Aaron Paul

71st Annual Golden Globe Awards Nominations

Globos de Oro 2014: las preguntas inconvenientes


He de confesar que ya no sé si veo las entregas de premios por pura curiosidad periodística y/o de aficionada, o porque simplemente disfruto con las decisiones que toma un conjunto de gente a la que les une, principalmente su profesión, sean guionistas, actores o periodistas extranjeros en Estados Unidos. Nunca un extranjero tuvo tanto poder en ese país… ¿O sí? El caso es que, una vez más, unidas las cabezas, emitidos los votos y hecho el recuento de cara a la entrega de premios que el próximo 12 de enero presentarán (Oh, Siiiiiiiii!!!!) Amy Poehler y Tina Fey, ha vuelto a salir un conjunto televisivo más bien extraño en el que, unas veces por la absurdez de las categorías en sí mismas, otras porque sobre gustos no hay nada escrito, los haters, los lovers, y otro millar de personas que vivimos para quejarnos por todo tenemos motivos para hacerlo. Si lo que simplenente os interesa es la listade nominados, la podéis encontrar aquí. Si soy más de cine aquí. Y si sabíais a lo que veníais, allá vamos.

Captura de pantalla 2013-12-12 a la(s) 17.34.01

- (Me gustaría escribirlo en mayúsculas, para expresar mi verdadero cabreo, pero voy a contenerme por respeto a vuestros ojitos) ¿Kerry “morritos” Washington nominada como mejor actriz dramática y Lizzy Caplan, con su papelón de Virginia Johnson sentada en su casa? ¿En serio? ¿En que cabeza cabe? ¿Por qué? ¿Es que el esfuerzo interpretativo reside en las caritas, los enfados y los cabreos que derivan en calentones? ¿De verdad? ¿Es que vamos a tener que darle la razón a la amargada y moribunda doctora DePaul, y reconocer que en lo que respecta a esta serie los críticos han sido machistas?

- Porque aquí viene la siguiente ¿Allison Janney, la sufrida esposa del rector que es la viva imagen de lo que padecieron las mujeres maduras de su época se queda en su casa también? ¿Y ni siquiera puede con Zooey Deschanel por su papel en Mom? ¿Ni en drama, ni en comedia, ni en esa categoría obscena de actriz de reparto de la que hablaré después? ¿En serio?

- ¿Downton Abbey como mejor serie dramática? ¿En Serio? ¿Otra vez British Airways fletando un avión para que Fellowes y compañía se pasen una semanita de fiesta en fiesta en Los Ángeles y se vuelvan a casa sin nada? ¿Acaso no sería más lógico, puesto que es más nueva, más original y más coral haber nominado a Orange Is The New Black?

- Vaya por delante que la veo pero ¿tan buenos les han parecido a los votantes los primeros capítulos de Brooklyn Nine Nine, como para hacer un hueco en las mejores comedias? ¿Y Andy Samberg merece estar ahí más que Nick Offerman?

- ¿Qué categoría es esa en la que se juntan Monica Potter, Hayden Panettiere y Sofía Vergara? ¿Está escrito en algún sitio que Sofía Vergara tenga que estar nominada siempre, para que vaya a todas las ceremonias y así suba la audiencia masculina?

- ¿Y su versión masculina, con Aaron Paul, Rob Lowe, Josh Charles,  Jon Voight y Corey Stoll? ¿Son cuatro palmeros de Paul o darán la campanada?

- ¿Vale más el trabajo de James Spader en lo que se ha visto hasta ahora de The Blacklist que el temporadón de Jon Hamm en Mad Men, aunque volviese a irse de vacío?

- ¿Alguien ha visto Dancing on the Edge?

- ¿Para cuando una categoría de Bandas Sonoras de Series, que hace tiempo que suponen un gran esfuerzo, y dan muy buenos resultados?

- ¿Volverá Lena Dunham a llevarse dos premios y fastidiarnos la noche como el año pasado?

Aaron Paul, nuestro querido bitch.


Las criaturas de Twitter coincidiréis conmigo en que a veces te lías a marcar “tuits” como favoritos para leerlos más tarde, y en unos días la cosa puede irse de madre si tu conexión no es buena y no puedes ir echando un vistazo a eso que has dejado para después. Algo así me ha pasado en los últimos días y cual ha sido mi sorpresa que, tras revisarla, mi lista de favoritos me ha dejado clara una obsesión, Aaron Paul. Buena parte de culpa la tiene, lógicamente, el esperado regreso de la última temporada de la serie, para el que sólo quedan quince días, así como la incesante promoción y la relevancia que ha ido adquiriendo el propio actor con el paso de los años. Pero a la vista de las siguientes imágenes, la forma de ser y el sentido del humor que se gasta el intérprete nacido en Idaho, también son responsables de que los medios se fijen cada vez más en él. Desde aquí sólo queda esperar, como siempre, que la creciente fama no le convierta en un ser menos simpático, menos accesible o, simplemente, menos él.

