Aaron Sorkin

Y tú ¿qué aniversario celebras hoy?


Los caprichos de la siempre cargada agenda televisiva del mes de septiembre han querido que un día como hoy se haya convertido, con el paso de los años, en una jornada cargada de nostalgia seriéfila. Mientras nos adentramos lentamente y sin remedio en la temporada 2014-2015, que no parece destinada a hacer historia en la pequeña pantalla, somos muchos los que miramos atrás con melancolía, preguntándonos cómo se vivió una temporada tan excelente como la 1994-1995, dónde estábamos hace diez años, cuando varias de las series imprescindibles en muchas listas se estrenaron, o cuánto falta para poder vivir una de esas épocas que hacen historia en la televisión. Pero de momento nos conformaremos con vivir una jornada como ésta, en la que tantas buenas series conmemoran unos aniversarios tan redondos.

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- Friends. 22 de septiembre de 1994, NBC.

- Audiencias: Rachel, Monica, Ross, Chandler, Joey y Phoebe se encontraron por primera vez, frente a los espectadores de la NBC, tal día como hoy, y las primeras impresiones fueron más bien tibias. Sin embargo, su excelente posición en la parrilla otoñal de la NBC, entre Mad About You, con su tercera temporada, y Seinfeld, en la sexta, le beneficiaron, y en su éxito de audiencia tuvo mucho que ver con que esas entregas fuesen las más vistas de ambas producciones. El cambio en primavera no le perjudicó, y la serie terminó con más de veinte millones de espectadores, una media que se mantendría en sus diez temporadas.

- Nos marcó por que conocimos la treintena que toda una generación siempre envidiará, nos regaló la inevitable asociación mental armadillo-David Schwimmer, nos explicó la importancia de los descansos en las relaciones, y de no equivocarse de nombre cuando te casas, nos demostró que en Nueva York también se pasan la vida en la cafetería, e hizo de Acción de Gracias una de las fechas más importantes en el calendario seriéfilo. Y un millón de cosas más, que cada uno particularmente asocia a esta serie de la que resulta difícil encontrar algún detractor.

- Y ahora, veinte años después sigue siendo importante lo que hagan sus actores, que continúan siendo estrellas invitadas de programas ansiosos por acoger una reunión del elenco, por muy reducida que sea. Del que fuera un reparto prácticamente desconocido nos queda, a día de hoy seis intérpretes que, prácticamente, trabajan por placer. Cox está a punto de terminar Cougar Town, Aniston hace más cine que tele y Kudrow más tele que cualquiera de ellas, mientras que en los chicos, nos encontramos con LeBlanc centrado en la cuarta entrega de Episodes, Perry esperando encontrar algo que no cancelen y vaya más allá de un papel episódico y Schwimmer visitando de vez en cuando alguna de las series de sus compañeros o doblando películas de animación. Pero sólo por placer.

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- The West Wing. 22 de septiembre de 1999, NBC.

- Audiencias: el inigualable universo que encumbró a Aaron Sorkin a los altares de la producción dramática televisiva llegó por primera vez a las casas de todos los estadounidenses un miércoles, entre el programa semanal Dateline y la décima temporada de Ley y Orden. A pesar de que la competencia era más bien discreta, la audiencia no acogió con especial entusiasmo a la serie, que se tuvo que conformar con una media de nueve millones de espectadores. Pero la crítica sí supo ver el potencial del presidente Bartlet y su equipo, y fueron muchos los que destacaron su ritmo, su pasión y su ingenio, algo que posteriormente reconoció la Academia de la Televisión, que la nominó para 18, de los que se llevó a casa la mitad, todo un hito para una serie de estreno.

- Nos marcó porque no tuvo reparos en ser compleja e inteligente, mientras nos daba un curso intensivo de política norteamericana, introdujo en nuestras vidas el siempre aplaudido, y envidiado Walk And Talk, creó a partir de países ficticios situaciones aplicables a la política internacional de hoy en día y jugó con la historia presidencial del país, mostrándole a Obama los pasos que debía seguir para conquistar el corazón de los norteamericanos, tal y como hizo el bueno de Matt Santos. Y nos marcó tanto que seguimos esperando a encontrarnos con ese Sorkin, que parece recordar sólo lo peor de sí mismo.

