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Breaking Bad, artículos para una gran despedida


El momento más temido y más esperado por los breakingbadianos llegó el pasado domingo y los seriéfilos no hemos dejado pasar la oportunidad de rendir nuestro propio y merecido homenaje a una serie que ya se es Historia de la televisión. Más allá de los sesudos análisis o resúmenes del episodio final, aquí el mío, en las última horas se han multiplicado en la red los artículos y reportajes que homenajean a la  serie, rescatan sus mejores momentos, califican sus episodios o incluso se atreven a pensar cómo serán las vidas de los personajes dentro de una década. Así que he decidido dejar por aquí mi propia compilación de escritos en torno a Breaking Bad, porque nos han ayudado a los fans a saber más, a disfrutarla más y a que nuestro amor por la producción, por momentos, no tenga límites. Gracias a todos por compartir vuestras inquietudes, sentimientos y experiencias, porque cosas como ésta no saben igual si no hay con quién compartirlas.

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- El domingo por la mañana algunos ya comenzaron a decir adiós a la producción, y entre ellos estaba @Torllo que se adelantó unas horas al final para despedirse íntimamente en Tv Spoiler Alert del Sr. White.

- Ese mismo día los compañeros de Vaya Tele, de la mano de @Kyravms escribían sobre el periplo que Gilligan tuvo que recorrer hasta que consiguió que una cadena comprase la serie. Por cierto, de la mano de @Adriii también han hecho su propia selección de artículos dedicados a Breaking Bad.

- En Carrusel de Series @MoltisantiCarru ya tiene en marcha su habitual elección del mejor personaje de la serie. Y a pesar de ser previo al comienzo del último tramo de la temporada no me resisto a dejar aquí el enlace a sus Siete parodias de Breaking Bad para siete días.

- En el blog En Terra de Series su responsable, @mlagoa realiza un pequeño homenaje a los dos personajes principales, Walter y Jesse, escribiendo sobre los episodios decisivos en las historias de cada uno de ellos

Los medios con los que cuentan, perdón por la redundancia, los medios estadounidenses siempre han sido envidiables, pero aún más en ocasiones como éstas, en las que la imaginación, la valentía y el conocimiento juegan un papel decisivo. Por ello la selección es mayor, pero vaya por delante que creo que merece la pena.

- En Vulture me han llamado la atención tres artículos. El primero de ellos, especialmente por la selección musical que semana tras semana os he dejado por aquí, es una lista de otras canciones “blue” con las que Gilligan podría haber cerrado el episodio final. Precisamente el creador de la serie es el personaje principal de otra de mis elecciones, en las que recogen sus declaraciones en el espacio Talking Bad tras el episodio final. Y para terminar, éste extenso artículo de Adam Chandler en el que aprendemos algo más sobre Albuquerque y la importancia que la serie ha tenido en la ciudad.

- En The Hollywood Reporter me ha gustado especialmente, y más que nada porque hubiese pagado por estar allí, el reportaje que narra cómo fue el evento en el que el reparto asistió al visionado del último episodio con un grupo de fans, una fiesta que además sirvió para recaudar 1,8 millones de dólares que se destinarán a la asociación que dirige la mujer de Aaron Paul y que trata de combatir el acoso escolar. Más y mejores fotos del evento aquí. Ante la pregunta del ahora qué, respecto a intérpretes y creador, el magazine se preocupa por contarnos en ésta presentación fotográfica los planes de futuro de las estrellas de la serie, aunque resulta destacable la ausencia de Anna Gunn, que quizá se haya sentado en el sofá de su casa, junto a su Emmy a esperar algo que verdaderamente merezca la pena.

- Y no podía faltar el Entertainment Weekly con otros tres artículos dedicados a Breaking Bad. El primero de ellos es un laborioso ranking de los sesenta y dos episodios de la serie, que sitúa en el podio de honor “4 Days Out” (S02E09) “Face Off” (S04E13) y el ya legendario “Ozymandias” (S05E14). Con más humor, el semanario recoge en un simpático vídeo una de las señas de identidad de la serie, los incontables “bitch” que el personaje de Aaron Paul ha exclamado a lo largo de las cinco temporadas. Para terminar, no podría faltar el ejercicio de imaginación futurible, en el que Samantha Highfill se plantea cómo y dónde estarán los personajes de la serie dentro de diez años.

