ABC

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Nashville en Nashville


Hace ya casi dos semanas que se despidió de sus espectadores el culebrón country por excelencia, la para muchos necesaria Nashville. Afortunadamente el adiós no es definitivo y la serie creada por Callie Khouri regresará el próximo otoño para seguir sumergiéndonos en los entresijos de la industria musical y enseñándonos las vidas de dos divas que nunca dejan de sorprendernos. Pero la producción de ABC también nos ha servido para conocer un poco más la capital del estado de Tennessee, que da nombre a la serie. También denominada “Ciudad de la Música” o la “Atenas del Sur”, Nashville fue fundada en 1806, y tal y como el propio Charles Esten comentaba hace unos meses en una presentación, se ha visto muy beneficiada por el escaparate que la televisión le proporciona cada semana a través de la serie. Aunque su paso por la pequeña pantalla pueda ser breve, son multitud los lugares de la ciudad que podemos reconocer en la producción, y que los más fanáticos pueden visitar en su viaje a esta ciudad inevitablemente vinculada a la música. A pesar de que, obviamente, no están “todos”, he realizado una selección y un mapa con los lugares más interesantes, ya sea para la serie o para la historia de la ciudad.

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- Grand Ole Opry. 2802 Opryland Dr. La localización más al norte del recorrido acoge todas las semanas uno de los programas de radio más veteranos de la historia del medio desde 1925, The Grand Ole Opry. Con actuaciones todos los martes, viernes y sábados, esta institución de la música country realiza además visitas diarias por los interiores del backstage, permitiendo a los visitantes conocer una de las grandes catedrales del estilo de música tan sureño. Durante la serie podemos ver el escenario del Orpy en numerosas ocasiones, entre ellas en el episodio piloto, cuando las dos estrellas, Rayna y Juliette, se encuentran por primera vez.

- Bluebird Café. 4104 Hilsboro Pike. Una de las localizaciones más utilizadas en la serie, aunque el interior del local no es, como suele pasar en estos casos, el original, sino una réplica exacta del negocio que en 1982 fundó Amy Kurland y que pertenece a la Asociación Internacional de Compositores de Nashville desde enero de 2008. Sus apariciones televisivas no han hecho sino aumentar el interés de los turistas por conocer de primera mano un negocio por el que han pasado numerosas estrellas musicales e incluso ha servido para descubrir nuevos talentos, como es el caso de Taylor Swift, que en 2004 actuó por primera vez en el Bluebird y consiguió llamar la atención de una discográfica.

- The Five Spot. 1006 Forrest Avenue. Otro de los locales de la ciudad que aparece mucho en la producción  de ABC es este negocio en el que no predomina necesariamente el country, sino que está abiertos a cualquier género musical, aunque son varias las estrellas locales que han actuado aquí. The Five Spot aparece especialmente en la primera temporada de Nashville, cuando Avery era un músico odioso con un estilo más rockero de lo que es habitual en la zona. En el local, que también sirve comidas, se programan actuaciones todos las noches y se realizan jornadas temáticas centradas en algún estilo musical concreto.

- Country Music Hall of Fame and Museum. 222 5th Avenue South. Más de tres mil metros cuadrados sirven para documentar la historia de la música country y homenajear a los artistas y cantantes que durante años han sido estrellas del género. Además del salón de la fama, en el que se encuentran las principales figuras de la música country, este espectacular edificio que en su exterior se asemeja al teclado de un piano, también acoge un museo, abierto en 2001, y por supuesto organiza visitas guiadas en las que se muestran al visitante videoclips y grabaciones históricas de las principales figuras del country. A pesar de que en la serie no se muestra la espectacularidad del edificio, también podemos encontrarlo en el primer episodio de Nashville.

- Musicians Hall Of Fame and Museum. 417 4th Avenue N. Similar a la parada anterior, esta institución tiene como meta reconocer la labor de todos los músicos, eso sí, sin importar el género musical al que pertenezcan o el instrumento que toquen. En su interior alberga infinidad de instrumentos que han hecho historia gracias a sus propietarios o su participación en grabaciones antológicas.    Tal y como vemos en la serie, cuando Gunnar celebra su primer número 1, el museo, además de su labor divulgativa, también sirve para  acoger fiestas privadas que obviamente, suelen estar vinculadas al mundo de la música.

- Ryman Auditorium. 116 Fifth Avenue North. Abierto en 1892 bajo el nombre de Union Gospel Tabernacle, esta es otra de las vistas imprescindibles para los amantes de la música que podemos encontrar en la serie. Dotado de una acústica excepcional por el escenario del Ryman, además de Juliette y Rayna, han pasado todo tipo de personalidades, musicales o de otro ámbito, desde Charlie Chaplin  hasta Enrico Caruso, pasando por el Gran Houdini, Katherine Hepburn, Bob Hope, Elvis Presley, Johnny Cash, Louis Armstrong… Protegida como Marca Histórica Nacional, la institución realiza visitas guiadas que incluso permiten al turista fotografiarse sobre el escenario.