- Y ahora precisamente Sorkin regresará en noviembre para despedirse con toda la dignidad que pueda con su último proyecto televisvo, The Newsroom. En lo que respecta al elenco, a Rob Lowe, Bradley Withford y Dulé Hill les hemos seguido viendo en la tele, pero con su vis cómica gracias, entre otras, a Parks & Recreation, la fracasada Trophy Wife o la exitosa Psych respectivamente. La grandiosa Alison Janney sigue haciendo historia en el medio y en la última ceremonia de los Emmy se llevó sendos premios por sus trabajos en drama, con Masters Of Sex, y comedia, con Mom. Y a Richard Schiff le hemos podido ver últimamente en Murder in The First y en Manhattan. En lo que respecta al presidente, en los ocho años que han pasado desde el final de la serie, Sheen ha hecho de todo, y próximamente le podremos ver en una comedia de Netflix junto a Jane Fonda y Lily Tomlin, firmada por Marta Kauffman y con el título de Grace And Frankie.

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- Lost. 22 de septiembre de 2004, ABC.

- Audiencias: 18 millones de espectadores se pusieron frente al televisor para recibir este drama que en seis años logró convertirse en un auténtico fenómeno mundial. El capítulo doble con el que conocimos a los pasajeros del vuelo Oceanic 815 que iban a parar a una isla perdida, entró en la historia de la televisión siendo uno de los más caros de su época, con un coste de entre 10 y 14 millones de dólares. Y las críticas fueron a la par de la recepción, y las impresiones iniciales en torno a la primera entrega de la serie fueron muy buenas, destacando esos ingredientes imprescindibles que nos ganaron a todos: una historia intrigante, unos personajes atractivos y una acción poco frecuente en la pequeña pantalla.

- Nos marcó porque supo mantenernos interesados por el devenir de la historia durante seis temporadas, fue la producción que inauguró esa afición tan dañina de especular con el futuro de la trama y nos hizo soñar con aviones, islas perdidas, viajes temporales y billetes de lotería premiados. Y porque aunque “sólo” era una serie, se convirtió en un tema más del que hablar con tu jefe, tu prima, o un desconocido follower, en una serie símbolo, que con su propio nombre sirve para expresar un estilo, tanto en el fondo como en la forma, y en un recurso fácil cuando se aproxima el final de una producción y la expectación hace temer lo peor. Ah!! Y en un aval en el curriculum de sus creadores, que hacen que el mundo tenga una fe ciega en cualquiera de sus nuevos productos.

- Y ahora precisamente Lindelof y Abrams siguen creando series como churros y mientras el primero ha despertado filias y fobias con The Leftovers, Abrams fracasó en su última incursión con Believe, y tiene varios Star Wars y Star Trek entre sus próximos planes cinematográficos. En lo que respecta al reparto, últimamente hemos podido ver a varios de los intérpretes masculinos en diversas producciones, como Josh Holloway con Intelligence, Henry Ian Cusick en The 100, Terry O´Quinn con Gang Related, Daniel Dae Kim con Hawai 5.0, Naveen Andrews en Once Upon a Time In Wonderland o Michael Emerson con Person Of Interest. En lo que respecta a las féminas, a Evangeline Lilly le volveremos a ver en The Hobbit, mientras que Yunjin Kim apareció recientemente en Mistresses y Emilie de Ravin ha trabajado dos temporadas en Once Upon a Time. Por último, Matthew Fox tiene pendiente estrenar dos películas, en las que seguramente espera salir más d elo que le pudimos ver en World War Z.

P.D: Cuando termine de ver Veronica Mars podré sumarla a esta lista. Estrenada el mismo año (y día) que Lost, la serie también consiguió conquistar el corazón de muchos espectadores que, después de su final, hicieron posible la película con la que siempre soñó Rob Thomas, un hecho que ha animado a otras producciones a dar el salto a la gran pantalla a modo de despedida o simplemente a plantearse el crowfunding como una forma de financiación tan válida como cualquier otra.