A pesar de que ya es feo auto-citarse una vez, voy a cometer la desfachatez de hacerlo una segunda, y os dejo también aquí mi guía turística para Albuquerque, para cuando nuestras posibilidades económicas nos permitan hacer el obligatorio peregrinaje  al escenario que tantas satisfacciones nos ha aportado a lo largo de estos seis años. Ha sido un placer vivirlo, contarlo, y por supuesto, que vosotros estéis aquí para leerlo. No por repetido es menos necesario: gracias Vince, Bryan, Aaron y demás equipo que con tanto cariño habéis hecho posible esta grandeza televisiva.

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Bandas Sonoras: Breaking Bad 4 (S05-II)


A pesar de que queda más por ver de lo que hemos visto, creo que es buen momento para comenzar a recopilar las canciones que nos van a amenizar el último tramo de Breaking Bad. Por supuesto, la lista se actualizará cada semana, probablemente los martes, y continúan estando vigentes las listas anteriores. Aquí la de las temporadas 1 a 3, aquí la temporada 4, aquí el primer tramo de la 5. Como siempre, podéis encontrar la lista completa en Spotify, mi nombre de usuario es AloFer, (buscar así: “spotify:user: Alo Fdez Larrechi”) y la cuarta lista con la banda sonora de la serie es ésta.

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Episodio 9: Blood Money.

Según retomamos la historia donde nos habíamos quedado, vemos a Hank tratando de asimilar lo que ha encontrado en el baño, y regresando, a duras penas, a la fiesta familiar. De fondo escuchamos If I Didn’t Love You  de Squeeze. Más tarde, mientras el propio Hank ordena las cajas y los archivos sobre el caso que le han traído sus compañeros, suena Wordmule, de Jim White. Durante el hilarante y trekkie diálogo de Badger y Skinny Pete escuchamos Where Is Santa Claus de Mr & Mrs. Yellowman. Para terminar, en la escena en la que Jesse espera en la entrada de la oficina de Saúl Goodman, podemos escuchar The Battle Hymn of the Republic de The Mormon Tabernacle Choir.

Episodio 10: Buried.

Sin duda alguna el tema más interesante de este episodio es en nuestro idioma. El encargado de ponerle voz a la lucha que Walt mantiene con los elementos a la hora de enterrar los contenedores con dinero es José Larralde, con el famoso loncomeo Quimey Neuquen. También podemos escuchar, ambientando varias escenas los temas instrumentales Loving You de Country Six Stringers y (These Are) The Young Years de Floyd Cramer.

Episodio 11: Confessions

En el capítulo que comienza con Todd, Kenny y el Tío Jack podemos escuchar, mientras los tres salen de  la típica cafetería de carretera el tema de Slim Rohodes titulado Gonna Romp ANd Stomp. Respecto a la música con la que vemos cómo Jesse se adentra en la casa de Walter, sólo podemos decir que es una creación del músico de Menphis Dave Porter, responsable de muchos de los temas que forman parte de la banda sonora creada expresamente para la serie.

Episodio 12: Rabid Dog

Mientras Walter se afana en eliminar todo rastro de gasolina del salón, algo imposible, y trata de construir un relato creíble que contar a su mujer y su hijo, al parecer también imposible, escuchamos el tema de la banda croata de rock instrumental The Bambi Molesters tiulado Chaotica, una canción que podemos encontrar en su tercer disco de estudio, titulado Sonic Bullets:13 From The Hip publicado en 2011.

Episodio 13: To’hajiilee

Tres de los cuatro temas que suenan en el capítulo (el cuarto ni siquiera es un tema la verdad) lo hacen en los cinco primeros minutos. Tras el encuentro de Lydia con el tío y el amigo de Todd, la comerciante internacional se queda a solas con el cocinero, y de fondo, mientras tratan de ponerse de acuerdo sobre el color y la pureza del producto, parece haber una radio encendida. Cuando el joven rubio le acerca la taza de té suena Oh Sherrie, del ex componente de Journey, Steve Perry. Una vez fuera, cuando Todd recibe la llamada desesperada de Walt, el tono que suena en el teléfono es la adaptación “telefónica” del tema She Blinded Me With Science, del músico inglés Thomas Dolby. Tras la conversación, y mientras el joven acaricia con su dedo los restos de carmín de su jefa, el tema que se escucha a lo lejos es Thunder Island de Jay Ferguson. La cuarta y última canción que “escuchamos” en éste episodio es el tono de móvil de Jesse cuando llega el mensaje que le ha enviado Andrea y que escucha Hank. Hello Kitty Wonderaldn (sic) convertido en un tema comercial por M3m.

