del asesinato de la familia Butler, mientras que Clarke Peters (Treme, The Wire) interpreta a Isaiah Page, y Damon Gupton (Suits, Rake) se ocupa del rol de su hijo Adam. Paul Schneider (The Newsroom, Parks & Recreation), Nia Long (House of Lies), Adam Rothenberg (Ripper Street) y Reg E. Cathey (House Of Cards) son otras de las caras conocidas que tienen un papel importante en The Divide.
A pesar de que fue uno de los estrenos más discretos del verano, y que el anuncio de We TV de que no habrá segunda temporada no anima precisamente, siendo positivos parece obvio que The Divide tiene el honor de haber entrado en esa larga y llorada lista de series injustamente canceladas. Aunque nunca se pierde la esperanza de que alguien acuda a su rescate y le conceda la segunda temporada que debe a sus espectadores. Y que la propia serie se merece.