 

Sorkin, creator and executive producer, and actors Daniels, Waterston, Munn and Patel arrive for the season 2 premiere of their HBO drama series "The Newsroom" in Hollywood

Querido Aaron Sorkin:


Si la NBC no hubiese decidido suspender Studio 60, si la HBO no fuese tan inteligente, eligiendo a los mejores, si no hubiese renovado por una temporada más tu última y no perfecta criatura, es probable que yo no estuviese aquí, escribiendo sobre lo paradójico que resulta que The Newsroom y tú hayáis regresado justo ahora. Ahora que en este santo país resulta imposible ver un informativo sin una pieza que gire entorno a política y corrupción, ahora que, cuando no la hay, el periodismo se centra en contar hechos sin interés, en lugar de buscar historias que lo tengan, ahora que el periodismo español de derechas se atrinchera, escorándose tanto en sus posturas que es probable que terminen haciéndose sangre. La viva imagen de la corrección política, y el gran crítico con los medios, que siempre sueña con una profesión mejor, regresa ahora, cuando peor nos viene a todos que nos saquen los colores.

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Por desgracia, la destreza con la que manejabas las historias políticas en la tan añorada The West Wing no ha sabido dar el salto al mundo del periodismo, y aunque es pronto para determinar si has mejorado o no, hay cosas que no me hacen ser muy optimista. Más allá incluso del pelo de Maggie Jordan, del que para saber más tendremos que esperar, aunque también soy pesimista. Por comenzar por algún lado, la paciente calma en la que Will quiere asentarse, ofendido porque le consideran el enemigo, sospecho que acabará convirtiéndose en un volcán que, en el peor momento, termine entrando en erupción. Con la destreza de McHale intacta, y ahí está Washington para confirmarlo y la cartera de Will para sentirlo, la última mirada que éste le echa en el bar, y la preocupación que ambos demuestran por el otro, me hacen temer otro “perro del hortelano” en cuanto se presente la ocasión. Por favor, no lo hagas, más no.

Los jóvenes siguen con sus locuras, con Jim cogiendo autobuses para olvidar, Maggie comportándose como la joven insegura y desquiciada que parece ser y Neal proponiendo historias incomprendidas. Con las palabras que el redactor intercambia con la representante del movimiento “Ocuppy Wall Street” lanzas un cariñoso saludo a todos aquellos que creyeron en la “primavera árabe en América”, aunque tu interés principal son los drones, algo que a la vista de las preocupaciones actuales de Obama es un acierto, probablemente casual. Es obvio que nos has dejado con la miel en los labios y tendremos que esperar uno o dos capítulos para saber dónde nos llevas, lo cual no hace si no aumentar mi inquietud ante tus declaraciones a Hollywood Reporter sobre tus contratiempos con los tres primeros episodios. Y es que rehacer los dos primeros  porque si no habría “un problema estructural con el resto de la temporada” no es precisamente alentador a la vista de como se encuentra la trama.

Tengo la esperanza de que algún día nos cuentes qué te llevó a hacer los cambios, y saber así si sacrificaste un episodio para bien, o para mal. Al igual que espero que el Sr. Costos, uno de los pesos pesados de la cadena en la que trabajas, y ahora embajador en este santo país, te escriba mails todas las noches contándote lo entretenidas que son las cosas por aquí, animándote a llevarlas a la pantalla, aunque sólo sea como venganza por nuestra actitud ante la piratería. Por cierto, las palabras de la Sra. Lansing sobre el dinero que pierde la cadena precisamente por eso ¿eran un cariñoso saludo hacia alguien en especial? En fin, cuídate mucho y sigue al hilo de la información, porque aunque las pegas estén ahí, soy optimista respecto a la renovación. Pueden sobrarnos las relaciones sentimentales, puede inquietarnos la moralina, pero ese amor por los diálogos perfectos, esa fe en el periodismo ideal y ese empeño por buscar la sonrisa cómplice final, nos mantendrán, una temporada más, al otro lado de la pantalla. Nosotros, los espectadores, somos así.