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- Loews Vanderbilt Hotel. 2100 West End Avenue. Uno de los alojamientos más prestigiosos en la Ciudad de la Música es este hotel de alto standing que durante casi tres décadas ha sido distinguido con la designación de cuatro diamantes por parte de la AAA, algo así como la Guía Michelín norteamericana. Además de acoger las reuniones entre Lamar, Teddy y Coleman en algunos capítulos de la primera temporada, el hotel fue utilizado en buena parte del séptimo episodio de la segunda entrega, cuando se celebra el enlace Conrad-Kenter.

- Lower Broadway/ Honky Tonks. En la zona denominada “Bajo Broadway” podemos encontrar varios negocios denominados “Honky Tonks”, en los que tan importante como la bebida es la presencia de la música, utilizados en varias secuencias de la serie. Will Lexington por ejemplo, actuó en el Rippy’s, mientras que Avery hizo lo propio en el Tequila Cowboy, en la primera temporada. En el prestigioso Tootsie’s Orchid Lounge,  quizá uno de los más famosos en su estilo en Nashville, pudimos ver una noche de micro abierto a Gunnar y Will, mientras que en el Layla’s Bluegrass Inn, la acompañante del primero fue Scarlett, que trataba de superar su ruptura con Avery. Todos ellos se encuentran a escasa distancia del Ryman Auditorium.

- Percy Warner Park. 7311 Highway 100. Uno de los momentos más relevantes de la primera temporada fue el encuentro que Rayna y Deacon tuvieron en las escaleras de este enorme parque situado a las afueras de la ciudad. Con un tamaño de más de dos mil acres, esta es una de las zonas verdes más importantes de Nashville, y cada año recibe la vista de más de medio millón de personas, gracias a la multitud de actividades que propone, desde senderismo a equitación, pasando por el golf o los siempre imprescindibles picnics familiares.

- Shelby Street Pedestrian Bridge. Otro de los grandes momentos de esta pareja, que lo mismo se quiere que se odia, transcurre en este puente peatonal que permite a los usuarios atravesar el rio Cumberland y acceder desde la zona este de la ciudad a la calle Broadway. Inaugurado en 1909, Rayna y Deacon comentan aquí, en el primer episodio, su posible gira conjunta. Y también hemos podido ver esta bella estructura en alguna de las numerosas tomas aéreas que utiliza la ficción en las transiciones entre escenas.

- Two Old Hippies. 401 12th Avenue South. ¿Cómo es posible que todavía no hayamos encontrado una tienda de instrumentos, con lo importante que es la música en la serie, o de ropa, con lo presumidas que son sus protagonistas? Pues dos en uno, e incluso tres, porque también venden complementos y objetos de decoración, y todo lo podemos encontrar en esta tienda que aparece un par de veces en la serie, en la primera temporada en el concierto en el que queda atrapada Lennon, y en la segunda, en un evento similar aunque con menos problemas. La filosofía del negocio, que es toda una institución en la ciudad, es el siempre socorrido “Peace, Love and Rock’n Roll”.

- Musica. En la rotonda Music Row, conectando Demonbreun con las avenidas 16 y 17. El espectacular monumento en la que Juliette graba el vídeo de “Telescope” en el primer capítulo de la serie, y que molesta especialmente a Rayna porque le retrasa y le hace ver que hasta sus hijas adoran a su archienemiga, se llama Musica y es un homenaje a la importancia que la música tiene en la ciudad y en sus habitantes. Inaugurada en 2003 y creada en bronce por el prestigioso escultor local Alan Quire, y se encuentra en el corazón del Music Row, una de las zonas con mayor presencia artística de la ciudad.

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 – Tennessee State Capitol. 600 Charlotte Avenue. El Capitolio del estado acoge la oficina del gobernador y pudimos verlo también en el primer capítulo, en el homenaje al padre de Rayna, Lamar. El edificio construido en 1845 por William Strickland es uno de los ejemplos más destacados de la ciudad de la arquitectura del renacimiento griego y uno de los once capitolios del país que no cuentan con cúpula.

- Centennial Park. 2500 West End Avenue. El principal parque de la ciudad ha sido utilizado en varias ocasiones en la serie. En la segunda temporada pudimos verlo en el concierto de Juliette mientras Rayna estaba convaleciente, ubicado junto a uno de sus monumentos más importantes y espectaculares, el Parthenon. En la primera son Juliette y Gunnar quienes lo utilizan, en una de las secuencias del final de la temporada. Otros de los atractivos del parque son el Lago Watauga que se encuentra situado al norte, o el centro de actividades artísticas, que podemos encontrar al sur.

- Choque coche Rayna-Deacon. Confluencia de Battlefield Dr con Granny White Pike. Este es el lugar en el que termina la primera temporada y que durante la segunda se convierte en lugar de peregrinaje para los fans de Rayna. El coche conducido por la artista termina empotrándose contra uno de los árboles del Battle of Nashville Monument Park, que fue levantado en honor a la batalla que enfrentó a los estados confederados con los de la Unión y que terminó con la victoria de éstos últimos tras dos días de enfrentamientos.

- Casa Rayna. 1358 Page Rd. Si el hogar de la estrella del country ya nos parece espectacular en la serie, con su espaciosa cocina y sus vistosas habitaciones, no hay que echar más que un vistazo a las noticias que recogen su puesta a la venta, para darse cuenta de que los espectadores estamos dejando de disfrutar de muchas de sus estancias más llamativas. La casa está situada a las afueras de la ciudad, muy cerca del Percy Warner Park, y en noviembre de 2012 su precio rondaba los veinte millones de dólares.