Episodio 14: Ozymandias

Corregidme si me equivoco pero el único tema que suena en todo el episodio es aquel que ambienta, de forma brillante, el “paseo” que Walt se da por el desierto con su barril repleto de dinero después de que una de las balas impactase en el depósito de gasolina. Se trata del tema Take My True Love By The Hand, interpretado por el grupo neoyorquino formado a finales de los cincuenta The Limeliters. “Times are getting hard, boys / Money’s getting scarce / If things don’t get no better, boys / Gonna leave this place / Take my true love by the hand / Lead her thru the town / Saying goo-by to everyone / Good-bye to everyone.” Una vez más, un aplauso para Thomas Golubic, supervisor musical de la serie.

Episodio 15: Granite State

Se acerca el final y parece que la música incidental, propia de la serie, le gana terreno a las canciones que componen la banda sonora y que forman parte de una cuidada selección. En el penúltimo episodio podemos reconocer fácilmente dos de las composiciones de Dave Porter, The Long Walk Alone (Heisenberg`s Theme) y por primera vez en la serie, se utiliza la versión extendida del tema de la cabecera de la producción el Breaking Bad Main Title Theme. Ambas las podéis encontrar en el disco recopilatorio Breaking Bad: Original Score from the Television Series, publicado en agosto de 2012 y que podemos encontrar en iTunes y en Spotify. Y a pesar de no formar parte de la banda sonora de la serie, me gustaría incluir en la lista el tema con el que AMC promociona el final de la serie, tal y como comenta @mlagoa en su post sobre el último episodio. Se trata del primer tema del disco homónimo de la banda sueca Junip, titulado Line Of Fire. Preparen sus pañuelos señores, el final está ahí.

Episodio 16: Felina

Si Six Feet Under se despidió acompañada por Sia y su Breathe Me, y en The Sopranos eligieron el reivindicativo Don’t stop Believin’ de Journey, Breaking Bad ha dicho adiós a sus espectadores entonando el tema del grupo galés Bad finger titulado Baby Blue. “Guess I got what I deserved / Kept you waiting ther too long, my love / All the time withouth a word / Didn´t know you’d think that I’d forget or I’d regret / The special love I had for you, my baby blue.” Por otro lado, para comenzar el capítulo Golubic eligió el tema del legendario Marty Robbins titulado El Paso en el que narra la historia de un pistolero que se enamora de una mejicana llamada Felina. Si además escuchamos atentamente el conjunto de la letra, podremos descubrir algunas de las cosas  que nos aguardan a lo largo del capítulo, y ¿desterrar así la sesuda interpretación de los elementos químicos y el nombre del episodio? Para finalizar, (para siempre, sniff) lo haré con otro tono de móvil, en este caso el de Todd, que no oculta su platónico enamoramiento utilizando el tema Lydia the Tattooed Lady que hizo famoso en 1939 el gran Groucho Marx.

Aaron Paul, nuestro querido bitch.


Las criaturas de Twitter coincidiréis conmigo en que a veces te lías a marcar “tuits” como favoritos para leerlos más tarde, y en unos días la cosa puede irse de madre si tu conexión no es buena y no puedes ir echando un vistazo a eso que has dejado para después. Algo así me ha pasado en los últimos días y cual ha sido mi sorpresa que, tras revisarla, mi lista de favoritos me ha dejado clara una obsesión, Aaron Paul. Buena parte de culpa la tiene, lógicamente, el esperado regreso de la última temporada de la serie, para el que sólo quedan quince días, así como la incesante promoción y la relevancia que ha ido adquiriendo el propio actor con el paso de los años. Pero a la vista de las siguientes imágenes, la forma de ser y el sentido del humor que se gasta el intérprete nacido en Idaho, también son responsables de que los medios se fijen cada vez más en él. Desde aquí sólo queda esperar, como siempre, que la creciente fama no le convierta en un ser menos simpático, menos accesible o, simplemente, menos él.

 

 

Entre las múltiples entrevistas que está concediendo el actor, se encuentra la visita que Paul realizó hace unos días al programa de Jay Leno The Tonight Show. Allí, además de hablar de su boda, o de los tatuajes que él y Bryan Cranston se han hecho para recordar la experiencia breakingbadiana tuvó tiempo de sonrojarse al descubrir que el equipo del popular programa había escarbado lo suficiente en su filmografía como para encontrarse con el momento que precede éstas líneas. No salgo de mi asombro cuando pienso que hace unos años lo pudimos ver en la famosísima Beverly Hills 90210, y probablemente pensamos que, simplemente, era un personaje fugaz, con pinta de pringado, al que nunca volveríamos a ver.