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La realidad y la credibilidad


La comunidad seriéfila lleva varias semanas, casi tantas como tiempo lleva en emisión, teniendo conversaciones (unas más sesudas e importantes que otras) sobre la verosimilitud y la credibilidad de los hechos que suceden en The Newsroom, una serie que trata de reflejar el trabajo de una redacción de noticias de un importante grupo de comunicación…. Por si esto fuese poco, desde la emisión del quinto capítulo de la quinta temporada de Breaking Bad anda el personal revuelto, aquí y en los States, preguntándose si Gilligan se ha rendido a los pies de la inverosimilitud, defraudándonos a todos un poco. Y qué queréis que os diga, pero a mí me parece que lo que necesitamos es que la temporada empiece ya para así poder tener cosas verdaderamente importantes sobre las que escribir (sic). Porque preguntarnos por la verosimilitud de obras de ficción es, o eso creo yo, un acto hipócrita y aleatorio, ya que ficción son muchas de las series que vemos y sin embargo no es una queja que esgrimamos con cada una de ellas.

The Newsroom es creíble, como antes lo fueron The West Wing o Studio 60 por citar dos de los trabajos de Sorkin, pero difícilmente es verosímil o admisible como real. ¿Por qué? Porque resulta difícil creer, por ejemplo, que haya nadie en el mundo con contactos tan fabulosos como los de Jim, y más si vienes de pasar una buena temporada en la otra punta del mundo, un jefe tan arriesgado y simpático como Charlie, o un tipo tan cínico como Will. Por no hablar de la capacidad de unión de esa redacción, que va en masa a festejar el cumpleaños de su jefe a su casa o sacrifican un domingo para saber más sobre el Hombre de las Nieves. Porque ahí es cuando Sorkin demuestra que la veracidad no tiene porqué destrozarte una buena historia, si la quieres contar y tienes medios para hacerlo. El tiroteo de Tucson en el que resultó gravemente herida la congresista Giffords y la captura de Bin Laden fueron dos de los hechos informativamente más relevantes de la temporada pasada en Estados Unidos, y el creador no ha querido renunciar a ellos, a pesar de lo desfavorable del calendario.

Sorkin ha intentado aclarar que “el espectáculo está destinado a ser una fantasía desde la que hacer frente a problemas serios…” y que si parece y se siente como real, ¿por qué no va a ser real? Ciñéndome a los argumentos antes expuestos, la respuesta es muy simple: por mucho que a algunos les gustaría estar al pie del cañón en todas las noticias importantes, las redacciones tienen sus equipos, sus programas y sus turnos. Y respecto al hecho de hacer frente a los problemas serios, no se entiende porqué no ha reescrito y ficcionado todas los hechos relevantes, como ya hiciera en The West Wing, desentendiéndose así del pesado, dañino y utilizable, lastre de la veracidad.

Breaking Bad también es creíble, adoro a Walter White y como ha quedado sobradamente demostrado aquí mismo, para mí es la mejor serie que se emite en la actualidad. Pero en ningún momento he llegado a creer que existe alguien como este profesor de química de Albuquerque, que durante un año ha vivido impunemente, una vida más propia de un moderno “Billy el Niño” que del mortal que supone ser. Es posible, claro que sí, como lo son un buen puñado de historias sorprendentes que cada año descubrimos gracias a conversaciones con nuestro vecino, nuestros amigos o en los medios de comunicación, pero son hechos muy puntuales que nuestra conciencia y nuestro conocimiento de la “vida real” califica como poco probables. Así que cuestionar ahora si la escena del tren y los bidones es tramposa, por aquello de lo casual de la posición de los mismos (que para mí no lo es) es ridículo, y más después del final de la cuarta temporada, la escena del aparcamiento y los gemelos, o un buen puñado de hechos delictivos de los que los protagonistas salen indemnes sin apenas despeinarse.

Hace poco más de una semana Vince Gilligan le contó a Conan O´Brien en la TBS que la idea central de Breaking Bad surgió gracias a una noticia del New York Times, que describía la historia de un hombre que fabricaba metanfetaminas en una caravana. Desde ahí, los personajes y las tramas fueron tomando forma en su cabeza, y en las de los siete guionistas. Así que nuestro querido Walter es fruto de la unión de muchas cabezas pensantes, con sus ideas locas, y un traficante con poca fortuna, al que se le añadió una terrible enfermedad y con ello una premisa inicial con la que “justificar” el devenir de los acontecimientos.

