Dioses y monstruos

Creadores, pensadores y guionistas que nos mantienen pegados a la pantalla

J.J Abrams: el hombre inquieto


Las cadenas de televisión norteamericanas están presentando estos días las novedades para la próxima temporada y entre las muchas se encuentra el próximo proyecto del prolífico Jeffrey Jacob Abrams. El neoyorquino lleva en el mundo del cine y la televisión desde comienzos de los noventa, ya sea como productor, guionista, director, creador, compositor, o incluso, actor.  En esta ocasión Abrams nos llevará a Alcatraz, un lugar en el que vivieron las “perlas” de más de tres décadas del s.XX. Allí llega la detective Rebeca Madsen, a la que le otorgan un nuevo caso que le lleva, inevitablemente, a la famosa prisión. Pero habrá que esperar a otoño a saber si este “culo inquieto” nos dará una de cal, o una de arena. Porque, para su desgracia, ya ha hecho ambas cosas.

En sus comienzos Abrams se centró en la producción de un par de películas y la serie ñoña de finales de los noventa, Felicity. Protagonizada por Keri Russell y Scott Speedman la serie contaba la época universitaria de la protagonista que daba nombre, una californiana recién llegada a Nueva York. Antes de poner punto y final a las historias de la joven de pelo rizado, J.J ya dio a luz la historia de Sydney Bristow, Alias, la agente doble encarnada por Jenniffer Garner. En antena desde 2001 hasta 2006, este hombre que aún no ha cumplido los cuarenta y cinco años, estrenó Lost en 2004,  la serie, probablemente, más mediática de la historia de la televisión moderna. Creada junto a Damon Lindelof la serie se mantuvo en antena durante seis años y poco se puede añadir a todo lo que se ha escrito ya.

No contento con embolsarse los millones procedentes de una serie que se ha visto prácticamente en todo el mundo, Abrams siguió creando: Six Degrees, What about Brian o Anatomy of Hope son algunos de sus productos prácticamente desconocidos que creó para la televisión entre 2006 y 2008. A finales de este año la FOX estrenó Fringe, y aunque las cifras de espectadores no han sido todo lo buenas que se esperaban, la serie de Olivia Dunham y Walter Bishop continúa en antena con un buen puñado de fieles seguidores. La del cal volvió en 2010, con Undercovers, aunque para entonces  había dirigido la úndecima película de la saga de Star Trek, que tampoco tuvo mucho éxito.

Abrams no es un genio, más bien un visionario al que su talento le ha permitido hacer cosas que le han aportado el dinero para hacer muchas otras, unas con éxito, otras sin él. J.J es, junto a su amigo Bruckheimer, uno de los pesos pesados de la industria cinemátográfica y televisiva de Estados Unidos y gracias a éxitos pasados siempre generan, y generarán, expectación con cada uno de sus estrenos. Con Alcatraz ya lo ha hecho, y a la vista del trailer, puede que responda a las expectativas. Tiempo habrá para saber si se trata de una de cal, o una de arena.

David Simon, de los artículos a los capítulos


Ayer por la noche los afortunados telespectadores de la HBO pudieron disfrutar el capítulo final de la última creación de uno de los mejores autores de la última década, David Simon. Hace casi treinta años Simon era redactor de sucesos del Baltimore Sun, hoy ningún amante de las series puede negar que es uno de los mejores y somos muchos los que damos las gracias, a quién sea, porque este señor haya encontrado una cadena, la HBO, y unos actores, muchos y muy buenos, que nos hayan regalado tantos minutos de inolvidable y grandiosa ficción televisiva.

A comienzos de la década de los sesenta nació, en la capital de Estados Unidos y en el seno de una familia judía, David Simon. Rodeado de hermanos y de padres que tenían por gusto discutir, con la intención de desarrollar en ellos un espíritu crítico y capacidad de argumentación, Simon dio sus primeros pasos periodísticos en el colegio, afición que continuó desarrollando en la Universidad de Maryland, donde participó en el prestigioso periódico universitario The Diamondback. En 1982 comenzó a desarrollar su labor periodística en Baltimore, donde encontró la inspiración suficiente para escribir grandes y realistas guiones durante casi dos décadas. El cambio de dirección en el periódico y su progresivo desencanto con la profesión le llevaron a pedir una excedencia, que aprovechó para escribir un libro. Y fue entonces cuando el periodismo perdió a un (seguramente gran) periodista y ganó un gran guionista/creador/productor.