- Casa Juliette. 917 Overton Lea Rd. Con un estilo diferente, más moderno, aunque igualmente vistosa, la casa de la joven solista también ha salido al mercado en la vida real, durante la grabación de la serie. Construida en 2008, esta elegante vivienda de quinientos metros cuadrados fue puesta a la venta en septiembre por algo más de dos millones de dólares. También situada a las afueras de la ciudad, entre los principales atractivos de la casa se encuentran su enorme piscina o las espectaculares vistas de Nashville.

- Casa Deacon. 619 Boscobel St. Mucho más sencilla que sus predecesoras, el hogar del personaje interpretado por Charles Esten está situado en el barrio denominado East Nashville, una zona elegida frecuentemente por artistas y músicos para vivir. Con un tamaño aproximado de 160 metros cuadrados, la casa cuenta con cinco habitaciones y tres baños,  y curiosamente en la misma calle podemos encontrar la casa de Scarlett, su sobrina, una trampa de la realidad, ya que en la serie se hace ver que viven en barrios diferentes.

 

 

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Pena, penita, pena, todos los años alguna pena…


Dentro de unas horas dará comienzo la semana de los Upfronts, esa cita ineludible que cada año une a las cadenas de la televisión en abierto (por decirlo así) y las marcas, y que sirve para conocer las producciones que los espectadores podrán ver la temporada que viene. En realidad, en los últimos años, las sorpresas suelen desvelarse en los días previos y este año no ha sido una excepción. Desde el jueves, y con mucha tranquilidad para desesperación de los fans, hemos ido conociendo las series que la ABC, NBC, CBS, CW y FOX han decido abandonar y aquellas en las que siguen confiando. Y a la vista del resultado final, a las cadenas no les ha temblado la mano.

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En la noche del viernes al sábado, mientras aún masticaba mi enfado contra la NBC y la ABC por quitarme dos de mis series (nada serio, Revolution y Trophy Wife, (aunque el segundo me duele especialmente), me encontré éste tuit del prestigioso crítico televisivo Alan Sepinwall. En el mensaje Sepinwall comenta que le explicó a una vecina qué eran los Upfronts y ella le preguntó por dos de sus series, Believe y Surviving Jack. El crítico le respondió que estaban canceladas y ella le contestó que iba a dejar de ver nuevas series. Y a la buena mujer no le falta razón. Haciendo un repaso básico entre las cinco cadenas principales de los cuarenta y siete estrenos previstos en el comienzo de la temporada*, con tres de ellos por estrenar, treinta y uno han sido cancelados. Hemos derrochado líneas por Hostages, Intelligence, la llegada de Robin Williams a la tele o el regreso de Michael J.Fox con serie propia. Hemos probado comedias familiares hasta la extenuación: Growing Up Fisher, Trophy Wife, Welcome To The Family o Back In The Game. Y coqueteado con la ciencia ficción gracias a Intelligence y Almost Human. Y con algunas cosas inclasificables como Crisis, Believe, Dracula, Ironside (felicidades NBC) Killer Women, Betrayal o Bad Teacher. Y todo para nada. O más bien para que esas series pasen a la historia de la televisión como esos productos fugaces que cada temporada se pierden en la inmensidad de la producción televisiva.

Y quizá deberíamos emprenderla con las cadenas no porque nos las quiten, sino porque nos las den. Es cierto que las parrillas televisivas son lo que son, y duran lo que duran, pero quizá, para los frágiles corazones de los espectadores, sería más recomendable que las series durasen más para que las producciones fuesen menos. Y así habría creaciones que ni siquiera habrían visto la luz, porque de lejos no lo merecían. Simplezas aparte, la tensión económica con la que vive la televisión provoca que no haya tiempo para desarrollar una serie con tranquilidad y la psicosis que crean las audiencias termina provocando que al más mínimo síntoma de flaqueza una producción desaparezca. Resulta cuanto menos curioso que cadenas como la NBC y la ABC, de los doce proyectos que han estrenado esta temporada, sólo han sobrevivido tres series en cada uno, About A Boy, Chicago PD y The Blacklist en la cadena del pavo real y S.H.I.E.L.D, Resurrection y The Goldbergs en la del abecedario. Si bien es cierto que la primera aún tiene dos estrenos pendientes, Crossbones y The Night Shift, no lo es menos que también se ha llevado por delante, tras cinco temporadas y para desgracia de sus acérrimos fans, Community.

Pero además de las audiencias influyen otros factores, como el coste de la producción y si no que se lo digan a Parenthood que ha estado en el precipicio hasta última hora y tendrá una temporada más (la última) más corta. O el aval internacional con el que cuente, algo con lo que quizá ha contado la NBC para mantener Hannibal, que sin cosechar grandes audiencias en Estados Unidos, se emite en más de una docena de países. Sean cuales sean las razones el caso es que los espectadores hemos perdido, otra vez, una o varias series a las que, a lo largo de casi nueve meses, les hemos cogido cariño. Y dan ganas de cerrar los ojos esta semana y no saber nada de las nuevas propuestas que las cadenas nos ofrecerán y dentro de un año nos quitarán. Pero claro, qué sería de los seriéfilos sin la emoción de los estrenos, las nuevas series que añadir al visionado semanal, el reencuentro con nuestros intérpretes favoritos en nuevas producciones… Qué cruel la vida del amante de las series de televisión, que se encariña y poco puede hacer por que su nuevo objeto de interés se mantenga a su lado y esté ahí cuando necesitemos nuestra dosis de acción, ciencia ficción o de historias que nos reconcilien con la vida. ¡Ay!

