Hablando en serie

Novedades y noticias

Terrorismo capilar seriéfilo


El mundo de la televisión cada vez se preocupa más por cuidar aspectos de las series que sin ser primordiales ayudan a hacer de las series productos de gran calidad. Desde la ambientación y la decoración, pasando por el vestuario o el maquillaje, en una buena serie todo se cuida hasta el más mínimo detalle, no vaya a ser que luego los fans estén demasiado atentos y ocurran desastres como el de la fotografía promocional de Donwton Abbey. Sin embargo, y a pesar de que también encontramos ejemplos de lo contrario, últimamente parece que la peluquería no está siendo un asunto que se tenga demasiado en cuenta a la hora de dotar a un personaje de un estilo propio y coherente, y hay varios casos que bien merecerían que el Sindicato de Peluqueros ofreciese unas cuantas explicaciones.

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- Alan Cumming. Eli Gold. The Good Wife.

El personaje masculino más interesante de la serie creada por los King ha experimentado un cambio cromático en su cabellera que, a mi modo de ver, no le favorece nada. Desde el décimo noveno episodio de la quinta temporada Eli Gold ha abandonado sus incipientes y atractivas canas, tiñéndoselas de un color quizá demasiado oscuro que resta años a su personaje, pero quizá también personalidad. Si bien es cierto que no me consta si la decisión fue del actor, de los compromisos teatrales de éste o de los creadores, in my opinion, habría sido deseable una referencia al inesperado cambio de look. Que todo sea dicho, ni siquiera parece algo propio del personaje que se nos traslada en la pantalla.

- Mi recomendación: Ya puestos a perder la cabeza con el tema, y dado que el actor ha recuperado un color similar al suyo, deberían seguir innovando y las peluqueras del equipo de The Good Wife tendrían que recuperar algunos de los looks de juventud de Cumming.

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- Corey Stoll. Ephraim Goodweather. The Strain.

Debo confesar que me costó darme cuenta de que al lampiño doctor del CDC le habían calzado una escandalosa peluca, que conforme avanzaban los episodios era más evidente y desastrosa. No he sido capaz de encontrar las secuencias, pero en algunas de ellas lo menos descabellado era pensar que el bisoñé terminaría cayendo de la cabeza de Stoll, o que el equipo de peluquería de la serie estaba de huelga durante el rodaje de la serie. Algo tan exagerado que incluso los productores ejecutivos de la serie tuvieron que explicar por qué decidieron que Goodweather tendría pelo cuando el actor que lo interpreta es taaaaan calvo. Al parecer es cosa del cambio que, en algún momento, experimentará el personaje. Esperemos que se produzca pronto.

- Mi recomendación: Si el cambio no se produce en los primeros episodios de la segunda entrega, sería comprensible que recurriesen a un terrible ataque de piojos para dejar la cabeza de Stoll reluciente. O simplemente que cambien de peluquero. O de alfombrilla.

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- Jeff Perry. Cyrus Beene. Scandal.

El jefe de personal de la Casa Blanca, y mano derecha del presidente, ha vuelto en la cuarta entrega de la serie con un look tan despeinado como desconcertante. Viendo el personaje interpretado por Perry, el espectador no sabe si Beene ha decidido dejar patente su condición homosexual, así a lo loco, o si la muerte de su pareja ha hecho de él un hombre dejado y sin ganas de ir a recortar un poco esas puntas traicioneras que crean sobre su cabeza lo más parecido a un nido de pájaros. Por supuesto, los fans de la serie no dudaron en expresar su estupefacción en las redes sociales ante el inexplicable e innecesario cambio, y hubo quién incluso preguntó, muy acertadamente, si Portia de Rossi, recién incorporada al reparto de la serie, y él, lucían exactamente el mismo peinado.

- Mi recomendación: La locura dificílmente se puede llevar más al límite, a no ser que optemos por el tinte rosa, por lo que sólo cabe rogar encarecidamente al responsable de peluquería que por favor devuelva al jefe de personal su antigua cabellera.

- Kathy Bates. Effil Darling. American Horror Story: Freak Show

Aunque los precedentes, y las referencias, de mujeres barbudas televisivas son más bien escasas, el postizo que luce Kathy Bates en la última entrega de la serie de Ryan Murphy es mejorable. Su aspecto ralo y rizado sólo contribuyen a convertirlo en una maraña confusa que además destaca excesivamente si nos fijamos en las canas que luce en la cabeza Bates. Hubiese sido mucho más recomendable que los encargados de la caracterización no hubiesen sucumbido al pánico cuando se enteraron que tendrían que “crear” una mujer barbuda, y en vez de coger el primer cepillo que encontraron se hubiesen fijado, como no, en la mujer barbuda de Carnivale. Tampoco es la quinta esencia de las barbas femeninas, pero despista menos, que no es poco. Y así quizá las publicaciones femeninas no tendrían que preguntar su opinión a expertas en la materia.