La adaptación a la televisión de su libro “Homicide: A year on the Killing Streets” fue realizada por Barry Levinson y su asistente Gail Mutrux, quién por cierto le pidió a Simon que se encargara el mismo de hacerlo, oferta que declinó alegando falta de experiencia. No fue hasta el primer capítulo de la segunda temporada cuando Simon, junto a su compañero de universidad recientemente fallecido David Mills, escribió su primer guión, que por cierto le valió un WGA Award al mejor texto dramático. Eso sí es un buen comienzo. En 1997, co-escribió con Ed Burns The Corner, un libro que recogía sus experiencias en el gran mercado de la droga existente en el oeste de Baltimore, y que posteriormente se convirtió en una miniserie de seis horas de duración ganadora de tres premios Emmy. Con estos mimbres, os podeís ir haciendo una idea de cuál fue el siguiente cesto.

El cesto se llamó The Wire, duró cinco hermosas temporadas y es para muchos,entre otros este señor,la mejor película de los últimos tiempos. Sí, he dicho película, porque The Wire es una sucesión de capítulos admirablemente entrelazados en los que se retrata crudamente la política, la educación, la inmigración, el periodismo y la corrupción policial en la ciudad de Baltimore. Podría pasarme horas alabando esta joya audiovisual que, como no, ha sido tratada lamentablemente en nuestro país, con doblajes de tercera división y temporadas emitidas hace años que aún no podemos comprar en DVD, pero lo dejaré ahí. Total, no se hizo la miel para la boca del asno, y de eso en este país tenemos unos cuantos.

Con otro Emmy bajo el brazo por el guión de “Middle Ground”, el undécimo capítulo de la tercera temporada, en marzo de 2008 The Wire terminó y Simon amplió su radio de acción televisiva produciendo y dirigiendo junto a Burns la adaptación del libro Generation Kill. En esta ocasión la miniserie de HBO, la cadena talismán del guionista, narraba los primeros días de la invasión de Iraq en 2003 desde el punto de vista del reportero Evan Wright, que acompañó al “Primer Batallón del Cuerpo de Marines de Estados Unidos”. En 2009, y con la intención de criticar la innacción del gobierno estadounidense tras el desastre del Katrina y dar a conocer la cultura de uno de los barrios más importantes de Nueva Orleans, Tremé, Simon se embarco en su última aventura televisiva. La serie, del mismo nombre que el barrio, relata los esfuerzos de varios supervivientes del huracán por continuar viviendo en una ciudad desorganizada en la que la brutalidad policial, la falta de coordinación de las instituciones, el desempleo y la precariedad social son obstáculos contra los que luchar día a día.

Con la segunda temporada de Tremé confirmada, el guionista estadounidense guarda otros proyectos bajo la manga,como la miniserie Manhunt, que relata los días posteriores al asesinato de Abraham Lincoln o el guión, que aún no cuenta con producción, de una serie sobre Muddy Waters. Y es que para Simon, tal y como el comenta en esta entrevista parafraseando a Picasso, el arte es la mentira que nos ayuda a ver la verdad.

Humildemente, gracias por tantos minutos de verdades, gracias por esas dichosas obras de arte.

Aaron Sorkin: Facebook, política y televisión


Paradojas de la vida, el guionista de una de mis películas favoritas también es el creador de una de las series que adoro…. Y me acabo de enterar… La primera la vi porque salía Tom Cruise, la segunda, no lo sé. Y lo más curioso de todo es que creo que es la primera serie que “reveo”, quizá por no perder la esperanza de encender un día la televisión y encontrarme algo tan bueno como eso……

Este señor con aspecto de profe de Literatura es Aaron Sorkin, uno de los creadores, guionistas y productores más importante de los Estados Unidos. Nacido el 9 de junio de 1961 en la mítica ciudad de Nueva York, atesora en su currículo televisivo obras maestras como The West Wing o la “desafortunada” Studio 60. En el cine, guiones como los de A Few Good Men (Algunos Hombres Buenos) o Charlie Wilson´s War, además de la adaptación de la esperada The Social Network, en la que, bajo la dirección de otro genio como es David Fincher, se contará la vida del creador de Facebook, Mark Zuckerberg.

Bonita carta de presentación de un hombre que aún conserva el honor de ser el único que ha creado una serie que ganó 9 Emmys en una misma temporada, con The West Wing en el año 2000. Escrita a partir de lo que (y cito textualmente) “le sobró del guión” de  The American President, película de 1995 más conocida en España (y que vivan las traducciones) como El Presidente y Miss Wade. Al final de la cuarta temporada Sorkin abandonó la cadena tras serias disputas con la NBC, situación que quizá le sirvió para comenzar lo que seria su siguiente trabajo, Studio 60. No son pocos los que creen que Daniel Tripp, papel interpretado por su amigo Bradley Withford, es en realidad el “alter-ego” de Aaron Sorkin.

Y es que la serie de 22 capítulos que, desgraciadamente, sólo duró una temporada, trata de reflejar la vida detrás de las cámaras de un programa de televisión. Pero no es un programa cualquiera; al estilo Saturday Night Live, la sátira política, la crítica, el humor y los números musicales se combinan con actuaciones como las de Corinne Bayley Ray o Sting (aquí la segunda, Fields of Gold). Y es por todo ello por lo que destaca, por sus números musicales, sus brillantes diálogos y su cuidada puesta en escena, muestra del brillante comienzo neoyorquino de Sorkin como escenógrafo.