 

 

Entre las múltiples entrevistas que está concediendo el actor, se encuentra la visita que Paul realizó hace unos días al programa de Jay Leno The Tonight Show. Allí, además de hablar de su boda, o de los tatuajes que él y Bryan Cranston se han hecho para recordar la experiencia breakingbadiana tuvó tiempo de sonrojarse al descubrir que el equipo del popular programa había escarbado lo suficiente en su filmografía como para encontrarse con el momento que precede éstas líneas. No salgo de mi asombro cuando pienso que hace unos años lo pudimos ver en la famosísima Beverly Hills 90210, y probablemente pensamos que, simplemente, era un personaje fugaz, con pinta de pringado, al que nunca volveríamos a ver.

 

 

Pero éste no es el único tonight show que ha visitado Aaron Paul en las últimas jornadas. En Conan, el intérprete al que también hemos podido ver puntualmente en ER, CSI: Miami, Bones, Veronica Mars o Big Love, comentó con el presentador los “problemas” que le da el carácter de su personaje, y especialmente el lenguaje que utiliza. Como muchos habéis recogido en vuestros Tumblr, Paul demostró tener muy buena memoria en la entrevista, al recordar algunos pasajes literales en los que utiliza la palabra favorita de Jesse (y la nuestra). Bitch. Pero también comentaron la fijación que los fans tienen (tenemos) con la palabrita en cuestión y las ridículas peticiones que tiene que atender, con gente deseando ver como salen de su boca las cinco letras. Parece que le costará mucho dejar de ser Jesse Pinkman. Y más si ya se presta a ello (muy fan del segundo 25).

 

 

Aunque con vídeos como el anterior, queda claro que Paul gasta más simpatía que Pinkman. Muchos de nosotros quisiéramos ser los McNeive, que en un turístico tour por Hollywood, tuvieron la suerte de conocer al actor. Tras detenerse frente a su casa, el intérprete decidió bajar a saludar a los curiosos visitantes, que obviamente no se podían creer lo que estaba sucediendo. Aaron se presentó, les preguntó amablemente por su viaje y además de presumir de que normalmente suele bajar a saludar a los pasajeros del autobús turístico, se hizo la deseada foto con la que inmortalizar el momento. Y aunque no faltan los aguafiestas, que no dudan en tachar al actor de teatrero, ahí está el vídeo con sus dos millones de visitas, el simple hecho de que se moleste en bajar y estrechar la mano de un desconocido dice mucho de este joven que muy pronto estrenará en la gran pantalla Need For Speed.

 

 

No quería despedirme sin compartir con vosotros mi último descubrimiento, la faceta publicitaria de Paul. Catorce años han pasado desde que grabase este anuncio, y parece ser que desde entonces no ha vuelto a comer cereales. Se desconoce si ha vuelto a comer pizzas tras el comercial que protagonizó en 2001, probablemente gracias a su gesto gamberro. Una expresividad que también le ayudó a manejar con la mente un paquete de chicles en otro anuncio. En definitiva una carrera publicitaria con la que sólo puedo pensar dos cosas: que hay que hacer de todo para ser actor, y que no hay que perder nunca la esperanza de llegar bien arriba.

4439850-3x2-700x467

Breaking Bad: preámbulo para un desenlace (1)


En un año en el que las despedidas son muchas y de lo más diversas, seguro que alguno de vosotros dice adiós en este 2013 de alguna de sus series favoritas. Un drama. Y el irregular panorama que nos traen los estrenos no parece que nos vaya a ofrecer la posibilidad de trasladar nuestro cariño, nuestros desvelos y nuestras meditadas opiniones a otra producción que los merezca. Así que la angustia se multiplica y los sudores fríos se agudizan pensando el el último capítulo, la última escena, el último adiós. Todo eso en lo que andarán, a la vista de uno de los últimos tweets de Aaron Paul, el equipo de Breaking Bad durante los próximos días. Un drama.

APaulTW

Por fortuna o por desgracia vivimos en esta maravillosa era tan comunicativa, que nos permite estar al tanto de los pensamientos, dudas y labores de nuestros actores favoritos, y conocer toda la actualidad que los equipos de comunicación quieran sobre la serie que nos interese. Desde que comenzase el rodaje de la segunda mitad de la quinta temporada de Breaking Bad, que tal y como comentó Bryan Cranston en su cuenta de Twitter fue endulzado con originalidad por AMC, hemos podido ver en esta red social a Dean Norris poniéndose moñas con los primeros entrenamientos que él y Quezada realizaron para encarnar agentes de la DEA o deleitándose con la fiebre violeta en la que Marie obliga a vivir a Hank, a la propia Betsy Brandt retratando a ambos agentes/actores o una confusa imagen que fue publicada por la cuenta oficial de la serie en Instagram hace cuatro semanas. Lejos quedan aquellos días en los que las series llegaban a nuestro televisor en silencio, sin más información que la que la cadena de turno nos quisiera mostrar, ni más conocimientos de los que podríamos obtener de cualquier revista juvenil o sobre televisión.