La ficción es ficción porque, obviamente, no es real, y si una producción es otra cosa, lo especifica o tiene otro nombre. Para mí son tan creíbles The Newsroom y Breaking Bad como lo pudieron ser, por ejemplo, Friends o The Wire. Porque, desde el cariño, no concibo que seis personas convivan tanto tiempo de una manera tan feliz ni que los policías, ni esos, ni ningunos, sean tan oportunamente brillantes. Pero no por ello me molesto en pensar  en la veracidad de cada uno de los hechos que me cuenta, como cuando veo un documental, o las noticias. Puedo creérmelo o no, pero en ningún caso tengo razones para pensar que es real. Y por lo tanto, no le exijo que, constantemente, se ciña a la pura realidad.

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Tiembla tele, vuelve Sorkin


Un mes, (¡sólo un mes!), falta para que se produzca el regreso a la televisión, un lustro después de su último trabajo, de uno de los guionistas más reputados de los últimos años, Aaron Sorkin. El padre de El Ala Oeste de la Casa Blanca vuelve por todo lo alto, ya que la cadena encargada de poner en el aire su nuevo proyecto será HBO. The Newsroom  es el cuarto trabajo para la pequeña pantalla del guionista y productor neoyorquino, que seis años después de debutar en el cine con el guión de Algunos Hombres Buenos, llegaba a la televisión para convertirse, con tiempo y trabajo, en una referencia del medio.

Ese mismo medio es el que en muchas ocasiones Sorkin ha utilizado como núcleo central de sus historias, que igualmente han llegado a reflejar momentos biográficos de su vida. The Newsroom será la tercera producción sobre la televisión del también actor, que en 1998 debutaba en la pequeña pantalla con el guión de Sports Night, y en 2006 volvía a probar suerte con la metatelevisión, en esta ocasión con Studio 60. Si la primera se ocupaba de narrar, en tono de comedia, los entresijos de un programa de deportes de televisión, la segunda era una dramedia que se adentraba en el mundillo del late-night.

Tras su exitoso descanso en el cine, que le ha servido para ganar un Oscar con el guión de La red social y obtener una nominación con Moneyball, Sorkin nos contará en su nuevo trabajo  la historia de Will McAvoy, presentador estrella de un programa de noticias. El elegido para este papel es Jeff Daniels, que interpretará, según hemos podido ver en el trailer, a un hombre con carácter que deberá afrontar las consecuencias de expresar sus opiniones personales. Si bien la premisa no es nueva, ya que Studio 60 comenzó con un ataque de sinceridad del creador del show, resulta llamativa la confianza depositada en un único actor protagonista. Y es que si Sports Night Sorkin descargaba sus tramas sobre los personajes de Casey McCall (Peter Krause) y Dan Rydell (Josh Charles) en Studio 60 lo hacía sobre Matt Albie (Matthew Perry) y Danny Tripp (Bradley Withford).

Para preparar su nuevo trabajo Aaron Sorkin se ha inspirado en dos figuras periodísticas estadounidenses: Chris Matthews y Keith Olbermann. Si el primero se mantiene al frente de su propio programa desde 1997, el segundo cuenta con un largo historial de desavenencias con las cadenas para las que trabaja. En 2010 fue suspendido por la MSNBC, al realizar donaciones sin permiso a candidatos demócratas y hace unos días ha sido despedido de Current TV porque “ya no refleja los valores de la cadena”. Lo que parece innegable es que el maestro del walk-talk que caracteriza las trepidantes secuencias de sus series, regresa con la dosis de crítica habitual, en las que medios, anunciantes, directores de cadenas de televisión, público y creadores son sus objetivos habituales. En The Newsroom la actriz Jane Fonda, ex mujer del creador de la CNN Ted Turner, encarnará a Leona Lansing, propietaria de la cadena que emite el programa de McAvoy. Cosas de Sorkin.