Sin embargo al neoyorquino le faltó el apoyo del público, saturado quizá de series de televisión sobre la propia televisión y le sobró romanticismo forzado, precisamente, para atrapar a los televidentes. La mala suerte hizo coincidir en la parrilla de una misma cadena a Studio 60 y 30rock, y los americanos se decantaron por la segunda. Centrado en el cine, eran pocos los que creían que regresaría a la tele, hasta que hace seis meses confirmó a la TV Guide que después del film sobre el creador de Facebook regresará a la televisión con otra serie sobre el medio. Y se especula de nuevo con que la trama se centraría en el equipo de un canal 24 horas.

Y además, quizá algún día vea la luz The Farnsworth Invention, una adaptación al cine que Sorkin terminó en 2004. La película, dirigida por Thomas Schlamme (Studio 60)  y en fase de producción, refleja la vida de Philo Farnsworth, inventor de la primera televisión electrónica y dueño de una curiosa, y desafortunada historia.

La vida misma.

Alan Ball, pétalos de rosa, muerte y sangre


La fiebre comenzó por una estupidez, una noche de juerga desafortunada, una resaca más intensa de lo deseado, insomnio nocturno y La2 haciendo de las suyas. Esa fue la razón por la que Alan y yo llegamos a conocernos, más bien a interesarme yo por él, despúes de verlo en la ceremonia de los Oscars del año 2000.

Y es que Alan Ball es de los pocos que puede decir que, aunque más brevemente en el segundo, ha triunfado en la televisión y el cine. Graduó en Escuela de Teatro de la Universidad de Florida en 1980,llegó a ser verdaderamente conocido hasta casi veinte años después, cuando estrenó “American Beauty”.

Ganadora de cinco Oscars, la película protagonizada por Kevin Spacey, Anette Bening y Mena Suvari narra la tranquila  de una familia media americana, aparentemente normal, un aperitivo, para mi,  de lo que luego fue su confirmación, “Six Feet Under”.  La serie protagonizada por la familia Fisher supuso una revolución tanto narrativa como visualmente. Cada capítulo comenzaba con la muerte de un personaje que posteriormente acababa en el negocio de los protagonistas, una funeraria que el joven Nate hereda en el primer capítulo, muy a su pesar….Y visualmente, pocos podrán decir que conocen muchas series con una fotografía tan cuidada, con una fuerza visual tan formal y tan cautivadora que hasta yo he querido cocinar en la cocina de la neurótica Ruth Fisher.

El final de este prodigio de la televisión llegó en 2005 y Alan se tomó un descanso de tres años que dedicó a meditar, leer libros y escribir la que sería su segunda serie “True Blood”, menos dramática y más juvenil que la anterior, con la misma fuerza visual y una curiosa temática que ha hecho regresar el gusto por la estética vampiresca, gracias también a otras películas juveniles.

Sin embargo la historia de los habitantes de Bon Temps aún no le ha reportado premios a esta relevante miembro de la comunidad gay americana, cosa que si pueden decir “American Beauty”, con un Oscar, un Globo de Oro y el Premio de los Guionistas de Estados Unidos, y “Six Feet Under”, con el Premio de los Productores de América a Mejor Serie Dramática, un Emmy a la Mejor Dirección y un  Premio de los Directores de América.

Criticado por muchos por sus imágenes a veces demasiado explícitas y provocadoras, la temática de sus creaciones no es casual. Con trece años presenció la muerte de su hermana en un accidente de coche el día en el que ella cumplia veintidos. La naturalidad y la casualidad con la que la muerte se refleja en “Six Feet Under” no resulta agradable para muchos, y más de uno nos hemos vuelto un poquito más paranoicos…. La homosexualidad está presente en todas sus obras, y él mismo ha reconocido que algunas de sus experiencias están reflejadas en el personaje de David Fisher. En “True Blood” son muchos los que ven paralelismos entre la discriminación que sufren los vampiros de los que no lo son y la comunidad homosexual, mientras se rumorea la aparición de una posible pareja gay en la próxima temporada.

Pase lo que pase con los vampiros, que ya se han convertido en la segunda serie más vista de la gloriosa HBO, Alan Ball ya ha hecho Historia en la televisión y no son pocos los que nombran “Six Feet Under” como obra cumbre de ésta. Pensaba dejaros el enlace de la intro de “Six Feet Under”, pero no quiero ser “agarrada”. Para mí, uno de los mejores momentos de TODA la serie. Capítulo 12 de la cuarta temporada, dirigido por supuesto por Alan Ball.