- Mi recomendación: Puesto que la barba forma parte del espectáculo, y el rasurado queda descartado, sería recomendable que Murphy introdujera de alguna forma los tintes de los años 50 en la trama, y la señora Darling por lo menos luciese cabellos del mismo color en su cara. Aunque hay quien arriesga un poco más y propone un cambio con Stoll.

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- The Americans. (En general)

Si bien es cierto que el desastre peluquil de la serie protagonizada por Keri Russell y Matthew Rhys es una parte inherente a la trama, y a la vida del espía de los años ochenta, las pelucas de The Americans tienen tanta importancia en la historia que cuenta como cualquiera de los personajes. Como lo denominaron el Vulture la producción es una auténtica orgía de la peluca, y las cifras lo avalan. Según Peg Schierholz, responsable del departamento de peluquería de la serie, sólo en la primera temporada se utilizaron 27 peluquines, que formaron parte de caracterizaciones a las que se les puso nombre propio. En la segunda la cifra se rebasó antes de llegar al décimo capítulo. Esos disfraces creados para las labores como agentes de los personajes, según cuenta Schierholz en la misma entrevista de Entertainment Weekly, están inspiradas en imágenes de archivo de personas de los años 80. Y claro, los 80 fueron lo que fueron en lo que se refiere al mundo de la moda.

- Mi recomendación: Que se mantenga el tono en la próxima temporada, que para cualquier producción es saludable tener algo que le otorgue identidad propia. Por muy ochentero que sea.

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The Knick, introducción a la medicina moderna


Desde la (tardía) marcha del Doctor House, debo reconocer que las series médicas despiertan en mí escaso entusiasmo. Sin embargo, la nueva apuesta de HBO de la mano de su filial Cinemax, no parecía a primera vista una serie médica al uso y contaba con dos atractivos poco acotumbrados a la pequeña pantalla, Clive Owen como protagonista y Steven Soderbergh a cargo de la dirección. A pesar de que en las críticas iniciales sólo parecía haber lugar para su crudo y sangriento comienzo, la escasa y deficiente oferta televisiva veraniega y su atractivo trailer, en el que las imágenes acompañadas de la voz de Owen auguraban por lo menos una creación original, hicieron el resto.

Ahora que faltan dos episodios para el final de la primera temporada, The Knick se ha convertido para mí en uno de los mejores estrenos del año por varias razones, desde el trabajo de Soderbergh, que nos invita a alegrarnos (mucho) de que decidiese dejar el cine, hasta la recreación de Nueva York, pasando por sus personajes, sus variadas historias o la disposición de la producción por trasladar a la pequeña pantalla los entresijos de los comienzos de la medicina moderna. Para mí, en The Knick todo alcanza un nivel sobresaliente y su visionado se me antoja obligatorio, más allá de su anácrónica banda sonora, que comienza molestando y termina siendo perfecta, o su comentado exceso de vísceras, algo lógico si tenemos en cuenta que estamos asistiendo a la medicina de comienzos del siglo XX.

Pero entre sus muchas virtudes, sin duda una de mis preferidas es su interés por introducir en la historia de John Thackery y sus colegas, el descubrimiento de nuevos procedimientos y aparatos que sin duda contribuyeron a aumentar la esperanza de vida del ser humano, o simplemente la calidad de la misma. Los creadores, Jack Amiel, Michael Begler y Steven Katzan, trasladan las historias reales sobre las que se construyeron los avances médicos del momento a las vidas de los protagonistas y las desarrollan en el entorno del Knickbocker, ofreciendo una imagen más nítida de la época y de la situación de la ciencia por aquel entonces. Cabe recordar que sólo un par de décadas antes se realizaron grandes avances en los campos de la anestesia y la desinfección, unos hechos que permitieron a los médicos ampliar sus posibilidades a la hora de intervenir a sus pacientes.