 

* En el enlace hay cuarenta y nueve producciones, entre las cuales se encuentran algunas que no son estrictamente series de televisión, al igual que hay algunas ausencias. La lista en la que me he basado la podéis encontrar aquí.

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Bandas Sonoras: Scandal


Si hace un par de meses alguien me dice que iba a estar aquí, escribiendo sobre Scandal y pensando cuánto voy a esperar para ver el comienzo de la tercera temporada, lo hubiese negado rotundamente, e incluso me habría apostado algo a que eso no sucedería. Pero mi corazón es débil cuando se trata de ese nuevo género televisivo llamado “placer culpable” en el que tienen cabida las mamarrachadas más diversas que uno se puede encontrar en la televisión, y que yo especialmente utilizo para producciones con escaso fundamento argumental. Y Scandal con Olivia Pope como solucionadora de los problemas del presidente de los Estados Unidos, o de la diversa fauna que abunda en Washington D.C, es un placer culpable. Lo es por su frase más conocida “quizá no pueda controlar mis erecciones cerca de ti pero no significa que te quiera” que en boca de cualquiera ya resulta vulgar, así que no digamos si el que la pronuncia es el mismísimo Presidente de los Estados Unidos o por lo difícil que resulta creer que el destino de un país, o del mundo entero si se quiere, esté en manos de una mujer tan guapa como severa, que resulta ser el amor imposible del máximo mandatario mientras dirige una agencia de solucionadores que lo mismo te limpian el escenario de un crimen o tratan de atrapar a un magnicida. Pero, a pesar de ser una producción inverosímil, tiene todos los ingredientes necesarios para que, semana tras semana, los espectadores se planten delante de la tele para ver como los “gladiators in a suit” se dejan la vida tratando de echar una mano a su salvadora, Oliva Pope, en cualesquiera que sea su misión.

Para poner ritmo a las andanzas de Pope y sus chicos, Shonda Rhimes ha elegido un acompañamiento musical que se centra en esencialmente en los estilos musicales que van desde el soul al funk pasando por el R&B y el jazz. Y me ha gustado, y por ello he decidido compilar en la habitual lista de Spotify las canciones más significativas de las dos primeras temporadas de la serie. Mi nombre de usuario es AloFer, (buscar así: “spotify:user: Alo Fdez Larrechi”) y la decimosexta lista de reproducción es ésta.

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Temporada 1

Episodio 1: Sweet Baby. La canción que se escucha mientras Abby se dirige a la escena del crimen es Respect Yourself del familiar quinteto de Chicago The Staple Singers.

Episodio 2: Dirty Little Secrets. El fiel Harrison se pasea por los pasillos del Congreso tratando de convencer a varios congresistas mientras comienza a sonar la genial canción de Otis Redding Mr. Pitiful.

Episodio 5: Crash and Burn. Más Harrison y otro tema genial. En este caso, mientras el joven abogado escucha la cinta de la caja negra de un avión estrellado, encuentra la pieza que le faltaba al puzzle de Olivia para resolver el extraño accidente mientras suena Pusherman de Curtys Mayfield.

Episodio 7: Grant For The People. El magnífico trío político formado por el Presidente de los Estados Unidos y sus fieles Cyrus y Olivia toma medidas ante las acusaciones del maléfico Billy Chambers al ritmo de la canción The Jungle del setentero grupo de funk, Black Heat.

Temporada 2

Episodio 1: White Hat’s Off. La temporada comienza al ritmo de la banda que James Brown formó en los años setenta, The J.B.’s, y mientras Olivia y su defensora tratan de deshacerse de los periodistas suena la canción Pass the Peas.

Episodio 2: The Other Woman. Uno de los momentos que más me gustaron en ésta segunda temporada fue la negociación que Olivia tuvo que llevar a cabo con la mujer del Pastor fallecido mientras estaba con su amante, en el que, como es habitual, manejaba a los interlocutores con esos gestos que tan bien acompañan a sus envidiables trajes. Entonces sonó, muy convenientemente, For The Love Of The Money del trío de Ohio, The O’Jays. Un poco antes, mientras el equipo de gladiadores trataba de encontrar al Pastor, los elegidos fueron Booker T. & The M.G.’s con la canción Green Onions.

Episodio 5: All Roads Lead to Fitz. Cuando el Gobernador Samuel Reston trata de convencer a Olivia de que es la mejor para sacarle del embrollo en el que se ha metido podemos escuchar el tema más conocido de Musique, suena el tema más famoso de este proyecto formado por Patrick Adams, In The Bush. Posteriormente, mientras Abby busca pruebas  por la casa, el elegido es el mítico Stevie Wonder y uno de sus temas más conocidos Superstition.