 

 

Pero éste no es el único tonight show que ha visitado Aaron Paul en las últimas jornadas. En Conan, el intérprete al que también hemos podido ver puntualmente en ER, CSI: Miami, Bones, Veronica Mars o Big Love, comentó con el presentador los “problemas” que le da el carácter de su personaje, y especialmente el lenguaje que utiliza. Como muchos habéis recogido en vuestros Tumblr, Paul demostró tener muy buena memoria en la entrevista, al recordar algunos pasajes literales en los que utiliza la palabra favorita de Jesse (y la nuestra). Bitch. Pero también comentaron la fijación que los fans tienen (tenemos) con la palabrita en cuestión y las ridículas peticiones que tiene que atender, con gente deseando ver como salen de su boca las cinco letras. Parece que le costará mucho dejar de ser Jesse Pinkman. Y más si ya se presta a ello (muy fan del segundo 25).

 

 

Aunque con vídeos como el anterior, queda claro que Paul gasta más simpatía que Pinkman. Muchos de nosotros quisiéramos ser los McNeive, que en un turístico tour por Hollywood, tuvieron la suerte de conocer al actor. Tras detenerse frente a su casa, el intérprete decidió bajar a saludar a los curiosos visitantes, que obviamente no se podían creer lo que estaba sucediendo. Aaron se presentó, les preguntó amablemente por su viaje y además de presumir de que normalmente suele bajar a saludar a los pasajeros del autobús turístico, se hizo la deseada foto con la que inmortalizar el momento. Y aunque no faltan los aguafiestas, que no dudan en tachar al actor de teatrero, ahí está el vídeo con sus dos millones de visitas, el simple hecho de que se moleste en bajar y estrechar la mano de un desconocido dice mucho de este joven que muy pronto estrenará en la gran pantalla Need For Speed.

 

 

No quería despedirme sin compartir con vosotros mi último descubrimiento, la faceta publicitaria de Paul. Catorce años han pasado desde que grabase este anuncio, y parece ser que desde entonces no ha vuelto a comer cereales. Se desconoce si ha vuelto a comer pizzas tras el comercial que protagonizó en 2001, probablemente gracias a su gesto gamberro. Una expresividad que también le ayudó a manejar con la mente un paquete de chicles en otro anuncio. En definitiva una carrera publicitaria con la que sólo puedo pensar dos cosas: que hay que hacer de todo para ser actor, y que no hay que perder nunca la esperanza de llegar bien arriba.

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Mad Men antes del último adiós


Parece que fue ayer cuando regresó Don Draper a nuestras vidas, con su moreno hawaiano y su sesuda lectura. Y ya se ha ido, y encima lo ha hecho sabiendo que cuando vuelva será por última vez. Pero cómo nos queda mucho tiempo por delante para llorar la futura pérdida, prefiero centrarme en la gran temporada que hemos despedido, y que me deja mucho más satisfecha que el año pasado. No sé si será por el paso final, el anunciado descenso a los infiernos, los extremos sentimentales en los que nos ha situado Don Draper o la cantidad de alcohol que él mismo ha consumido.

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Porque sin miedo a equivocarnos podríamos decir que Don se ha pasado trece capítulos borracho, o de resaca, incapaz de eliminar de su rostro sus ojeras y su gesto desencantado. Entre copa y copa ha tenido tiempo de aterrorizarnos con su machismo, molestarnos con su cinismo o sorprendernos con sus decisiones. La inesperada fusión que a mitad de temporada nos colocó a Peggy de nuevo en su antiguo lugar de trabajo, a Ted Chaough frente a Don Draper y al enigmático Jim Cutler (¿Harry Hamlin no envejece?) haciendo de voz de la conciencia, de mosca cojonera o de ambos, nos regaló un escenario inesperado por el que probablemente nadie apostaba. Aunque la relación de Don con Ted estaba más cerca de ser un matrimonio de jubilados cansados de sí mismos que unos compañeros de trabajo, la fusión ha resultado ser un elemento vital para llevarnos a ese final, y también nos ha servido para disfrutar de grandes momentos.