Para que todo sea correcto, tanto a la hora de poner en escena las operaciones como en lo que respecta a la recreación de aquella época en la medicina, The Knick cuenta con el asesoramiento médico del Dr. Stanley Burns, que además de conocer la profesión atesora un inigualable archivo fotográfico histórico y médico. En su colección de imágenes médicas podemos encontrar fotografías sobre enfermos, hospitales, especialidades médicas, pioneros, tratamientos o incluso casos curiosos de hace más de un siglo, algo que sin duda ha contribuido a añadir realismo a la serie de Cinemax. Y estas son algunas de las historias reales de algunos de los inventos o procedimientos que vemos en The Knick:

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- Máquina de Rayos X. El físico alemán Wilhelm Conrad Röntgen, anunció su descubrimiento, los rayos X, y su creación, la máquina que le permitía hacer radiografías, en 1886, unos días después de realizar la primera radiografía de la historia. Tras descubrir casualmente un resplandor que lo llevó a investigar los rayos y radiaciones durante semanas, Röntgen expuso durante quince minutos la mano izquierda de su mujer a los rayos X sobre una placa fotográfica de cristal, y el resultado lo convirtió en un descubrimiento vital en la historia de la medicina.

- Aspirador Quirúrgico. El casual invento del Dr. Algernon Edwards alberga una pequeña trampa. A pesar de que ya existieron inventos previos que trataban de terminar con el polvo en el hogar, la aspiradora doméstica no se hizo realidad hasta 1907, siete años después del momento en el que se desarrolla la acción de la serie. La invención del aspirador quirúrgico, de la que no consta si llegó a partir del artilugio que todos tenemos en casa, corresponde al médico y prolífico inventor argentino Enrique Finochietto, que en las tres primeras décadas del siglo XX, contribuyó con varias técnicas y aparatos a la mejora de la medicina.

- Nariz Italiana. Hasta el descubrimiento de la penicilina, en 1928, la sífilis era una enfermedad incurable, que como podemos ver en la serie, tenía consecuencias terribles para aquellos que la sufrían. El cirujano italiano y pionero en la cirugia reconstructiva Gasparo Tagliacozzi, nacido en 1545, fue el responsable de diseñar a partir de estudios previos en siglos anteriores, el procedimiento para realizar una reconstrucción nasal. La técnica curiosamente no tuvo mucho éxito hasta que fue recuperada y modificada por el cirujano alemán Karl Ferdinand von Graefe en el siglo XIX.

- La hernia inguinal. El procedimiento que Edwards desarrolla en su improvisada clínica fue obra del también italiano Edoardo Bassini, que en 1889 publicó uno de los libros más famosos sobre el tema, Nuovo Metodo per la Cura Radicale del Hernia Inguinale. En él Bassini acompañaba su descripción de su solución a la hernia inguinal con láminas ilustradas, un procedimiento más rudimentario que el utilizado por el pionero Edwards que se atreve a utilizar una cámara. Ese mismo año William Halsted, médico en el que se inspira el personaje de Owen, presentó una técnica ligeramente diferente a la de Bassini y con una reparación también distinta.

- El punto McBurney o punto de sensibilidad abdominal. Mencionado por John Thackery en medio de una operación, con su propio apellido “Thackery Point”, fue descrito en 1889 por el cirujano norteamericano Charles McBurney, que desde ese momento se dedicó a la enseñanza de la cirugía. El punto se localiza en la línea que una la espina ilíaca derecha con el ombligo, situado a dos tercios de distancia de éste último.

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- El endoscopio. Bautizado por su creador, el Dr. Levi Zinberg como “intraescopio”, este instrumento quirúrgico que sirve para visualizar el interior de un órgano hueco o una cavidad corporal ya fue utilizado, muy primariamente, en 1805. El artilugio experimentó varios cambios a lo largo del siglo XIX y fue utilizado en diversos campos como la urología o la estomatología, pero hubo que esperar hasta 1932 para que fuese flexible, y más adaptable al cuerpo humano. El inventor del primer gastroscopio semi flexible fue el alemán Rudolf Schindler, que antes de la II Guerra Mundial se trasladó Estados Unidos y allí pasaría a los anales de la medicina como el padre de la gastroscopia.

- El fonógrafo. Uno de los pocos inventos no médicos que podemos ver en la serie, aunque llegue acompañado de su propio creador, Thomas Edison. Los Edison Wax Recorder, o cilindros de fonógrafo, fueron el primer método de grabación y reproducción de sonido y consistían en cilindros de cera con grabaciones de sonido grabadas en la superficie exterior del mismo, para luego reproducirlo en el fonógrafo mecánico. La llegada de los discos de gramófono en 1910 provocó que la producción de éstos cilindros terminase diecinueve años después.