Episodio 6: Spies Like Us. Uno de los temas más tranquilos de esta selección corre a cargo de la gran Nina Simone, que con I Think It’s Going to Rain Today pone música a la importante conversación entre Abby y David.

Episodio 10: One for the Dog. En éste episodio en el que el Presidente continúa en coma y su equipo trata de parar los pies a la Vicepresidenta podemos escuchar de nuevo a The Staple Singers, en esta ocasión con su canción Be What You Are. Antes habremos escuchado M’Ladyde Sly & The Family Stone.

Episodio 13: Nobody Likes Babies. KC & The Sunshine Band son los encargados de poner ritmo a la visita del equipo de Olivia al apartamento de Rosen con Get Down Tonight.

Episodio 14: Whikey Tango Foxtrot. El artista de Michigan, Stevie Wonder, es otro de los que repite en ésta lista, en esta ocasión con la canción I Don’t Know Why, que sin duda contribuye a aumentar la intensidad de la escena en la que Olivia y Fitz dan rienda suelta a sus deseos más ocultos. Bueno, no tanto…

Episodio 15: Boom Goes The Dynamite. El conocido tema del dúo Sam & Dave, Soul Man, también tiene cabida en el repertorio escogido por Shonda Rhimes y suena mientras los reporteros hablan de unos comprometidos correos electrónicos.

Episodio 16: Top Of The Hour. El pianista y compositor Dr. John, que también podemos escuchar entre otras, en la banda sonora de Treme, suena mientras Harrison y Abby hacen su trabajo en el apartamento de Maybelle, con la canción Right Place, Wrong Time.

Episodio 18: Molly, You In Danger, Girl. A pesar de que había quién hubiese apostado por lo contrario, Olivia decide aceptar la propuesta de la sufrida esposa de Osbourne, momento en el que podemos escuchar el conocido tema publicado en 1975 por el grupo de funk War titulado Low Rider.

Episodio 19: Seven Fifty Two. El solista procedente de Houston, Johnny Nash llega a ésta lista con su tema más famoso, y que llegó a ser número uno en 1972, I Can See Clearly Now.

Episodio 20: A Woman Scorned. Los gladiadores de Olivia se esfuerzan por estrechar el cerco en torno a Charlie, momento en el que escuchamos a Marvin Gaye, y su marchoso tema Got to Give It Up.

Episodio 22: White Hat’s Back On. Termina la temporada y Shonda decide hacerlo con otro tema de Stevie Wonder. Olivia se prepara para salir a correr con el tema Higher Ground que podemos escuchar mientras atraviesa la amplia entrada de su portal y abre la puerta. Cuando descubre lo que hay al otro lado se deshace de los auriculares y ésta canción funky, que alcanzó el número 1 en 1973, desaparece.

Temporada 3

Episodio 1: It’s Handled. La tercera temporada comienza con el mítico tema de Rick James titulado Super Freak, el tema más famoso de su carrera que sirvió de base para “U can’t touch this” de MC Hammer. La canción suena mientras Fitz trata de recomponerse ante el giro que han dado las noticias sobre su infidelidad, y Olivia intenta manejar el tema con su equipo.

Episodio 2: Guess Who’s Coming to Dinner. Otro tema mítico y con unos añitos a sus espaldas… En este caso se trata de Disco Inferno, el tema que dio nombre al disco de The Trammps en 1976, que suena mientras Olivia trata de preparar la entrevista de televisión con Jeanine, la “nueva” amante del Presidente.

Episodio 4: Say Hello to My Little Friend. Una vez más es Nina Simone la encargada de poner música a los momentos trascendentales y tristes de la serie. En este caso suena Wild is The Wind, la canción compuesta por Dimitri Tiomkin y Ned Washington que la solista afroamericana inlcuyó en su disco de 1959 Nina Simone at Town Hall y que podemos escuchar en la serie durante el funeral que Fitz le prepara a Peter Foster.

Episodio 5: More Cattle, Less Bull. Reunión de machitos en la cancha de baloncesto de la Casa Blanca, con Fitz y Jake echando unas canastas, en un intento de enfocar la rabia que llevan dentro y no sacarla afuera en forma de puñetazos. Mientras driblan y lanzan suena el archiconocido tema de Average Withe Band Pick Up the Pieces, compuesto en 1974.

Episodio 6: Icarus. El tema que suena al comienzo y al final del episodio, en el flashback en el que Olivia recuerda a su madre, y cuando la solucionadora trata de obtener respuestas del presidente de los EEUUy lo único que puede hacer es abrirle la puerta para invitarle a marcharse es la canción de The Chambers Brothers  Time Has Come Today, grabada en 1966. Mientras Abby y Olivia trabajan con la congresista Joshepine Marcus para que se gane los apoyos de las grandes empresas y consiga financiación para su campaña el tema que suena es Give it To Me Baby de Rick James.

Episodio 7: Everything’s Coming Up Mellie. La práctica totalidad de la música que suena durante el episodio es música clásica utilizada de forma incidental, que contribuye a crear una atmósfera propicia para acompañar lo que sucede en la pantalla y que forma parte de la biblioteca musical de la serie. La excepción es el tema de Lou Rawls, You’ll Never Find Another Love Like Mine, que acompaña a Fitz y Mellie cuando se dirigen a la cena que organizan en la Casa Blanca para dar a conocer las nuevas restauraciones de las obras que forman parte de su colección, después de un breve momento en el que parecen no odiarse.

