The Good Wife, hasta la próxima temporada


Iba a escribir un post en el que contar porqué The Good Wife no es una serie más de abogados. Y a pesar de que los escépticos siguen resistiéndose, de alguna manera ya lo hice hace un par de meses. Así que, llegado el final de la segunda temporada, me limitaré a dar “my opinion”. Eso sí, aunque no acostumbro a avisar, vaya por delante que contendrá unos cuantos spoilers. Por si todavía os lo estáis pensando, aviso para no estropear la fiesta de nadie.

Comenzaré reconociendo que  el final de la primera temporada, a mi que soy una romántica, me decepcionó un poco. La ansiada imagen se hacía esperar y encima Alicia decidía hacer honor al título de la serie. Con la vuelta de los capítulos, el destino era tramposo con Alicia y el regreso a casa de Peter no era fácil. Mientras los casos eran brillantes, Diane y Will protagonizaban grandes momentos conspiratorios. Por su parte la posición de Kalinda y  Cary ni es segura, ni está clara y la familia se adapta sin estridencias, pero con grandes conversaciones a los cambios que la decisión de Alicia producen.

En esta temporada en la que los parones han dibujado ciertas diferencias argumentales, además de cambios en los personajes secundarios, hemos disfrutado de grandes casos: inesperados tiempos límite para resolver un caso, las razones de un jurado para declarar inocente o culpable a un sospechoso, los asesinatos dentro de la cárcel, la lucha por un caso simplemente por la fama que te otorgaría o los problemas legales que surgen con el crecimiento de la importancia de Internet. Eso sin olvidar la estelar “aparición” de cierto mandatario venezolano y el roce de la ficción con  la realidad en el caso de Dominique Strauss-Khan.

Por si fuera poco, el matrimonio King, creador de la serie, se preocupa lo suficiente de cuidar su reparto y si la temporada pasada fue generosa con los secundarios y las apariciones esporádicas ésta no ha sido menos. Michael J. Fox,  Mamie Gummer y Martha Plimpton han vuelto a vérselas con Lockhart&Gardner y America Ferrara ha reaparecido con tanta brillantez que ya hay quién ha pedido incluso su incorporación definitiva en el reparto. Además Rita Wilson y Jane Alexander han repetido sus participaciones en esta temporada y hemos disfrutado de las apariciones de Aaron Staton, publicista de Mad Men, John Benjamin Hickey, el hermano de Laura Linney en The Big C o Seth Gilliam, el sargento Carver de The Wire.

La tercera temporada se presenta interesante; lo ocurrido en los tres últimos capítulos de la segunda son un cierre por todo lo alto que procuran los cambios “casi” necesarios en el entorno de Alicia como para despertar más expectación que la primera. La actitud de Peter, el paso adelante de Alicia respecto a sus sentimientos hacia Will y el “traslado” de Eli, crean un escenario que bien aprovechado puede obsequiarnos con grandes momentos y tramas. Sin embargo no puedo evitar temer giros demasiado “culebronescos ” que quieran mantener una trama que durante este año ha resuelto algunos de sus planteamientos iniciales.

Veremos. Los abogados siempre se guardan un as bajo la manga, ¿no?

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