*Para los que os interesen este tipo de detalles, la cuenta de Twitter de la serie o su Tumblr publica tras cada episodio las referencias históricas o hechos reales que inspiraron las historias que vemos en The Knick.

Y tú ¿qué aniversario celebras hoy?


Los caprichos de la siempre cargada agenda televisiva del mes de septiembre han querido que un día como hoy se haya convertido, con el paso de los años, en una jornada cargada de nostalgia seriéfila. Mientras nos adentramos lentamente y sin remedio en la temporada 2014-2015, que no parece destinada a hacer historia en la pequeña pantalla, somos muchos los que miramos atrás con melancolía, preguntándonos cómo se vivió una temporada tan excelente como la 1994-1995, dónde estábamos hace diez años, cuando varias de las series imprescindibles en muchas listas se estrenaron, o cuánto falta para poder vivir una de esas épocas que hacen historia en la televisión. Pero de momento nos conformaremos con vivir una jornada como ésta, en la que tantas buenas series conmemoran unos aniversarios tan redondos.

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- Friends. 22 de septiembre de 1994, NBC.

- Audiencias: Rachel, Monica, Ross, Chandler, Joey y Phoebe se encontraron por primera vez, frente a los espectadores de la NBC, tal día como hoy, y las primeras impresiones fueron más bien tibias. Sin embargo, su excelente posición en la parrilla otoñal de la NBC, entre Mad About You, con su tercera temporada, y Seinfeld, en la sexta, le beneficiaron, y en su éxito de audiencia tuvo mucho que ver con que esas entregas fuesen las más vistas de ambas producciones. El cambio en primavera no le perjudicó, y la serie terminó con más de veinte millones de espectadores, una media que se mantendría en sus diez temporadas.

- Nos marcó por que conocimos la treintena que toda una generación siempre envidiará, nos regaló la inevitable asociación mental armadillo-David Schwimmer, nos explicó la importancia de los descansos en las relaciones, y de no equivocarse de nombre cuando te casas, nos demostró que en Nueva York también se pasan la vida en la cafetería, e hizo de Acción de Gracias una de las fechas más importantes en el calendario seriéfilo. Y un millón de cosas más, que cada uno particularmente asocia a esta serie de la que resulta difícil encontrar algún detractor.

- Y ahora, veinte años después sigue siendo importante lo que hagan sus actores, que continúan siendo estrellas invitadas de programas ansiosos por acoger una reunión del elenco, por muy reducida que sea. Del que fuera un reparto prácticamente desconocido nos queda, a día de hoy seis intérpretes que, prácticamente, trabajan por placer. Cox está a punto de terminar Cougar Town, Aniston hace más cine que tele y Kudrow más tele que cualquiera de ellas, mientras que en los chicos, nos encontramos con LeBlanc centrado en la cuarta entrega de Episodes, Perry esperando encontrar algo que no cancelen y vaya más allá de un papel episódico y Schwimmer visitando de vez en cuando alguna de las series de sus compañeros o doblando películas de animación. Pero sólo por placer.

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- The West Wing. 22 de septiembre de 1999, NBC.

- Audiencias: el inigualable universo que encumbró a Aaron Sorkin a los altares de la producción dramática televisiva llegó por primera vez a las casas de todos los estadounidenses un miércoles, entre el programa semanal Dateline y la décima temporada de Ley y Orden. A pesar de que la competencia era más bien discreta, la audiencia no acogió con especial entusiasmo a la serie, que se tuvo que conformar con una media de nueve millones de espectadores. Pero la crítica sí supo ver el potencial del presidente Bartlet y su equipo, y fueron muchos los que destacaron su ritmo, su pasión y su ingenio, algo que posteriormente reconoció la Academia de la Televisión, que la nominó para 18, de los que se llevó a casa la mitad, todo un hito para una serie de estreno.

- Nos marcó porque no tuvo reparos en ser compleja e inteligente, mientras nos daba un curso intensivo de política norteamericana, introdujo en nuestras vidas el siempre aplaudido, y envidiado Walk And Talk, creó a partir de países ficticios situaciones aplicables a la política internacional de hoy en día y jugó con la historia presidencial del país, mostrándole a Obama los pasos que debía seguir para conquistar el corazón de los norteamericanos, tal y como hizo el bueno de Matt Santos. Y nos marcó tanto que seguimos esperando a encontrarnos con ese Sorkin, que parece recordar sólo lo peor de sí mismo.