Episodio 8: Vermont is for Lovers Too. No hay nada como que te digan que han mandado construir para tí una casa que ni en tus mejores sueños creíste que podrías tener para, una vez más, tirar por la borda esa furia y ese odio que te poseía en los últimos episodios. ¿Verdad que sí Olivia? El caso es que mientras Fitz y la solucionadora recuperan el tiempo perdido y recuerdan de qué están hechos suena en siempre atractivo tema de Bill Withers Ain’t No Sunshine. Por su parte, al final del episodio, mientras Cyrus espera impaciente a que James regrese a casa, y Oliva se encuentra por la calle con una voz que le resulta familiar, suena  Try a Little Tenderness interpretado por Ottis Redding. Para terminar, por fin puedo poner nombre a la música que suena en este capítulo mientras Fitz y Olivia se dan explicaciones, antes de perder la cabeza, pero que Shonda suele utilizar en otros muchos momentos trascendentales de la serie. Se trata de la canción titulada The Light, del proyecto musical de San Diego The Album Leaf, en la que el piano y los sintetizadores se bastan para crear una atmósfera de relevancia y misterio tan propia de las aventuras de Olivia.

Episodio 9. YOLO. El único tema que escuchamos en este capítulo, en el que nada es lo que parece, es la canción que dio nombre al segundo álbum de Michael Jackson, Ben. Publicada en 1972, la canción fue creada para la película homónima, y ganó un Globo de Oro a la Mejor Canción, una categoría a la que también estuvo nominada en los Óscars, aunque en ese caso no pudo hacerse con el premio. El tema lo escuchamos en la serie en los diferentes flashbacks  en los que Olivia recuerda el último día en el que vio a su madre, cuando todavía era una niña.

Episodio 10. A Door Marked Exit. En este episodio Shonda tampoco se luce mucho con la selección musical, y la única canción que escuchamos en todo el capítulo llega al final, cuando Jake se hace cargo del B613. El tema elegido es Living for the city de Stevie Wonder, una canción de 1973 en la que el famoso compositor y cantante describe la vida de un joven nacido en Mississipi que busca una nueva vida en la ciudad de Nueva York.

Episodio 11. Ride, Sally, Ride. Como viene siendo habitual en la ficción protagonizada por Kerry Washington, que esperemos que de a luz pronto para dejar de tener que verla en planos imposibles con sofás que tratan de ocultar su prominente barriga, el equipo de Pope trata de encontrar grietas del pasado de alguien, para protegerlo de posibles intromisiones periodísticas. En este caso el investigado es el gobernador es Andrew Nichols, hombre de confianza del presidente, y sustituto de Langston en la vicepresidencia. Mientras Olivia y los suyos se ponen manos a la obra escuchamos Express Yourself, tema q1ue Charles Wright & The Watts 103rd. Street Rhythm Band hicieron famoso en 1971.

Episodio 12. We Do Not Touch the First Ladies. Otro de los cambios que se han producido en los convulsos últimos episodios de la serie de Shonda Rhimes es la nueva situación laboral de Jake Ballard, al que su patriotismo quizá le pueda acarrear un disgusto… Pero hasta entonces el personaje de Scott Foley va a hacer todo lo posible por ser eficaz en su relevante puesto al frente del B613. En el momento en el que recibe el maletín con todos los pasos a seguir y los secretos mejor guardados del país, podemos escuchar el tema Black Stabbers, tema que dio nombre al primer álbum de la banda de Philadelphia The O´Jays, que ya han aparecido en la selección musical de la serie previamente.

Episodio 14. Kiss Kiss Bang Bang. Tras el “Shondazo” del decimotercer episodio los personajes tratan de volver a la normalidad, pero como cabría esperar Cyrus no puede esperar acordarse de todos los momentos que le llevaron a compartir su vida con James. En uno de los flashbacks, cuando Cyrus decide hacer pública y evidente su relación, bailando en la pista de baile que también ocupan el presidente y su esposa, podemos escuchar el tema que en 1973 grabaron Gladys Knight & The Pips, Best Thing That Ever Happened, que ese mismo año escribió Jim Weatherley.

Episodio 15. Mama Said Knock You Out. Con los retoños Grant de visita obligada y la nueva misión encubierta de Olivia y David, las sorpresas no terminan, ya que Huck se empeña en demostrar que no tiene muy claros sus sentimientos hacia Quinn y Harrison se deja engatusar por la seductora y peligrosa Adnan. En el momento en el que ésta le traiciona y le inyecta algo que le permite deshacerse de él por un rato, escuchamos la canción que fue dada a conocer por Billy Paul y escrita Kenny Gamble, Leon Huff y Cary Gilbert en 1972, Me & Mr. Jones.

Episodio 16. The Fluffer. Con el equipo de Olivia dispuesto a cualquier cosa para que los electores conozcan mejor el pasado de Reston, Abby y Leo se dirigen a la prisión en la que se encuentra su esposa, que inocentemente asumió la culpa de un asesinato que no cometió. El tema que escuchamos entonces es la canción más conocida del compositor y cantante nacido en Nueva Orleans King Floyd, titulada Groove Me, un tema que en realidad formaba parte de la cara B de otra creación, pero que en los setenta se convirtió en todo un éxito después de que un DJ lo pinchase en una radio local, lo que le permitió a Floyd dejar su puesto en la oficina de correos y centrarsen en su carrera artística.