El tweet de Paul, es menos inocente de lo que parece, y a nada que sepamos leer entre esas tres líneas, deducimos hechos con los que no contábamos con certeza. Y quizá esa sea la razón por la que ya no se puede ver en su timeline. Si hace un mes Anna Gunn describía los capítulos finales de Breaking Bad como “el Apocalípsis”, ahora descubrimos que Walter y Jesse han sobrevivido a ese Apocalípsis y que quizá haya que esperar al minuto final para saber a qué se refiere exactamente la actriz cuando dice que “será peor de lo que esperamos”. De momento, lo único que sabemos es que será Vince Gilligan el encargado de dirigir el episodio que pondrá punto y final a la historia creada por él mismo, tal y como hiciera con los finales de la primera, la tercera y la cuarta temporada. Grandes capítulos para una gran serie que ahora afronta el difícil reto de despedirse sin decepcionar a nadie.

Antes de especular con cadáveres y personajes entre rejas, de imaginar matrimonios rotos y amistades perdidas, prefiero recordar lo que nos ha traído hasta este momento en el que hay que decir adiós a personajes y frases que ya figuran en el olimpo de la mitología seriéfila. Mi devoción por la serie de AMC ya ha quedado plasmada en este mismo blog, y ahora mismo veo difícil que el mito se caiga, aún con la inquietud que proporciona saber que los creadores han demostrado con creces que todo es posible. Aunque las despedidas sean difíciles, es mejor concentrarse en el recuerdo general que proporciona quien se marcha, sin dejarse engañar por gestos o palabras de última hora, que como en todas las despedidas, vienen influenciados por los nervios del momento. Y recordar los buenos y coloridos momentos en los que correr a través del desierto con la intención de encontrar un sustento futuro, dejó de ser una inocente afición para convertirse en una peligrosa dedicación.

killing-them-softly-2

De la pequeña a la gran pantalla


La buena salud de la que goza el mundo de las series de televisión hace que en los últimos tiempos sean más relevantes las nuevas apuestas televisivas de las estrellas del cine, que el salto que algunas de las caras más conocidas de la televisión dan a la gran pantalla. Sin embargo, este último es el camino natural de muchos actores y en los últimos meses, ha llevado a una gran variedad de intérpretes habituales de la televisión a compaginar su labor entre el cine y la pequeña pantalla. Este viernes tendremos una muestra más, gracias a Mátalos Suavemente en la que Richard Jenkins y James Gandolfini acompañan, entre otros, a Brad Pitt. El Sr. Fisher y el Sr. Soprano. Casi nada.

En el último festival de Sundance, celebrado en el mes de enero, dos habituales de la televisión presentaron película. Por un lado Aaron Paul, Jesse Pinkman en Breaking Bad, da vida en Smashed a un joven alcohólico que comparte afición con su mujer, hasta que ésta decide mantenerse sobria. El largometraje protagonizado por Paul y Mary Elizabeth Winstead llegará a los cines estaounidenses el 12 de octubre, en España no hay noticias. Por otro Clarke Peters, presente en los dos últimos trabajos de David Simon para la HBO, The Wire y Treme, participó en el festival con la cinta de Spike Lee, Red Hook Summer. La película del director afroamericano, que llegó al certamen envuelta en gran expectación y se fue por la puerta de atrás, narra la historia de Flick, un joven que es enviado por su madre a pasar el verano a Brooklyn. Allí le espera su abuelo Enoch el predicador al que interpreta Peters. Fue estrenada, sin pena ni gloria, en verano en Estados Unidos, y no tiene fecha prevista para hacerlo en nuestro país.

Estos trabajos se suman a otras recientes apariciones de actores que habitualmente vemos en la televisión. Uno de ellos es John Goodman, que fue enemigo de Patty Hewes y Ellen Parsons en Daños y Perjuicios  y participó en la alabada The Artist. Bryan Cranston, por su parte, ha multiplicado su presencia en el cine gracias a Breaking Bad, y hace no mucho pudimos verle en la celebrada Drive, en la que también participanRon Perlman (Sons of Anachy) y Christina Hendricks (Mad Men). Junto a ellos también resulta destacable la participación de Kyle Chandler, el entrenador Taylor de Friday Night Lights, en uno de los estrenos más esperados del pasado verano, Super 8. Chandler, junto a Goodman y Cranston, estrenarán el 12 de octubre (el 26 en España) un proyecto común, Argo, en el que han trabajado a las órdenes de Ben Affleck, que también actuará en la cinta. La película se centra en la fuga de seis diplomáticos estadounidenses de la Embajada de Estados Unidos en Irán, durante la crisis de los rehenes de 1979. Y participan otros rostros televisivos, como Titus Welliver, Zeljko Ivanek, Chris Messina y Clea Duvall.

Ahora que el propio Brad Pitt ha reconocido que existe una nueva realidad en Hollywood y que está dispuesto a adaptarse a ella y que algunos se plantean si los grandes tiempos de las series de la televisión no son éstos, el cine se nutre de áquellos que han dado muchos de los mejores momentos televisivos en los últimos años. Así que os dejo con algunas preguntas… ¿Necesidad? ¿De quién? ¿Ahora quién da prestigio a quién tras cruzar la calle para hablar sobre un próximo trabajo? ¿Ayudan los actores de series a sumar espectadores a las películas?