- Y ahora precisamente Sorkin regresará en noviembre para despedirse con toda la dignidad que pueda con su último proyecto televisvo, The Newsroom. En lo que respecta al elenco, a Rob Lowe, Bradley Withford y Dulé Hill les hemos seguido viendo en la tele, pero con su vis cómica gracias, entre otras, a Parks & Recreation, la fracasada Trophy Wife o la exitosa Psych respectivamente. La grandiosa Alison Janney sigue haciendo historia en el medio y en la última ceremonia de los Emmy se llevó sendos premios por sus trabajos en drama, con Masters Of Sex, y comedia, con Mom. Y a Richard Schiff le hemos podido ver últimamente en Murder in The First y en Manhattan. En lo que respecta al presidente, en los ocho años que han pasado desde el final de la serie, Sheen ha hecho de todo, y próximamente le podremos ver en una comedia de Netflix junto a Jane Fonda y Lily Tomlin, firmada por Marta Kauffman y con el título de Grace And Frankie.

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- Lost. 22 de septiembre de 2004, ABC.

- Audiencias: 18 millones de espectadores se pusieron frente al televisor para recibir este drama que en seis años logró convertirse en un auténtico fenómeno mundial. El capítulo doble con el que conocimos a los pasajeros del vuelo Oceanic 815 que iban a parar a una isla perdida, entró en la historia de la televisión siendo uno de los más caros de su época, con un coste de entre 10 y 14 millones de dólares. Y las críticas fueron a la par de la recepción, y las impresiones iniciales en torno a la primera entrega de la serie fueron muy buenas, destacando esos ingredientes imprescindibles que nos ganaron a todos: una historia intrigante, unos personajes atractivos y una acción poco frecuente en la pequeña pantalla.

- Nos marcó porque supo mantenernos interesados por el devenir de la historia durante seis temporadas, fue la producción que inauguró esa afición tan dañina de especular con el futuro de la trama y nos hizo soñar con aviones, islas perdidas, viajes temporales y billetes de lotería premiados. Y porque aunque “sólo” era una serie, se convirtió en un tema más del que hablar con tu jefe, tu prima, o un desconocido follower, en una serie símbolo, que con su propio nombre sirve para expresar un estilo, tanto en el fondo como en la forma, y en un recurso fácil cuando se aproxima el final de una producción y la expectación hace temer lo peor. Ah!! Y en un aval en el curriculum de sus creadores, que hacen que el mundo tenga una fe ciega en cualquiera de sus nuevos productos.

- Y ahora precisamente Lindelof y Abrams siguen creando series como churros y mientras el primero ha despertado filias y fobias con The Leftovers, Abrams fracasó en su última incursión con Believe, y tiene varios Star Wars y Star Trek entre sus próximos planes cinematográficos. En lo que respecta al reparto, últimamente hemos podido ver a varios de los intérpretes masculinos en diversas producciones, como Josh Holloway con Intelligence, Henry Ian Cusick en The 100, Terry O´Quinn con Gang Related, Daniel Dae Kim con Hawai 5.0, Naveen Andrews en Once Upon a Time In Wonderland o Michael Emerson con Person Of Interest. En lo que respecta a las féminas, a Evangeline Lilly le volveremos a ver en The Hobbit, mientras que Yunjin Kim apareció recientemente en Mistresses y Emilie de Ravin ha trabajado dos temporadas en Once Upon a Time. Por último, Matthew Fox tiene pendiente estrenar dos películas, en las que seguramente espera salir más d elo que le pudimos ver en World War Z.

P.D: Cuando termine de ver Veronica Mars podré sumarla a esta lista. Estrenada el mismo año (y día) que Lost, la serie también consiguió conquistar el corazón de muchos espectadores que, después de su final, hicieron posible la película con la que siempre soñó Rob Thomas, un hecho que ha animado a otras producciones a dar el salto a la gran pantalla a modo de despedida o simplemente a plantearse el crowfunding como una forma de financiación tan válida como cualquier otra.

 

Volver a empezar. Estrenos 2014-2015 (y II)


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- How To Get Away With a Murder. ABC. 25 de septiembre.

Por si no teníamos suficiente con Anatomía de Grey y Scandal, Shonda Rhimes estrena una nueva serie esta temporada, centrada en una profesora de Derecho Penal y cuatro de sus estudiantes. Como es habitual en la prolífica creadora, el peso de la producción recae en una mujer, que interpretará Viola Davis. Davis dará vida a Annalise Keating, una mujer que imparte clases en la Universidad de Filadelfia. El centro permite a sus alumnos la posubilidad de participar en casos reales, y la vida de Keating y cuatro de sus pupilos dará un giro radical cuando todos ellos trabajen en un caso de asesinato.