Episodio 17. Flesh and Blood. La sorprendente llegada del Sr. Pope a las oficinas de su hija, para ponerse a las órdenes del Presidente de los Estados Unidos, está acompañada por el tema de James Brown & The J.B’s Super Bad. Al final del episodio, cuando el peor de los demonios vuelve a poseer a Cyrus, y Maya activa la peligrosa bomba, podemos escuchar el tema original de The Temptations Smiling Faces Sometimes, aunque en esta ocasión el tema está interpretado por el grupo Motown de los setenta The Undisputed Truth.

Episodio 18. The Price of Free and Fair Election. En el capítulo que sirve para cerrar la tercera temporada de la serie Shonda utiliza un par de canciones. La primera de ellas, The Light, de The Album Leaf, la escuchamos en el octavo episodio, cuando Olivia y Fitz sueñan con otras vidas, y en esta ocasión sirve para acompañar el adiós (¿definitivo?) que los desafortunados amantes se dan justo antes de que el Presidente de el que iba a ser su último discruso. Mientras el episodio, y la temporada termina, cerrando las tramas de los distintos personajes, escuchamos el tema de Norman Whitfield y Barrett Strong Papa Was a Rollin’ Stone, en la versión que The Temptations llevó al número uno del Billboard Hot 100 en 1972.

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Nashville, anatomía del culebrón country


Hace unos días andaba yo esperando a que terminasen los anuncios de cierta cadena de televisión “destinada al público femenino” y horrorizada, contemplaba como buena parte de ellos se centraban en promocionar las telenovelas que la cadena emite cada tarde de lunes a viernes. Pensé que habría que ser un verdadero experto para distinguir una de otra, ya que todas, a simple vista, tenían elementos comunes: una protagonista guapa, un romance imposible, un malo muy maloso, mucha lágrima y una factura visual verdaderamente mejorable. Entonces pensé que aunque compartían el medio, las telenovelas están, supuestamente, bastante alejadas de mis queridísimas series norteamericanas, con su complejidad intrínseca, sus giros de guión, su dramatismo contenido y sus envidiables localizaciones. Poco después, en el mismo sofá, frente a la misma tele, hice un pequeño maratón con el final de Nashville, y tuve que resignarme y reconocer que entre la serie de ABC y cualquier culebrón sudamericano sólo hay unas cuantas canciones country y el encantador paisaje de la capital del estado de Tennessee. Veréis como sí.

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Aunque no hay que ser muy espabilado para deducirlo, ni llegar a ver los veintiún episodios que componen la primera temporada,  a mí personalmente me ha dolido un poco que los cinco últimos capítulos de la serie protagonizada por Connie Britton y Hayden Panettiere sean una evidente oda a los elementos naturales del vulgarmente llamado culebrón. Y mientras se retorcía la trama, el sufrimiento crecía y los personajes avanzaban a sus propios abismos resultaba difícil recordar la contención y la seriedad (o formalidad) que nos llevaron a admitir esta producción en el pequeño grupo de las elegidas entre las series nuevas de esta temporada que ya termina. Una vez reposado el atracón sólo queda reconocer que, con los elementos propios de una telenovela en la mano, resultaba difícil definir Nashville sin utilizar, antes o después, la palabra culebrón.

- Casting. Las protagonistas femeninas de las telenovelas son bellezones indiscutibles que con una mirada, una sonrisa o una forzada expresión de sorpresa se ganan el favor de la cámara. Y aunque no sea mi estilo, en la versión masculina las producciones sudamericanas también se preocupan por buscar verdareros ejemplares de machos latinos que se ganen los suspiros de las más fieles espectadoras. Respecto a Nashville si bien lo primero se cumple a rajatabla, y siempre es más criticable la capacidad artística que la belleza de las actrices, lo segundo me lleva preguntarme por la vista, o el gusto, del director de casting. Porque aunque Deacon haya sido aceptado como “el hombre” de la serie, no puedo dejar de comentar que ni él, ni el resto de sus compañeros serían candidatos a participar en ningún concurso de belleza. Lo cual no deja de ser paradójico teniendo en cuenta el target de la serie.

- Historia de amor truncado. Cambiemos el origen pobre-rico habitual en las tramas hispanas del género por una escala de popularidad en la que Rayna está en el escalón más alto, y Deacon unos pasos por detrás. La perfección de la vida de la veterana diva del country contrasta con la sombra en la que vive el guitarrista, que aunque es reconocido por sus compañeros de escenario, no arrastra legiones de fans allá por donde va.  Pero el destino, de muy variadas formas, hace que una y otra vez el amor sea imposible, y los enamorados no puedan compartir su amor por razones laborales, familiares, sociales y de otra índole.

- Mujer incomprendida. En el personaje de Juliette encontramos a la joven que lucha por alcanzar el amor ideal, pero a la que su carácter, su precipitación y sus ganas de sentirse querida llevan a tomar decisiones equivocadas y volcar su amor en las personas que no lo merecen. Si esto fuese poco dramático de por sí, con esa boda que al final terminó en una desagradable despedida, los guionistas de Nashville han hecho que la joven diva reincidiese en el error de una forma tan acelerada como trágica. Y porqué no decirlo, a mi parecer, también bastante forzada.