En su faceta personal la temporada no ha sido mucho más relajada. El romance con su vecina le ha devuelto a las andadas conquistadoras, aunque en esta ocasión su hipocresía ha alcanzado límites insospechados. Porque hay que tener la cara dura para tomarse como se tomó los problemas de Megan y las escenas de sexo, cuando el venía de serle infiel. De cómo se comportó con su amanete y vecina Sylvia Rosen en la habitación del hotel, tentando los niveles del aguante  humano, ya no queda mucho por decir. Lo que sorprende es que ella, en la conversación del undécimo capítulo es que asuma las culpas, y se refugie en un ridículo “No quería que te enamorarás” cuando probablemente eso ya había pasado. No quiero terminar sin el furtivo encuentro en la cabaña con su ya estilizada ex mujer Betty, en el que tuvo la oportunidad de probar su propia medicina la mañana siguiente, al otro lado de la cafetería, cuando ella le ignora y centra de nuevo en su ejemplar vida marital.

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Con el papel de Joan reducido, inexplicablemente, a momentos puntuales y secundarios que deslucen la relevancia del personaje, y Megan asimilada a las tramas de Don, sin posibilidad de saber , mucho más de su vida ocmo actriz, las estrellas femeninas de la temporada han sido dos, la imprescindible Peggy Olson y la cada vez más importante Sally Draper. Ambas han experimentado grandes cambios en esta última entrega, y es de suponer que serán relevantes en los próximos episodios de la serie. Por un lado la joven publicista termina la temporada asumiendo las responsabilidades que hace un tiempo había soñado pero que en los últimos meses había olvidado. Por el camino ha tenido tiempo de decir adiós a su relación con Abe, un hecho bastante menos doloroso que su posterior relación, mucho más breve, con su jefe. A pesar de que, como fan, entristece ver que una vez más fracasa en sus aventuras sentimentales, la secuencia final en la que la vemos en el despacho de Don le sitúa ante un emocionante desafío que seguro que provoca nuevas e interesantes situaciones. Por su parte la primogénita de los Draper, además de ser dueña de una de las frases del año (“Mi padre nunca me ha dado nada”) se ha convertido ya en un proyecto de mujer que consigue despertar en su padre unas necesidades que hasta ahora nadie había conseguido. Eso sí, su carácter y sus ganas de encajar, tan presentes como incompatibles, no creo que sea algo que vaya a cambiar un internado femenino, aunque sea  la Miss Porter’s School.

Pero en Mad Men tan importantes como los protagonistas principales son los secundarios, que esta temporada han lucido un poco más gracias a sus respectivas desgracias. Por ejemplo Pete Campbell, que voluntaria o involuntariamente pierde a las mujeres de su vida. A la separación de Trudy, y consecuentemente de su hija, se une a última hora la muerte de su madre, que aporta más rabia que dolor a su desquiciado  estado de ánimo a esas alturas de temporada. Roger también pierde a su madre, y posteriormente a la egoísta de su hija, e intenta consolarse con su bastardo mientras trata de acercarse a Joan, para no terminar con lo único decente que le queda en su vida. Y por no extenderme más, terminaré esta selección con un recién llegado al que su misteriosa llegada y sus misteriosas apariciones le situaron en el radar de los espectadores más conspiranoicos, Bob Benson. El sonriente joven ha sido víctima de la expectación y el extraño ambiente creado en torno a la última temporada, en la que las sucesivas novedades nos llevaban a tener una razón para temernos lo peor, e internet hizo el resto. Es probable que para algunos las respuestas obtenidas hayan resultado decepcionantes, si tenemos en cuenta la variedad de posibilidades.

En definitiva, muchos frentes abiertos que habrá que cerrar en trece episodios. Por delante me surgen un montón de preguntas, que no sé si Weiner tendrá a bien resolver. ¿Continuará desnudándose Don Draper y será definitivamente Dick Withman? ¿Le veremos en estado ocioso, disfrutando de su merecido descanso o volveremos con Draper de vuelta en la agencia al comienzo de la nueva temporada? ¿Ganará el bien al mal, como dice Betty, y tendremos en Sally una mujercita agradable? ¿Cuánto tardará Roger en darse cuenta de que las intenciones de Bob Benson no son las que imagina? ¿Tendrán sentido las teorías conspiranoicas en torno a Benson la próxima entrega? ¿Encontrará Pete Campbell la paz que necesita frente al Pacífico? ¿Y Peggy el amor?… Tenemos todo un año para seguir haciéndonos preguntas, mientras Weiner trata de no sucumbir a la expectación y guarda celosamente cada detalle. En el fondo, nosotros no vamos a sufrir tanto esperando.