La veré aunque Shonda, de momento, sólo figura como productora, porque seguro que la serie lleva algunos de los ingredientes esenciales de sus exitosas producciones.

Me temo que si ABC ya tuvo éxito el año pasado, colocando Anatomía y Scandal juntas en la noche de los jueves, el triplete de Shonda está destinado a triunfar, a nada que HTGAWM sea un poco seria. En términos “shondísticos” digo.

- Transparent. Amazon. 26 de septiembre.

Lejos de las preocupaciones por los ratings se sitúan plataformas como Netflix o Amazon, que ponen a disposición de sus usuarios sus nuevas creaciones al completo y, podría decirse que, se sientan a esperar que se corra la voz y los visionados rentabilicen el producto. La compañía de comercio electrónico, que el año pasado ya se lució con Alpha House, tiene previsto estrenar a lo largo de la temporada cuatro nuevas series y entre ellas se encuentra la comedia protagonizada por Jeffrey Tambor, Transparent. Creada por Jill Soloway (Six Feet Under) la historia gira en torno a una familia atípica de Los Ángeles, que debe enfrentarse a una sorprendete revelación, el padre, interpretado por Tambor, es transexual.

La veré porque el argumento me parece interesante y Soloway me gusta

Me temo que como es obvio que Amazon no se podrá hacerse cargo de nuevas temporadas de las series que presenta, entre otras cosas porque ya ha presentado nuevos pilotos, Transparent es la que más difícil tiene la renovación.

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- Gracepoint. FOX. 2 de octubre.

Rodada en el extremo sur de la isla de Vancouver, en Canadá, la adaptación de la serie británica Broadchurch será otro de las grandes propuestas de FOX para este otoño. La omnipresencia de David Tennant resta, en mi opinión, interés a la serie, ya que no hay más que ver el tráiler para comprobar que el papel del actor británico es excesivamente similar en ambas producciones. Aunque el resto del reparto, comenzando por Anna Gunn, es muy interesante y la similitud no será literal, porque la adaptación tiene dos capítulos más, la verdad es que para aquellos que hemos visto el original la producción apetece poco.

La veré por aquello de comparar, ver a Gunn lejos de Skyler y a Tennant con otro acento.

Me temo que no seré capaz de aguantar toda la temporada, por mucho que quieran profundizar en los personajes y darle a la historia un final diferente.

- A to Z. NBC. 2 de octubre.

Una comedia romántica no es quizá el más novedoso de los géneros, pero hay varias elementos atractivos en la serie producida por Rashida Jones (Parks&Recreation) y Will McCormack. Para empezar, está protagonizada por Cristin Milloti, que viene de dar guerra en Cómo conocí a vuestra madre, y Ben Feldman, el desquiciado Michael Ginsberg de Mad Men. Sobre el papel, los personajes de ambos son los seres más opuestos que hay sobre la faz de la tierra, pero el destino parece empeñado en unirles. Lo que no es tan claro es que la unión vaya a durar eternamente, ya que la historia de Andrew y Zelda tiene fecha de caducidad: 8 meses, 3 semanas, 5 días y 1 hora.

La veré por Feldman, y por comprobar si el género nunca pasa de moda.

Me temo que puede ser una de esas comedias que no consigue llegar a su capítulo nevideño… O de Acción de Gracias.

- The Affair. SHO. 12 de octubre.

Y del romanticismo, para terminar, pasamos a la infidelidad, el engaño y las relaciones tumultuosas. Y el elenco es de los que invitan a mirar, aunque sólo sea para probar. Por un lado, el matrimonio compuesto por Dominic West (The Hour, The Wire) y Maura Tierney (The Good Wife), un profesor y una ama de casa que deciden pasar las vacaciones con sus hijos en una idílica localidad de Long Island. Por otro Ruth Wilson (Luther) y Joshua Jackson (Fringe) son Allison y Cole, una camarera y un vaquero que tratan de sobreponerse a una terrible pérdida. El adelanto nos ha permitido ver mucha carne, y mucho engaño, y según sus creadores, Sarah Treem y Hagai Levi, su intención es mostrar la infidelidad desde ambos lados.

La veré por el reparto, especialmente interesante en su vertiente británica.

Me temo que el engaño en sí puede aburrirnos demasiado pronto.

Para los que buscáis la primera parte, aquí.