- Terceras personas. A pesar de que no pueden querer a quien quieren, los protagonistas de las telenovelas siempre tienen a alguien dispuesto a compartir su vida, y su cama, con ellos. En Nashville voluntaria o involuntariamente Rayna y Deacon se topan con agradables y atractivos pretendientes en forma de dulces veterinarias o juveniles productores, que arrinconan el amor imposible, aunque sólo sea como medio de distracción. Luego ya llegarán los celos, las dudas y la inagotable lucha por lo que uno quiere.

- Orígenes humildes. Los comienzos de las protagonistas de las telenovelas son modestos y dramáticos: una niña pobre, una hija no reconocida de un terrateniente, una joven incomprendida… En Nashville este traumático comienzo, aunque Rayna tiene su propia cuota con la temprana muerte de su madre y los problemas con su padre, corresponde a la impertinente Juliette Barnes. Los graves problemas con las drogas que su madre arrastró durante toda su vida marcaron la infancia del personaje interpretado por Hayden Panettiere, y en su vida como adulta consiguen sacar lo peor de sí misma.

- Figuras paternas. El padre que dibujan las telenovelas forma el retrato de un hombre crítico y de carácter poco amigable, que ya sea por protejer a su pequeña o por pagar con ella cualquier causa perdida, acostumbra a estar en contra de los deseos de la protagonista, su hija. En la serie de la ABC, Powers Boothe en el papel de Lamar Wyatt desarrolla con solvencia esas características, y para redondear (y retorcer) la historia sufre un infarto que le reconcilia con su incomprendida primogénita y pone a disposición de ésta su larga lista de contactos.

- Hijos ilegítimos. La guinda del pavo, el retortijón final que retuerce un poco más el dramatismo de la historia de amor, con sus consecuencias, sus preguntas y la probable ausencia de respuestas. Las secuelas que puede tener la curiosidad de Maddie, que repentinamente decide hurgar en los armarios y las cajas de su madre y convertirse en la habitual niña odiosa imprescindible en cualquier serie, no las conoceremos hasta que regrese la segunda temporada, cuando descubramos como termina el cliffhanger final, que como era de esperar cubre la necesaira cuota de dramatismo. Aunque la revelación corresponde a la mitad de la temporada, la importancia que varios personajes dan a este acontecimiento cuando Rayna les comenta su nueva situación amorosa, hace previsible que esta circunstancia vaya a determinar el final de la temporada.

- Riqueza y poder.  No son los beneficios de una próspera hacienda, ni la continua lucha por salir adelante en el duro mundo de la cría de caballos o los más variopintos cultivos, pero en Nashville también podemos disfrutar de los entresijos del poder y el dinero. A pesar de que la trama política es muy discutible, tanto en su forma como en la necesidad de que exista, sirve para describir los vertederos de la política, las necesidades de una campaña, los sacrificios que se hacen por alcanzar ese poder, que corrompe y nubla la vista, y la larga extensión de los hilos que mueven el día a día de  una ciudad.

- Venganza. Tan importante como la historia de amor imposible es la presencia de un personaje que viva permanentemente en el rencor y el odio, y sólo aspire a vengarse, sea por la razón que sea… Me cuesta encontrar un personaje así en esta primera temporada de Nashville, aunque puede ser culpa mía, que no haya entendido del todo las dispersas intenciones de la molesta Peggy Kenter. Más claro me parece que la temporada que viene la hermana de Rayna, Tandy, pueda tomarse mal el cambio que a última hora su renacido padre ha realizado en la cúpula empresarial, y más allá de su temperamental renuncia, se lance a los brazos de los agentes que, ¡oh casualidad!, le esperaban en el parking.

- Sufrimiento. Mucho sufrimiento, porque el destino siempre juega malas pasadas a las protagonistas, porque siempre hay un villano dispuesto a hacer el mal, y porque hacer un drama de cada fatalidad es sólo una cuestión de lágrimas, adecuado acompañamiento musical y gestos mohínos. Sin ninguna duda en la serie de ABC esta batalla la ha ganado, porque practicamente es la única que la ha librado, Juliette Barnes que en los últimos episodios ha conseguido aquello que tanto ansiaba, su premio a la mejor solista, mientras por el camino el mundo se derrumbaba, el amor se fugaba con la billetera llena, y esa madre que tantos y tantos problemas daba se inmolaba para evitar precisamente el eterno sufrimiento. Y con tanto padecimiento me parece cruel hacer que lo primero en lo que la joven piense cuando se encuentra el escenario final es que su madre estaba intercambiando unos gramos con el amor traidor.

Es de agradecer que nos vayamos a librar del incesto y el regreso del más allá, que también son habituales en los culebrones televisivos. Y si lo miramos con perspectiva, y recordamos los buenos momentos que hemos pasado con Nashville, lo justo sería decir que a la serie le falta profundidad de guión, algo menos de previsibilidad y unos personajes secundarios con más chicha. Porque en el fondo, el culebrón no es malo, y ya está en todas partes.